García prometió acabar con la corrupción.
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Miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades de Perú para protestar contra el aumento del costo de vida y los bajos salarios.
Las manifestaciones, previstas desde hace varias semanas, tuvieron lugar días después de un escándalo de corrupción en el que están involucrados, presuntamente, directivos de empresas estatales acusados de recibir sobornos a cambio de concesiones petroleras.
Según la percepción de gran parte de la población, la corrupción es uno de los principales problemas del gobierno de Alan García, cuya popularidad decayó a su nivel más bajo desde que asumió el poder en 2006.
Las marchas, organizadas por los principales sindicatos, fueron convocadas para exigir al gobierno un cambio en las políticas de libre mercado que, según la oposición, no han servido para mejorar la calidad de vida de la mayoría de los peruanos.
Pero como las manifestaciones ocurrieron tras el escándalo que desencadenó la salida del ministro de Energía y Minas el domingo, el tema de la corrupción también estuvo presente.
En Lima, miles de trabajadores, incluyendo maestros, obreros y médicos marcharon hacia Congreso el martes, exigiendo la salida del gabinete.
La marcha se desarrolló sin problemas hasta que un grupo que no parecía estar vinculado a la protesta comenzó a lanzar piedras a la policía, que respondió con gases lacrimógenos.
Por el piso
La protesta no pudo haber ocurrido en un peor momento para García, quien según las últimas encuestas de opinión cuenta con el índice de popularidad más bajo desde que asumió el cargo, señaló el corresponsal de la BBC en Lima, Dan Collyns.
García ordenó una investigación después del escándalo de corrupción que salió a la luz el domingo e insistió en que el gobierno debe acabar con este problema.
Pero es posible que las palabras de García hayan llegado un poco tarde para salvar la reputación del gobierno, añadió Collyns.
El domingo, un canal de televisión transmitió una cinta en el que se escucha una conversación entre un una conversación entre un prominente miembro del gobernante Partido Aprista, Rómulo León, y Alberto Quimper, también aprista e integrante del directorio de Perú-Petro (agencia nacional de promoción y negociación de contratos de hidrocarburos en Perú).
La compañía, Discover Petroleum de Noruega, dice haber hecho pagos a León y a una compañía legal en la que trabaja Quimper, pero negó haber pagado sobornos.