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Domingo, 19 de octubre de 2008 - 18:48 GMT
Cuba y Rusia en una nueva etapa
Fernando Ravsberg
Fernando Ravsberg
BBC Mundo, La Habana

Primera iglesia ortodoxa rusa en La Habana, Cuba
Fidel Castro invitó a los rusos a construir una iglesia, que pagó en gran parte Cuba.

La inauguración de la Iglesia Ortodoxa Rusa Nuestra Señora de Kazán, en la que participaron su eminencia, el Metropolitano Kirill, y el presidente de Cuba, Raúl Castro, marca la nueva etapa en que entran las relaciones ruso-cubanas.

La iglesia fue construida a lo largo de los últimos cuatro años de forma muy discreta y avanzó lentamente, al mismo ritmo en que se desarrollaban las relaciones bilaterales entre La Habana y Moscú, proceso que se aceleró durante los últimos meses.

De hecho Cuba podría convertirse en la punta de la ofensiva diplomática rusa en América Latina, un ingreso al "patio trasero" de Estados Unidos que sería la respuesta a la "zona colchón en torno a Rusia" creada por Occidente, según la Academia Moscovita de Estudios Geopolíticos.

Rusia tiene ante sí el hecho de que Estonia, Letonia y Lituania integren la OTAN, al igual que Ucrania y Georgia; además de que se instalen interceptores del Escudo Antimisiles en Polonia y radares complementarios en República Checa.

Relaciones militares

Vehículos blindados de fabricación rusa en Cuba
El 99% del armamento cubano es de origen ruso.
Dentro de este marco, en Moscú se habló de establecer bases militares rusas en Cuba, lo cual provocó una inmediata reacción del Pentágono. El jefe de la Fuerza Aérea, General Norton Schwartz, afirmó que eso significaría un "traspaso de la línea roja".

Cuba se mantuvo en silencio, pero es difícil creer que La Habana acepte otra vez ser socio bélico de los rusos, los mismos que en dos ocasiones rompieron la alianza sin previo aviso, en los años '60 con la retirada de los cohetes y en 2001 con el cierre de la base militar de Lourdes.

De todas formas de alguna manera la relación entre las Fuerzas Armadas de los dos países nunca se rompió del todo.

Baste decir que aun hoy el 99% del armamento que utilizan los cubanos y sus piezas de repuesto provienen de la industria rusa.

Sin embargo, en otros terrenos la alianza parece mucho más posible. El propio canciller cubano, Felipe Perez Roque, afirmó en agosto que "los recientes intercambios entre los dos gobiernos darán un impulso a las relaciones" que calificó de "promisorias".

Los primeros efectos de ese giro en las relaciones bilaterales se vieron en el apoyo del gobierno del general Raúl Castro a las acciones de Rusia en el conflicto de Osetia del Sur, en Georgia, algo que Moscú parece estar dispuesto a agradecer.

Ayuda humanitaria

Calle en Cuba
La mayor parte del parque automotor y la industria es de origen soviético.
La Duma rusa aprobó -con más del 97% de los votos- un llamamiento a las Naciones Unidas para que cese el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y para que se brinde ayuda humanitaria a la isla, recién afectada por huracanes.

De hecho los primeros aviones que llegaron a Cuba después de los ciclones de septiembre fueron rusos y Moscú, junto a China, Vietnam y Venezuela otorgaron créditos blandos por US$1.000 millones para contrarrestar los efectos del desastre.

Pero las cosas no se quedaran en ayuda humanitaria. Los proyectos conjuntos crecen por días. Anatoli Perminov, director de la agencia espacial rusa (Roscomos), anunció la posible creación de "un centro espacial cubano con asesoría rusa".

La colaboración en este terreno no es nueva, durante la era soviética varios institutos cubanos de investigación científica trabajaron con los rusos en el tema espacial, una actividad que cristalizó en 1980 con el viaje del general Arnaldo Tamayo a la estación espacial Saliut-6.

Visión pragmática

Autoridades de la iglesia orotodoxa rusa consagran una iglesia en Cuba
Kirill dijo que la iglesia es relevante por su significado en las relaciones ruso-cubanas.
Mientras, las visitas a la isla se multiplican. La más conocida de ellas fue la del vicepresidente del gobierno, Igor Sechin. Menos pública pero no menos importante fue la del secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Pátrushev.

Ahora, la vicepresidente de la Duma, Liubov Sliska, que actualmente se encuentra en Cuba, propone "un vuelco total en los nexos ruso-cubanos" a la par que anuncia la pronta llegada a la isla del ministro de Industria, Victor Jristenko.

Rusia es el décimo socio comercial de Cuba, con un intercambio el pasado año de US$363 millones, cifra que podría aumentar rápidamente dado que gran parte de la industria cubana es de origen soviético, así como la mayoría del parque automotriz.

Sin lugar a dudas los rusos se plantean retomar posiciones en Cuba y La Habana no está en condiciones de despreciar a ningún aliado, sobre todo si se trata de "un enemigo de su enemigo", que además es una potencia mundial.

Sin embargo, las relaciones bilaterales carecerán ahora de la inocencia ideológica de los años '60. Tanto en Moscú como en La Habana existe una visión mucho más pragmática que hará que primen por sobre todo los intereses nacionales de cada parte.



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