Morales apuesta a una mejora de las relaciones bilaterales con la llegada de Obama.
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El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó durante una visita a Washington que habrá contactos con el presidente electo Barack Obama después de que asuma el poder el próximo 20 de enero. Sin embargo, los analistas consultados por BBC Mundo opinan que los problemas de fondo entre estos países no van a desaparecer de la noche a la mañana.
"Tengo mucha confianza en que con el nuevo Gobierno del presidente electo (Barack) Obama mejoren las relaciones", dijo Morales en la rueda de prensa tras su discurso ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
"Tenemos mucha esperanza de que las relaciones internacionales mejoren", enfatizó.
Sin embargo, el mandatario boliviano también reiteró que la DEA, la agencia para la lucha contra las drogas estadounidense, no regresará a su país mientras el sea presidente.
"Es un poco irónico que Morales expulse a la DEA, cuando es el tercer productor de cocaína en el mundo, pero insiste en que Estados Unidos le siga otorgando el ATPDEA, que son las preferencias arancelarias que Washington da por la colaboración en la lucha antidrogas", explicó a BBC Mundo, Stephen Donehoo, experto en la región de McLarty Associates.
El ATPDEA, por sus siglas en inglés, es la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas, que permite a productores bolivianos exportar a Estados Unidos sin el pago de impuestos aduaneros. Es una ayuda que se da a cambio de la colaboración en la lucha contra las drogas, como su nombre lo indica.
Algo más que palabras
Para Daniel Erickson, de la organización investigadora Diálogo Interamericano, la llegada de Obama trae un nuevo aire y seguramente ayudará a cambiar la retórica que ha perjudicado las relaciones entre ambos países, pero los problemas de fondo seguirán presentes.
"Habrá una nueva retórica, pero los mismos conflictos, la situación de la DEA es uno de ellos. Hay problemas estructurales y el hecho que llegue un nuevo inquilino a la Casa Blanca no va a cambiar eso", señaló Erickson.
Donehoo, coincide con esta opinión: "el nuevo gobierno estadounidense ofrecerá una oportunidad para mejorar las relaciones, pero eso no significa que la diplomacia estadounidense deje de proteger los intereses de nuestro país".
Por eso, los expertos opinan que Morales tendrá que ofrecer algo más que bonitas palabras sobre el "primer presidente indígena" y el "primer mandatario negro", si quiere realmente mejorar las relaciones entre ambos países que están fuertemente deterioradas desde septiembre, a raíz de la expulsión mutua de sus embajadores en La Paz y Washington.
En este viaje, por lo menos, no se confirmó ninguna reunión entre los asesores de Obama y Morales, aunque el mandatario boliviano sí se reunió con Richard Lugar, el republicano de mayor rango en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, y con el demócrata Howard Berman, miembro de la misma comisión pero en la Cámara de Representantes.
"Les expuse la verdad y siento que entienden que hay que cambiar esa política de imposición", aseguró en la conferencia de prensa.
Combate regional
Durante su discurso, el presidente boliviano, sin embargo, aprovechó para criticar a Estados Unidos.
El presidente boliviano impulsa una estrategia regional para la lucha antidrogas.
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"Algunos países no tienen ninguna autoridad para certificar porque ejercen una venganza política. Eso tiene que terminar. No es posible que un país imponga certificaciones y de paso imponga otra venganza, la de quitarnos la ATPDEA", insistió.
En ese marco, Morales reiteró que los países sudamericanos deberían unirse para regionalizar la lucha contra el narcotráfico y dejar de depender de las políticas de Washington.
"El pretexto (de la lucha antinarcóticos) no es tener bases militares extranjeras, someternos a gobiernos y presidentes. Eso lo tenemos que cambiar (...) queremos hacer un aporte efectivo a la lucha contra el narcotráfico", afirmó Morales, quien pidió una vez más que la hoja de coca sea retirada de la lista de sustancias ilegales de la ONU.
Este discurso ante la OEA fue el primero que da el mandatario a este organismo desde que asumiera el poder en el 2006 y aprovechó no sólo para hablar de Estados Unidos sino también para explicar el proceso constituyente que vive su país.
El 25 de enero se celebrará en Bolivia el referéndum sobre la nueva Constitución y Morales pidió a la OEA que le ayude a "difundir la verdad" sobre la Carta Magna.
"No tengo mucho miedo sobre la aprobación, sí una preocupación acerca de la implementación de la nueva Constitución", admitió.