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Jueves, 4 de diciembre de 2008 - 14:17 GMT
¿Estrategia correcta?
Redacción BBC Mundo

Violencia en Tijuana
México se enfrenta al desafío de combatir una desbordada violencia que se relaciona con el tráfico de drogas.

La formalización de la entrega por parte de Estados Unidos a México del primer paquete de recursos de la Iniciativa Mérida genera expectativas de éxito en el combate contra el narcotráfico al igual que dudas y comparaciones.

Aunque las autoridades han insistido en que la iniciativa no es una especie de Plan Colombia para México, algunos analistas hacen un paralelo entre ambos y destacan que, a pesar de los millonarios recursos invertidos, Colombia sigue siendo uno de los principales abastecedores de cocaína de Estados Unidos y Europa.

Para el analista Iván Briscoe, de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior, la Iniciativa Mérida "no es lo mismo que el Plan Colombia".

Esto se debe, según él, a "los esfuerzos de los mexicanos de proteger sus derechos soberanos sobre el sistema judicial, la capacitación y equipamiento del sistema policial y el control de lo que reciben".

¿Mismo enfoque?

Sin embargo, en opinión de Briscoe, ambos planes "provienen del mismo enfoque exportado por Estados Unidos de una lucha frontal contra los carteles de la droga, y la experiencia que hemos visto después de siete años del Plan Colombia no muestra un cambio en la producción y exportación de cocaína".

Guardia frente a dependencia oficial en Tijuana
Se han desplegado 36.000 soldados para combatir la violencia.
Lo que estamos viendo, de acuerdo con el experto, es "una repetición hasta cierto punto del mismo plan provisionista en México en contra de una proliferación extremadamente alarmante de la criminalidad y el narcotráfico, con varios carteles luchando entre sí con una violencia extrema".

El paralelo entre el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida se observa en "el intento de eliminar la producción o el transporte de la droga con la utilización de las fuerzas de seguridad o las fuerzas militares".

En México, sostiene Briscoe, "la militarización existe pero de otra forma. No estamos hablando de una ofensiva militar contra los productores, sino una militarización de las fuerzas civiles".

Ésta puede apreciarse "en la participación de los militares en el patrullaje de ciudades fronterizas como Tijuana, Nuevo Laredo o Ciudad Juárez, la nominación de militares en puestos muy importantes de la policía de México, y una militarización de la lucha contra el narcotráfico".

Un "peligro"

El peligro que está enfrentando el país -advierte el analista- "no es sólo la violencia extrema entre los carteles, sino la posible corrupción" de los militares.

"La presencia de los militares como una forma de reprimir el narcotráfico puede significar a lo largo de los años la deserción o participación de éstos en el narcotráfico y por ende un fortalecimiento del poder de los carteles", añade.

Los carteles pueden mover sus actividades empresariales; pueden cambiar papeles, posición; inventar nuevas rutas. La flexibilidad que tienen es altísima.
Iván Briscoe, Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior

Y si es cierto, como plantea Briscoe, que ambos planes tienen el mismo enfoque, los beneficios en la cruzada antinarcóticos podrían, entonces, hacerse palpables.

Porque, pese a las críticas, como dice desde Bogotá el periodista Hernando Salazar, "el Plan Colombia ha sido fundamental en el fortalecimiento de las fuerzas militares de Colombia, que hoy tienen más hombres y mejor armados".

Además, "las fuerzas militares cuentan ahora con una gran movilidad, gracias a los helicópteros de combate y transporte comprados con esos recursos o donados por los Estados Unidos".

El gobierno colombiano asegura que los recursos del Plan le han permitido aumentar en un 50% el número de hombres de sus fuerzas militares y contar con mejores sistemas de inteligencia electrónica.

Esos equipos de inteligencia, que cuentan con tecnología y apoyo de aeronaves de Estados Unidos, les permiten a las autoridades hacer seguimientos a narcotraficantes y a grupos guerrilleros involucrados en el tráfico de drogas, según manifiesta Bogotá.

En el caso mexicano, al final -enfatiza Briscoe- la promesa no es la erradicación (del narcotráfico) porque los carteles pueden mover sus actividades empresariales; pueden cambiar papeles, posición; inventar nuevas rutas. La flexibilidad que tienen es altísima".

¿Equivocada o exitosa?

Pese a dudas y advertencias, el gobierno de Felipe Calderón insiste en el éxito de su cruzada antidrogas, que involucra a 36.000 soldados desplegados para combatir la violencia relacionada con las drogas.

Como prueba de que se está ganando la batalla contra la narcoviolencia, México cita las decenas de miles de detenciones de personas vinculadas con el crimen organizado y las grandes incautaciones de cocaína, de dinero en efectivo y de armamento.

Armas decomisadas en México
El gobierno de Calderón insiste en el hecho de su cruzada antinarcóticos.
Incluso Estados Unidos elogió el "coraje, la iniciativa y el éxito" del gobierno mexicano.

"México hizo esfuerzos sin precedentes y obtuvo resultados, también sin precedentes, en el ataque a los efectos corrosivos del tráfico y consumo de drogas en el primer año completo de la administración Calderón", señaló un informe del Departamento estadounidense de Estado.

"Desde que asumió su puesto, en 2006, "Calderón ha mostrado un compromiso sin precedentes en la mejora de la seguridad pública con el lanzamiento de agresivas operaciones contra los narcóticos en 11 estados", manifestó el documento.

Estados Unidos elogió a Calderón porque "usó a los militares para restablecer la autoridad y contrarrestar el poder de fuego de las bandas de la droga" y "actuó para establecer integridad dentro de la policía".

Sin embargo, Pedro Isnardo De la Cruz, especialista en temas de seguridad de la Universidad Autónoma de México (UNAM) opina que la estrategia de Calderón ha sido "equivocada y ruinosa" y no permite dar una evaluación favorable del mandatario.

"El presidente no parece asentar su gobierno, menos aún en el tema con el que ha buscado encabezar la batalla", expresa el catedrático, y añade que "su política se ha tejido y construido sin el respaldo y el consenso de los gobernadores de los estados, cosa que es clave".

Las matanzas y ejecuciones suceden casi semanalmente, muchas de ellas dirigidas a figuras públicas y autoridades. En ese sentido, De la Cruz señaló que han quedado de manifiesto los profundos lazos que existen entre los gobiernos locales y estatales y las corporaciones policíacas con los carteles.

El catedrático de la UNAM prevé consecuencias muy graves si no se logra revertir la tendencia: "Podrían tener mayor capacidad para atentar contra titulares a todos los niveles públicos, así como contra los otros poderes a escala local y federal para lograr intimidarlos, extorsionarlos y eliminarlos", advierte

"A nivel social puede que involucren a cada vez más familias y jóvenes en la economía ilícita y la conducción del 'narcomenudeo' en las ciudades del país", añade.



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