Trabajadores del Consejo Supremo Electoral en Managua.
|
Los nicaragüenses votaron este 9 de noviembre para elegir a las autoridades municipales en 146 de los 153 municipios en los que está dividido el país.
Pero los comicios -los primeros desde el regreso al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, en enero del 2007- han adquirido una importancia que va mucho más allá de la simple elección de autoridades locales.
Los partidos de oposición han planteado las elecciones como una oportunidad para expresar rechazo al partido de gobierno y a una gestión presidencial que acusan de anti-democrática y autoritaria.
Mientras, para el FSLN, se trata sobre todo de un ejercicio de validación de su propuesta de gobierno y de sus esfuerzos por reformar radicalmente el sistema político y económico de este país centroamericano.
Y las visiones en ambos extremos no podrían ser más diferentes entre sí.
Las elecciones como referéndum
"Las elecciones municipales de este domingo en Nicaragua se están planteando, por la fuerza de la necesidad, como una verdadera rebelión cívica", afirma el escritor Sergio Ramírez, vice presidente del gobierno sandinista desde 1984 a 1990 y ahora un reconocido crítico de la gestión del presidente Daniel Ortega.
El CSE decidió limitar el número de observadores independientes.
|
"Con su voto del domingo que viene, los electores buscan defender a toda costa su democracia, que ahora se halla en peligro" afirmaba en un artículo reciente el novelista.
La principal amenazas a la democracia pinolera provendría -en la opinión de quienes piensan como Ramírez- en el afán del actual presidente de mantenerse a toda costa en el poder, lo que se estaría traduciendo en la captura de las instituciones del estado y el uso de diferentes mecanismos de intimidación para intentar acallar las voces críticas.
Para el FSLN, sin embargo, estas acusaciones son reacciones de quienes se resisten a una transformación del sistema político que lo que pretende es sentar las bases de una verdadera "democracia popular".
Y el gobierno ha llamado a votar masivamente por los alcaldes sandinistas "para estrechar aún más la 'yunta de trabajo' que representan los gobiernos locales y el Gobierno Central, con la participación activa del Poder Ciudadano", y demostrar el apoyo popular al nuevo "proyecto revolucionario".
Un examen institucional
Esta forma de plantear las elecciones podría tener podría tener efectos contradictorios para la consolidación del proceso de descentralización en Nicaragua.
Horas antes del proceso electoral, el viceprimer ministro de Rusia, Igor Sechin, visitó al presidente Daniel Ortega.
|
Por un lado, esta forma de hacer campaña le ha dado a los comicios un sentido de urgencia que se espera se traduzca en una asistencia a las urnas muy superior a la de las últimas ediciones (2000 y 2004), cuando los votantes no superaron el 56% del total de inscritos.
Pero también ha hecho perder de vista la diversidad de las realidades locales, y restado protagonismo al debate en torno a los problemas concretos que tendrán que enfrentar los electos este nueve de noviembre.
Sin embargo las alcaldías hoy día juegan un rol mucho más decisivo parta el desarrollo local que el que jugaban hace cuatro u ocho años.
Por un lado, cada vez cuentan con mayores recursos (a partir del año que viene recibirán, en concepto de transferencias, el 10% de todas las recaudaciones fiscales del gobierno central).
Durante ese período también se ha ampliado el número y alcance de sus competencias.
Y los gobiernos municipales son las expresiones del Estado que más confianza generan en la población, muchos puntos por encima del gobierno central.
Elecciones sin observación
Esta confianza contrasta con la que los nicaragüenses depositan en las autoridades encargadas de velar por la buena marcha de las elecciones del domingo, el Consejo Supremo Electoral, CSE.
Y esta tal vez sea la prueba más importante a la que se verá expuesta la institucionalidad -y la democracia- nicaragüense.
El CSE decidió limitar el número de observadores independientes, excluyendo en el proceso a dos de las organizaciones nacionales de mayor trayectoria -incluyendo al capítulo local de Transparencia Internacional.
En el contexto de una campaña marcada por episodios de violencia sin precedente en la historia reciente de Nicaragua, y por repetidas acusaciones de parcialización en contra de las autoridades electorales, la medida ha generado suspicacia.
La decisión también parece haber sido el detonante para que el Gobierno de Finlandia anunciará la suspensión de un desembolso de US$.2.4 millones en apoyo presupuestario, al considerar que "el principio fundamental de elecciones libres y justas había sido comprometido".
Pero a pesar de esto, todo parece listo para una jornada cívica que podría ser determinante para el futuro de Nicaragua.