El ex secretario de Seguridad había prometido combatir la corrupción al interior de la policía.
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El secretario de Seguridad Pública de la ciudad de Tijuana, Jesús Alberto Capella, fue relevado de su cargo luego de que durante el fin de semana pasado se registraron 37 muertes violentas, entre ellas nueve decapitados.
En lugar de Capella, las autoridades de la norteña ciudad fronteriza mexicana, nombraron a Julián Leyzaola Pérez -militar de carrera- con lo que la autoridad castrense toma el control de las labores policíacas.
"El cambio atiende a la necesidad de una mayor coordinación con mandos militares", dijo Leyzaola a la agencia de noticias Reuters.
Las autoridades estatales argumentaron que Capella había recibido numerosas amenazas contra su vida.
El mismo funcionario había reconocido antes la fuerte corrupción dentro de las instituciones de seguridad de la entidad y había prometido combatirla.
La ciudad, que es una de las principales rutas para el tráfico de drogas ilegales hacia EE.UU., ha vivido un incremento en la violencia entre bandas de narcotraficantes, por lo que en los últimos tres meses unas 300 personas han muerto.
Gran reto
Stephen Gibbs, corresponsal de la BBC en México, dijo que cualquiera que sea la razón especifica para el relevo de Capella, esto refleja el gran reto que enfrenta el gobierno mexicano.
Con el nombramiento de Leyzaola se militariza la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana.
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"Con sus riquezas y su crueldad, los capos de la droga han logrado comprar o intimidar a miles policías. Capella ha sido reemplazado por un militar. El ejército ha ido tomando poco a poco el control de las policías en algunas partes de México", dijo Gibbs.
Cabe recordar que diversos sectores de la sociedad así como políticos y académicos mexicanos criticaron el uso de la fuerza militar en esta campaña contra las organizaciones criminales.
Algunos consideran que es una táctica excesiva y peligrosa que pone en riesgo la situación de los derechos humanos así como la credibilidad en el ejército.
No obstante, las autoridades aseguran que la presencia de las tropas militares y los avances logrados en los controles fronterizos en los últimos años han contribuido a una disminución en la cantidad de sustancias ilícitas, como la cocaína y la marihuana.
El domingo, Calderón reiteró su determinación para derrotar a las pandillas que ganan miles de millones de dólares por el narcotráfico.
La narcoviolencia se ha cobrado la vida de más de 4.300 personas en lo que va de 2008, en México.