OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Viernes, 5 de diciembre de 2008 - 13:04 GMT
"Empezaríamos a defendernos"
Andrea Henríquez.
Andrea Henríquez
BBC Mundo, Santiago de Chile

Yanko Cataldo.
Cataldo es hoy suboficial del ejército chileno.
Yanko Cataldo fue testigo directo de la crisis que llevó al borde de la guerra a Chile y Argentina por el Canal de Beagle. En 1978, con sólo 19 años, fue movilizado sin mayor aviso desde Santiago a la zona limítrofe, en el extremo sur.

Hoy es suboficial de ejército y en conversación con BBC Mundo recuerda cómo vivió la tensión y la incertidumbre de hace 30 años en el frente de combate.


En esa época llevaba un año en la escuela de suboficiales, estaba en preparación y había recién cumplido 19 años. Un día de noviembre de 1978 nos sacaron de clases y nos entregaron un uniforme de combate.

Sin darnos mayor información, en la noche volamos a Punta Arenas a encontrarnos con el hielo y las pampas magallánicas. Nos fuimos sin haber alcanzado a graduarnos.

A pesar de que la gente en Santiago no tenía idea de cuál era la situación real, nosotros jóvenes de 19 y 20 años, de una u otra forma obteníamos información y sacábamos la cuenta, pero no había mayor claridad.

Al principio hubo preocupación pero durante el viaje bromeábamos, nadie iba sufriendo porque en ningún minuto nos pusimos a pensar en qué venía.

Al principio hubo preocupación pero durante el viaje bromeábamos. Nadie iba sufriendo porque en ningún minuto nos pusimos a pensar en qué venía. Aterrizamos en Punta Arenas, nos trasladamos en bus y después nos enteramos de que habíamos llegado al Regimiento Dragones alrededor de las 5 de la mañana.

Ahí nos concentramos y nos explicaron cuál era la situación. Nos decían: "Nosotros no somos los que vamos a atacar, nosotros estamos resguardando nuestro territorio". Nuestra misión era estar en nuestra posición y mantenerla bajo toda circunstancia.

Yo me trasladé con mi hermano y llegó el momento en que nos tuvimos que separar.

Él es mayor y estaba preocupado por mí, pero le dije que mientras él estuviera bien en su lugar yo iba a estar bien en el mío y que siempre había que ir hacia adelante. Estar solo allá, sin mi familia, me causaba intranquilidad.

Algunas de mis funciones estuvieron relacionadas con la distribución de víveres, lo que significó recorrer todos los frentes de combate de la provincia de Última Esperanza.

Lo más difícil fue la espera. Estar el día "D" esperando y esperando porque se supone que nos atacarían y a partir de eso empezaríamos a defendernos.

Es una zona limítrofe, la ciudad de Puerto Natales no está más allá de un par de kilómetros en línea recta de territorio argentino.

Hubo mucho esfuerzo y trabajo para que todo saliera bien. No hay tiempo de sentir miedo, uno confía en la gente que está con uno. Siempre hubo buena comunicación, compañerismo y lealtad, sin importar el rango.

Son tantas y tan fuertes las emociones, tan rápidas, que uno no puede definir cuál es cuál. Lo más difícil fue la espera. Estar el día "D" esperando y esperando porque se supone que nos atacarían y a partir de eso empezaríamos a defendernos.

Teníamos que estar ahí, en las posiciones asignadas y esperar a que en cualquier instante se escuchara una bomba u otra cosa, eso significaba que había empezado. En momentos pensé en la muerte.

Si bien estamos preparados, mientras uno no esté en la situación de enfrentarse a otra persona no va a saber cómo va a reaccionar realmente. Primero está mi país, pero nadie quiere matar a otro ser humano.

Es lamentable que se haya producido esta situación entre dos países hermanos, especialmente en esa zona porque la mayor parte de la gente convive con nuestros vecinos a diario.

Es lamentable que se haya producido esta situación entre dos países hermanos, especialmente en esa zona porque la mayor parte de la gente convive con nuestros vecinos a diario. Al pasar el tiempo uno no quiere ni imaginar algo así, es terrible, afortunadamente nada pasó.

Cuando llegó el momento de replegarnos hubo relajo y felicidad, fue un peso menos. La gente estaba contenta, tranquila. Regresé a mi casa en Santiago de madrugada y me reencontré con mi hermano. Nos abrazamos, fue emocionante.

Hoy tenemos la tranquilidad de tener un buen nivel de amistad con Argentina y somos países hermanos. Nos hace bien a nosotros, a ellos, a todos.

Es lo más rescatable, ahora somos capaces de participar en misiones de paz y de hacer campaña en conjunto, algo inimaginable en aquel entonces.






 

banner watch listen