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Lunes, 10 de noviembre de 2008 - 18:12 GMT
Rusia regresa "para quedarse"
Carlos Chirinos
Carlos Chirinos
BBC Mundo, Caracas

Dmitri Medvedev (izq.) y Hugo Chávez
El presidente ruso Dimitri Medvedev tiene previsto viajar a Venezuela a finales de noviembre.

Desde que terminó la Guerra Fría la relación entre Rusia y América Latina ya no es lo que era, pero ahora, 20 años después, los rusos vuelven por sus fueros y por algunos negocios.

La desaparición de la Unión Soviética alejó a Moscú de estas costas y le quitó la influencia de la que gozaba desde los años 60 con el triunfo de la Revolución Cubana, pero en los últimos años de la presidencia de Vladimir Putin (el ahora primer ministro), Rusia empezó a interesarse nuevamente por estas latitudes.

El interés de Putin no obedecía solo a su vieja alianza con la Cuba comunista, sino que era más amplio, tanto en países como en objetivos. Lo que antes era puro cálculo geopolítico hoy está muy aderezado con intereses comerciales.

A todos sirve la nueva estrategia. Rusia amplía su influencia diplomática y simultáneamente genera nuevos negocios. Los países latinoamericanos, por su parte, establecen alianzas que ayudan a reducir el peso de la política estadounidense en el continente.

Aunque no podría decirse que Putin era un gobernante de izquierda, su política de relanzamiento mundial del poder ruso se vio favorecida por el "giro izquierdista" de la región y lo acercó a gobiernos como el de Venezuela y de sus aliados.

Pero Rusia ha venido trabajando intensamente junto a Brasil en el llamado grupo Bric (Brasil, Rusia, India, China), integrado por las más grandes economías emergentes. Putin también cortejó a otros "grandes", como México o Chile, demostrando que no existe necesariamente un condicionamiento ideológico en la nueva aproximación.

Mes de Rusia

Noviembre de 2008 podría llamarse "el mes de Rusia" en buena parte de América Latina.

Daniel Ortega (dcha.) y el vice primer ministro ruso Igor Sechin
El viceprimer ministro ruso Igor Sechin visitó recientemente varios países de A. Latina.

Al cabo de varias semanas de visitas de comisiones rusas de alto nivel a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua o Argentina, el mes cierra con la llegada del presidente Dimitri Medvedev a la región.

La visita presidencial coincide con las maniobras militares conjuntas en aguas del Mar Caribe con Venezuela, país cuyo presidente, Hugo Chávez, dice estar construyendo "un mundo pluripolar" con su alianza con Moscú.

Pero la estrategia de la diplomacia rusa en América Latina también es multipolar y pasa por relanzar las "tradicionales relaciones" con Cuba y con la Nicaragua "sandinista" y aprovechar los nuevos gobiernos de izquierda como los de Bolivia o Paraguay.

Ese supuesto signo "izquierdista" de la renovada presencia rusa en América Latina es visto por algunos como una potencial reedición de las tensiones de la Guerra Fría, sobre todo entre quienes equiparan la Venezuela de Chávez con la Cuba de Fidel Castro.

Venezuela se ha convertido en el principal enemigo -hasta ahora retórico- de la política estadounidense en la región y también se ha transformado en el principal socio militar de los rusos en el continente, con compras que hasta ahora totalizan los US$3.000 millones.

Pero también se ha vuelto un socio energético importante con los negocios entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y las rusas Lukoil y Gazprom, en lo que muchos consideran puede convertirse en la mayor alianza petrolera del mundo.

¿Sueños imperiales?

Por eso muchos se preguntan si Caracas va a ser lo que fue La Habana de los años sesenta, y se convertirá en el extremo latinoamericano de un futuro eje con Moscú, que contrarreste la política estadounidense.

Buque nuclear ruso "Pedro el Grande"
Venezuela y Rusia se disponen a realizar maniobras navales conjuntas en el Mar Caribe.

"Rusia está siguiendo con su vocación geoestratégica y cuando observan una posibilidad para reafirmarse en el mundo la usan", le dijo a BBC Mundo durante una reciente visita a Caracas Eduard Kukan, ex canciller de Eslovaquia, un país que vivió décadas tras la llamada Cortina de Hierro que separaba a la Europa "soviética".

Aunque por la experiencia histórica de su país Kukan desconfía del aspecto militar de la alianza venezolana con Rusia, considera que son negocios sin los fines expansionistas de la diplomacia soviética.

"Estamos viviendo tiempos diferentes. Es muy difícil siquiera soñar en construir un imperio al estilo soviético. Aunque para los rusos es muy difícil admitir que no son más la superpotencia que solían ser en tiempos de la URSS. Creo que los líderes rusos quisieran retomar el puesto que tenían en el mundo", afirmó Kukan.

Sin embargo, durante una visita a Caracas el pasado fin de semana el vicecanciller ruso, Sergey Riabkov, le aseguró a la BBC que se trata de una relación de negocios "muy importante pero también muy pragmática" sin condicionamientos ideológicos, que busca "abrir este continente" para Rusia "a través de Venezuela" .

"No hay condicionamientos geopolíticos de ningún tipo (...) No debemos verlo con el prisma distorsionado de los tiempos de la Guerra Fría, porque no es el caso", dijo Riabkov al referirse a los ejercicios navales programados en el Caribe.

"Regresamos para siempre

Sin embargo, otros portavoces rusos han dado a entender que aprovecharán el creciente distanciamiento entre algunos países de América Latina y Washington para ampliar su área de influencia.

Hugo Chavez (izq.) y el vice primer ministro ruso Igor Sechin
PDVSA y las rusas Lukoil y Gazprom podrían crear la mayor alianza petrolera del mundo.

"Regresamos a América Latina y regresamos para siempre", dijo desde Moscú el portavoz de la cancillería rusa, Alexei Sazonov, con un tono que para muchos sonó como de advertencia en ocasión de la apertura de la embajada de su país en Paraguay.

No son sólo negocios militares los que han traído a los rusos de vuelta a tierras latinoamericanas. Esta semana Rusia le extendió a Cuba un línea de crédito por US$20 millones, un notable gesto amistoso a pesar de las indefiniciones que quedan sobre la deuda contraída con la desaparecida Unión Soviética, y que según algunas fuentes podría llegar a los US$20.000 millones.

Sin embargo, para Daniel Erikson, de Diálogo Interamericano, un centro de estudios basado en Washington, "el negocio es la parte de la relación más importante para Rusia, pero la geopolítica sigue como factor clave".

Erikson concluye que estos lazos con Moscú "son parte de la globalización de América Latina y eso es muy bueno para la región".

Pese a ello, asegura que la flota rusa en el Caribe es un mensaje, y que aunque no haya riesgos de reeditar la Guerra Fría, Moscú le estaría diciendo a Washington que puede ayudar a profundizar la brecha entre el norte y el sur del continente, sacando provecho económico y político.



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