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Martes, 28 de octubre de 2008 - 20:11 GMT
Robos de convicciones
Verónica Psetizki
Verónica Psetizki
Uruguay

Edificio con rejas
El incremento de la delincuencia ha llevado a los uruguayos a protegerse tras rejas de seguridad".

La inseguridad pública es hoy en día una de las mayores preocupaciones de los uruguayos. Hasta ahora, este problema era visto como algo lejano que sólo afectaba a otros países de América Latina.

El aumento de delitos en los últimos años, muchos de ellos violentos, ha hecho que los residentes de este país cambien sus actitudes, su forma de vida y, en ciertos casos, sus convicciones.

Son pocos los hogares que no tienen rejas de seguridad y algunas personas se niegan a dejar su casa a solas por temor a los hurtos. Cada vez más personas intentan negociar con los ladrones para recuperar sus pertenencias robadas. Muchos están dispuestos a sacrificar la democracia en pos de una vida más segura.

Otra vecina, a la que le robaron el cochecito de su bebé, logró recuperarlo pagándole a los ladrones porque sabía quiénes habían sido
Patricia Mesa
"Yo vivo con miedo. Desde hace un año todos los días escucho de algún robo en mi barrio", le dijo a BBC Mundo Patricia Mesa, quien vive en Piedras Blancas, una zona humilde de Montevideo.

"A mí me robaron el celular, a los niños de escuela les roban las mochilas o los teléfonos celulares, a mi vecina le robaron dos veces su bicicleta. Otra vecina, a la que le robaron el cochecito de su bebé, logró recuperarlo pagándole a los ladrones porque sabía quiénes habían sido", comentó.

¿Nueva escala de valores?

Oscar Galvez
La dictadura tenía sus cosas, pero la seguridad era mucho mejor cuando estaba el ejército en las calles
Mundo Oscar Galvez
Uruguay es, junto con Costa Rica, el país donde más se valora la democracia en América Latina. La última encuesta anual de Latinobarómetro indicó que el 77% de los habitantes apoya ese sistema de gobierno.

Sin embargo, un reciente sondeo realizado por la Universidad de Vanderbilt de Estados Unidos con el apoyo de la consultora local Cifra reveló que la preocupación es tal que uno de cada dos uruguayos aceptaría que se violente el orden jurídico para detener delincuentes y un 36% admitiría un golpe de Estado para enfrentar el aumento del crimen.

"La dictadura tenía sus cosas, pero la seguridad era mucho mejor cuando estaba el ejército en las calles", le dijo a BBC Mundo Oscar Galvez, refiriéndose al régimen militar que gobernó al país entre 1973 y 1985.

Según cifras del Ministerio del Interior, entre los años 2000 y 2007 el número de rapiñas o arrebatos aumentó 36% y el de hurtos 64%.

graffiti que pide a la ministra del Interior, Daisy Tourné, que haga algo para bajar el número de delitos.
El graffiti le pide a la ministra del Interior, Daisy Tourné, que tome medidas para reducir los delitos.
Los números podrían ser más altos, teniendo en cuenta que de acuerdo a una encuesta encargada por el propio organismo de gobierno, cuatro de cada diez personas que sufren un delito no lo denuncian a la Policía.

Son pocas las víctimas de hurtos o rapiñas que tras hacer la denuncia a la Policía logran recuperar sus pertenencias.

Los últimos datos disponibles indican que el cuerpo policial logró recuperar menos de un cuarto del monto total robado en el país en 2004.

Novedoso y polémico

La falta de resultados, sumada a la desconfianza en la Policía (otra encuesta, realizada en 2007 indicó que 56% de los montevideanos no confían en ella) ha llevado a que muchos uruguayos elaboraran estrategias para recuperar sus objetos robados.

Aviso que puso en el diario la víctima de un robo apelando a que el ladrón lo contacte
Yo intenté estimular al ladrón para que viniera a venderme lo que era mío, dijo Guerra.
Rafael Guerra tuvo una idea que causó un gran revuelo en la sociedad: puso un aviso en un diario haciendo un llamado al ladrón que robó su casa para que se contacte con él y le devuelva lo que se llevó a cambio de una recompensa.

"Yo intenté estimular al ladrón, paradójicamente, para que viniera a venderme lo que era mío. Consideré que si no hacía algo diferente no iba a ser posible recuperar mis cosas", le explicó Guerra a BBC Mundo.

"Pensé que el aviso podría motivarlo a obtener un rédito mayor del que podría obtener en el mercado", aseguró.

Ética y riesgos

Guerra no logró recuperar sus pertenencias pero su estrategia despertó un debate ético.

"Yo creo que no está bien negociar porque se corre un riesgo y no estás seguro de que el ladrón te vaya a devolver las cosas", aseguró Basilio López, a quien le robaron su casa dos veces.

Celulares
Para el eticista Omar França, "es un acuerdo entre personas libres que surge de la necesidad de recuperar un bien. Tomar contacto con quien tiene ese bien y remunerarlo por su devolución es una conducta éticamente aceptable".

Sin embargo, el experto advirtió sobre las consecuencias que pudiera traer esa estrategia.

Para França, la publicación de este tipo de avisos, así como la concurrencia a ferias a comprar artículos que se sabe o se sospecha que son robados, genera un círculo vicioso. "Si hay demanda, los ladrones seguirán robando", explicó.

Guerra, por su parte, no cree que un potencial encuentro con un delincuente implique un riesgo mayor al que corre en su vida diaria. "El riesgo está en todo momento en la vida de cada uno. Si hubiera pensado que el ladrón podría ser un asesino no me habría arriesgado a poner el aviso".

Canje

Otro caso que cobró notoriedad es el de Mirtha Guianze, una Fiscal de la Corte a quien le robaron de su casa dos teléfonos celulares. En su huida, los ladrones dejaron un par de zapatillas deportivas dentro de su hogar. Guianze llamó a su propio celular y al responderle los ladrones, les propuso, con éxito, canjearles los zapatos por su teléfono.

"Lo que hicimos fue defender nuestra seguridad cuando la Policía no lo hace" explicó Guianze al diario local El País.

Lo que hicimos fue defender nuestra seguridad cuando la Policía no lo hace
Mirtha Guianze, Fiscal
El hecho también generó un debate en la sociedad y algunas críticas de parte de actores políticos. El diputado del opositor Partido Colorado, Daniel García Pintos acusó a la Fiscal de dar "un mal ejemplo".

Guianze denunció el robo a la policía y el primer intento de trueque con los ladrones se hizo con oficiales presentes. Sin embargo, el intercambio no resultó y Guianze lo intentó en una segunda oportunidad por su cuenta, con éxito.

Más allá de recuperar sus teléfonos, que no eran demasiado valiosos, la fiscal estaba interesada en la información que contenían, como números de teléfono de magistrados y miembros de Inteligencia policial (Guianze actuó como Fiscal Penal en varias denuncias de violaciones de derechos humanos contra ex-militares).

El gobierno uruguayo, reconociendo que debe actuar para dar tranquilidad a la población, anunció hace unos días un plan de seguridad ciudadana. Éste incluye el despliegue de más policías en las calles y el fortalecimiento de la prevención de delitos.



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