Amplias partes de la región del Caribe se encuentran de nuevo en estado de alerta y se preparan para recibir los embates del huracán Ike, la cuarta gran tormenta de las últimas tres semanas.
Los meteorólogos advirtieron que se trata de una tormenta tropical de categoría 4, "extremadamente peligrosa", con vientos de más de 200 kilómetros por hora.
Ike ya golpeó la cadena de islas Turca y Caicos, arrancando los techos de muchas viviendas y forzando a la población a protegerse en refugios.
Los meteorólogos afirman que el huracán podría provocar lluvias de hasta 30 centímetros y olas de hasta 5,5 metros sobre el nivel normal de las mareas.
Ike se encamina hacia Cuba y las Bahamas, pasando justo por el borde de Haití, que todavía sufre las consecuencias devastadoras de dos tormentas precedentes, que dejaron al menos 600 muertos.
Aunque Haití evitará los monstruosos vientos de Ike, la costa noroeste se prepara para un nuevo diluvio, que amenaza al país con una peor devastación.
El Centro Nacional de Huracanes de Miami (CNH) advirtió sobre "inundaciones repentinas que pueden ser mortales, y deslaves en las zonas montañosas".
Nueva amenaza
Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, informó que aproximadamente 650.000 haitianos resultaron afectados por las inundaciones causadas por el huracán Hanna la semana pasada, y que la persistencia del mal tiempo obstaculizará el esfuerzo de ayuda.
Según las autoridades, podría aumentar el número de víctimas.
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Antes de que Ike llegara a Turcas y Caicos, miles de turistas y residentes abandonaron las islas, normalmente tranquilas, y el aeropuerto de Providenciales, el de mayor tráfico, fue cerrado.
En la isla Gran Turca, la tormenta provocó un apagón.
Localizada a baja altura y con una población de unas 3.000 personas, la isla tiene poca protección natural del mar y afronta fuertes oleajes.
En las vecinas Bahamas, las autoridades han urgido a los turistas a que abandonen la parte suroriental, mientras que la Fuerza Real de Defensa suministra agua y alimentos a las islas orientales de Mayaguana y San Salvador.
Las proyecciones del CNH muestran que Ike pasará la noche del domingo o lunes en la mañana por Cuba, donde podría tener un efecto devastador, ya que prácticamente barrerá la isla de oriente a occidente durante más de 24 horas.
Ike amenaza los campos de caña de azúcar de la isla, y podría poner en peligro los viejos y desvencijados edificios coloniales de la capital.
En La Habana, los habitantes han recolectado provisiones de gasolina, velas y comida enlatada, después de que un meteorólogo advirtiera a través de la televisión que casi toda la isla se encontraba en la zona de peligro.
En la región del Caribe se están tomando medidas de emergencia y Cuba emitió una alerta de huracán para las provincias del este.
Trayectoria
La ONU dijo que es difícil tener acceso y brindar ayuda en las áreas más afectadas de Haití
El CNH pronostica que al entrar en Cuba perderá intensidad y volvería a fortalecerse en aguas del Golfo de México.
El CNH explicó que Ike es "un huracán extremadamente peligroso" de categoría 4 en la escala de intensidad de Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, y se espera que se mantenga como un ciclón mayor durante las próximas 48 horas.
La actual trayectoria lo aleja algo del sur de Florida aunque afectará a los cayos, donde los meteorólogos dijeron que los residentes deben vigilar muy de cerca el desarrollo de este huracán.
El gobernador de Florida, Charlie Crist, declaró el estado de emergencia y está en vigor una orden de evacuación de los turistas en los cayos.
Mientras tanto, la tormenta tropical Hanna, que este sábado tocó tierra en las playas del límite entre los estados de Carolina del Norte y Carolina del Sur, avanza a 48 kilómetros por hora con vientos máximos sostenidos de 83 kilómetros por hora y atravesará todos los estados del noreste de Estados Unidos antes de llegar a Canadá el domingo por la noche.
Devastación
En la región del Caribe se están tomando medidas de emergencia.
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En Haití, las autoridades encontraron unos 500 cuerpos luego de que empezaran a ceder las aguas tras las inundaciones producidas por el paso de la tormenta tropical Hanna, dijo a la BBC la policía local.
Sin embargo, las autoridades indicaron que había más desaparecidos y que el número de muertes podría ser aún mayor.
El coordinador de ayuda humanitaria de la ONU para Haití, Joel Boutroue, le dijo a la BBC que era difícil tener acceso y brindar ayuda en las áreas más afectadas.
La ciudad de Gonaives sufrió las consecuencias más graves de la tormenta, que obligó a miles de personas a refugiarse en azoteas y balcones a medida que subía el nivel del agua por cuenta de las inundaciones.
El corresponsal de la BBC en Haití, Guyla Delva, quien acompañó a un equipo de las fuerzas de paz de la ONU durante un sobrevuelo en helicóptero por la región, informó que muchas casas han sido dañadas o destruidas, y que las autoridades estiman que 80% de la población ha sido afectada por la tormenta.
El senador Yuri Latortue, quien representa a la ciudad, dijo que cerca de 200.000 personas ahí no habían comido en tres días.
Ayuda
Horas antes se había conocido que los primeros cargamentos sustanciales de ayuda humanitaria empezaron a llegar este viernes a Haití con destino a los cientos de miles de damnificados por la tormenta.
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Sólo en Gonaïves tenemos aproximadamente 70.000 personas en albergues
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Un buque transportando 33 toneladas de pertrechos humanitarios enviados por Naciones Unidos llegó a la población de Gonaïves, donde las condiciones han sido descritas como catastróficas.
Tres tormentas en menos de 21 días han provocado cientos de muertos.
La ONU informó que hasta 600.000 personas podrían estar necesitando ayuda.
Joel Boutroue, advirtió que es probable que la situación empeore con los embates del huracán Ike.
El envío de ayuda de la ONU incluye agua embotellada, pastillas de purificación de agua, aceite de cocina, galletas y arroz.
Los soldados de las fuerzas de paz de la ONU buscan distribuir las galletas y el agua a los refugios de emergencia en donde se encuentran 40.000 personas.
Johnny Auguste, un pastor de la ciudad de Miragoane, en el sudoeste del país, aseguró a la BBC que las cosas estaban "muy mal".
"En mi región, yo diría que han muerto unas 20 personas. Hay muchas inundaciones y la gente no tiene nada qué comer. La gente se siente muy mal porque no hay comida, no hay trabajo, la gente no sabe cuándo va a parar esto", agregó.
"Dificultades"
Boutroue agregó a la BBC que los trabajadores humanitarios se enfrentan a "muchas dificultades al tratar de responder" a la situación creada por Hanna.
"Sólo en Gonaïves tenemos aproximadamente 70.000 personas en albergues, y cerca de 250.000 personas en la región necesitan nuestra asistencia y la del gobierno", puntualizó.
Boutroue dijo que es probable que las tormentas profundizarán la ya extrema pobreza de Haití.
"Eso potencialmente quiere decir más inestabilidad a menos que podamos garantizar una respuesta adecuada", señaló.
Haití sufrió inicialmente el impacto de la tormenta tropical Fay, seguida del huracán Gustav, y la tormenta Hanna.