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Sábado, 27 de septiembre de 2008 - 21:49 GMT
¿Qué está en juego en Ecuador?
Tomás Ciuffardi
Tomás Ciuffardi
Quito, Ecuador

La eventual aprobación este domingo de la nueva Constitución en Ecuador escribirá un nuevo capítulo en la historia política del país, un capítulo que puede poner fin a una década de crisis o que bien pudiera alargarla.

Estudiantes partidarios del presidente ecuatoriano Rafael Correa
Se suceden en Ecuador manifestaciones a favor y en contra de la nueva Constitución.
La gran mayoría de los ecuatorianos consideró en su momento que una nueva Constitución sería la salida a la continua sucesión de revueltas, intentonas golpistas y fracasos presidenciales que tuvieron lugar en los últimos doce años.

Al menos así se puede interpretar el abrumador respaldo que obtuvo a inicios de este año el referendo aprobatorio para la conformación de una Asamblea Constituyente, en el que el 81% de la población dio su voto a favor.

El resultado fue el reflejo de un anhelo popular que se hizo evidente durante la destitución del presidente Lucio Gutiérrez en abril de 2005, en el que el autodenominado movimiento de los "forajidos" exigió "que se vayan todos", en referencia a la clase política que de alguna manera había estado presente en los últimos 25 años de retorno a la democracia en el país.

¿Correa salvador?

María Paula Romo, asambleísta por Alianza País
Es una Constitución garantista. Plantea una serie de derechos y los mecanismos para que los ciudadanos podamos exigirlos
María Paula Romo, asambleísta por Alianza País

En ese contexto aparece Rafael Correa, economista de centroizquierda que fungió como ministro de Economía durante los primeros meses del gobierno de Alfredo Palacio, sin vínculos con los partidos políticos tradicionales y con la promesa de una nueva Constitución que traería el esperado cambio.

"Correa aparece como el salvador del país y como gran líder político por esta razón", le dijo a BBC Mundo el periodista y abogado Diego Oquendo.

"Después de haber vivido la decepción de Jamil Mahuad, de Lucio Gutiérrez, de Abdalá Bucaram, de Alfredo Palacio, los ecuatorianos estamos dispuestos a aceptar lo que venga y si esa figura, al parecer, no tiene contaminación con la política tradicional, pues ahí están los votos", opinó Oquendo.

Con la conformación de la Asamblea Constituyente los ecuatorianos parecía estar de acuerdo con la necesidad de un cambio, pero una vez concluida la labor de los asambleístas y redactado el proyecto constitucional, no todos coinciden en que el contenido final de la Constitución sea el más adecuado.

El economista Pablo Lucio Paredes, asambleísta independiente del Movimiento Futuro Ya, opositor al gobierno, considera que la Constitución que se redactó en la ciudad de Montecristi no es de Ecuador sino de la Alianza País, el movimiento al que pertenece Rafael Correa y que ocupó la mayoría de escaños en la Asamblea Constituyente.

"Fui con toda la intención de que pudiéramos hacer una Constitución de todos, que recogiera visiones amplias y que pudiera en consecuencia durar mucho tiempo porque sería la visión de todos los ecuatorianos, pero al final se acabó haciendo la visión de Alianza País", le dijo Paredes a BBC Mundo.

Garantías

Misa masiva en Guayaquil, Ecuador, 14 septiembre 2008
La Iglesia celebró tres misas al aire libre para protestar contra la nueva Constitución.
María Paula Romo, asambleísta por Alianza País, no coincide con esa visión y le explicó a BBC Mundo que en su opinión la Constitución "está hecha a la medida del Ecuador, de sus necesidades actuales y para plantear un mejor futuro para el país".

"Es una Constitución garantista. Plantea una serie de derechos y los mecanismos para que los ciudadanos podamos exigirlos, una amplia carta de libertades y también plantea una organización del Estado mucho más equilibrada, más acorde con la realidad", asegura Romo.

Y agrega que este proyecto de Constitución "representa el fin de una década de quiebra del sistema financiero, congelamiento bancario y cambio de moneda".

"Hace 10 años que Ecuador no tiene un presidente que termine su periodo. Esta Constitución también representa la voluntad de terminar con esa época y abrir la oportunidad para un momento diferente", señala Romo.

¿Cambio frustrado?

Lo que veo es que estamos haciendo el montaje de una maquinaria de carácter personal que tiene nombre y apellido: Rafael Correa
Diego Oquendo, periodista ecuatoriano

El economista Paredes coincide con Romo en que el sistema político debe cambiar, pero asegura que eso no se logró en Montecristi.

"No necesitamos palabras bonitas sino cosas reales, como por ejemplo: elegir jueces, superintendentes y tribunales de manera independiente, cambiar las reglas de la política para que realmente funcione, el voto voluntario, tener dos Cámaras, terminar con el voto en plancha o tener elecciones distritales. Eso no lo había antes y tampoco lo hay ahora en Montecristi".

En juego

¿Qué está en juego en esta elección? Para unos es el destino del país, para otros es el destino del poder.

"Está en juego quien detenta el poder. Estamos asistiendo a la desaparición de las últimas figuras que les quedaban a los partidos políticos de estos últimos 30 años y estamos también haciendo ese recambio", opina María Paula Romo de Alianza País.

Partidarios del "No" en Guayaquil, Ecuador
Algunos partidarios del "No" quieren un cambio, pero se oponen a la nueva Constitución.
El periodista Diego Oquendo también cree que la cuestión es que se decidirá quién estará al mando y los alcances a los que le permitirá llegar esta nueva Constitución.

"Lo que está en juego en realidad es la eventualidad o el riesgo de que en los próximos 10 ó 12 años tengamos un régimen de carácter autoritario. Yo no veo que se esté instrumentando un proyecto de carácter nacional o institucional, yo lo que veo es que estamos haciendo el montaje de una maquinaria de carácter personal que tiene nombre y apellido: Rafael Correa", opina Oquendo.

Fernando Cordero, presidente de la Asamblea Constituyente en receso, le dijo a BBC Mundo que, en su opinión, esta es una Constitución "donde todos son ganadores", incluso sus detractores. "La leerán y se llevarán una sorpresa agradable".

Pero advierte también que habrá grupos que serán los "grandes perdedores": "Los banqueros corruptos que hicieron un feriado en este país y se llevaron US$8.400 millones, expulsando a dos millones de ecuatorianos fuera de nuestro territorio".

"Ellos nunca más volverán a ser parte de ese Ecuador que queremos cambiar, y los politiqueros, que medrando del Estado han denigrado a la política", enfatiza Cordero.

"Y otro grupo de perdedores serán los medios de comunicación que se comportan como centrales de partidos políticos porque con unas conexiones extrañas los banqueros se hicieron dueños de los medios y, en vez de difundir información, son grandes desinformadores", señala Cordero.

"No puede haber nunca más banqueros dueños de medios de comunicación", concluye.

Las voces a favor y en contra siguen sumándose, en apariencia de manera irreconciliable. Sin embargo, será el electorado ecuatoriano el que tenga la palabra final este domingo y a partir de allí se podrá hablar de ganadores y perdedores.



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