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Michael Voss y Carlos Chirinos
La Habana y Caracas
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El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, llegó a Cuba en la última etapa de su gira por América Latina, que incluyó una visita a Venezuela en la que firmó un acuerdo de cooperación nuclear con Hugo Chávez.
En Venezuela, los dos mandatarios abordaron el destructor Almirante Chabanenko anclado en el puerto de La Guaira, cercano a Caracas.
Mientras tanto, la nave insignia de la flota y el buque de propulsión nuclear más grande del mundo, el crucero nuclear Pedro El Grande, se mantiene fuera del puerto debido a que por sus dimensiones no puede entrar en la rada.
Además de pasar revista a la tripulación del Chabanenko, una vez abordo Chávez y Medvedev firmaron un precontrato de compra de aviones comerciales tipo Iliushin-96-300, con capacidad para unas 260 personas.
Se espera que el próximo primero de diciembre empiecen las maniobras militares conjuntas entre la armada venezolana y la rusa. Se trata del primer despliegue militar ruso de estas características desde el final de la Guerra Fría.
En Venezuela Chávez y Medvedev firmaron acuerdos militares.
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Venezuela se ha convertido en el principal cliente de armas rusas en América Latina, con contratos que rondan los US$4.400 millones y que incluyen desde cazas bombarderos y submarinos hasta fusiles Kalashnikov.
Por otra parte, ambos presidentes anunciaron la creación de un banco binacional de inversiones que esperan poner en funcionamiento en diciembre, aunque los aportes de capital están aún por definir.
Comercio e inversión
La etapa cubana del viaje de Medvedev se concentrará más en el intercambio comercial y la inversión, en lugar de la cooperación militar.
Las empresas rusas están interesadas en explorar posibles yacimientos de petróleo en aguas cubanas además de invertir en una planta procesadora de níquel.
A pesar de esto, hay informe desde Moscú que Rusia estaría ofreciendo una modernización del anticuado sistema de defensa aérea construida por los soviéticos.
Las conversaciones en Cuba se concentrarán en el comercio y la inversión.
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Pero el presidente Raúl Castro podría no estar muy dispuesto a antagonizar su vecino del norte, Estados Unidos, a un poco más de un mes del cambio de gobierno.
Esta semana, el líder cubano expresó interés en sostener conversaciones con el presidente electo Barack Obama para resolver las diferencias entre ambos países y terminar con el embargo de décadas contra el gobierno de la isla.
Cualquier acuerdo armamentista con Rusia pondría en duda la perspectiva de tal reunión.
Durante la Guerra Fría, Moscú subsidió intensamente la revolución de Fidel Castro, pero las relaciones se empezaron a deteriorar después de la caída de la Unión Soviética, enviando a Cuba hacia una severa crisis económica de la que aún no se recupera.
Esta es tan sólo la segunda visita de un presidente ruso a Cuba desde que Vladimir Putin llegara en 2000.
No se sabe con seguridad si Medvedev se reúna con el convaleciente ex presidente Fidel Castro.