Noé Ramírez es el último político de alto rango detenido por su implicación con el narcotráfico.
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El ex zar antidrogas de México, Noé Ramírez, fue arrestado en su país por su presunta relación con carteles de la droga. La detención forma parte de la llamada "Operación limpieza".
Noé Ramírez, el último de una lista de políticos de alto rango detenidos en las últimas semanas, se presentó voluntariamente a declarar ante la fiscalía en el marco de la operación. Tras comparecer, el juez decidió proceder con el arresto.
El gobierno mexicano activó el operativo en julio pasado en el seno de la Subprocuraduría de Investigación en Delincuencia Organizada (SIEDO) que dirigió Ramírez y donde se sospechaba de la relación entre políticos y narcotraficantes.
Hasta ahora se ha detenido al director de información de la SIEDO, así como a cuatro de sus colaboradores, mientras que otros 35 fueron destituidos.
Además, este miércoles el máximo representante de la agencia policial internacional en México, Ricardo Gutiérrez Vargas, fue puesto bajo arresto domiciliario como parte de la investigación.
Carteles, corrupción y ejército
Los investigadores estiman que los carteles podrían haber hecho pagos a funcionarios de hasta US$450.000 mensuales a cambio de información.
El enfrentamiento entre las fuerzas del orden con el narcotráfico ha cobrado más de 4.300 vidas.
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Los carteles mexicanos controlan el lucrativo mercado interno y, aún más importante, el flujo de drogas a través de la frontera con Estados Unidos.
Desde que el presidente de México, Felipe Calderón, asumió el poder se inició una cruzada para detener a las bandas narcotraficantes con el apoyo de las fuerzas armadas.
Una guerra que ya ha cobrado la vida de más de 4.300 personas en lo que va del año, como consecuencia de los enfrentamientos entre narcotraficantes y el ejército.
Por su parte, la corrupción presente en la policía local ha estado minando los esfuerzos del gobierno para detener el narcotráfico, lo que ha generado cerca de 500 suspensiones a las autoridades locales de la ciudad norteña de Tijuana, donde el ejército tomó el control.
En los dos años de campaña en la que se desplegaron unos 45.000 efectivos, el subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de Seguridad Pública, Facundo Rosas, le dijo a BBC Mundo que "se está trabajando en dos grandes vertientes. La primera es a la estructura criminal y la otra tiene que ver con la logística criminal".