Se cree que el envío de tropas trata de limpiar la reputación de las tropas colombianas.
|
El gobierno colombiano anunció el envío de tropas para apoyar la misión de la OTAN en Afganistán como parte de las fuerzas de seguridad internacional de la OTAN.
Según el corresponal de BBC Mundo en Colombia, Hernando Salazar, el ministro de defensa Juan Manuel Santos anunció la decisión sin determinar la cantidad de soldados que trabajarán, según informó, junto a militares españoles.
Se dedicarán principalmente a tareas de tipo humanitario y a la desactivación de minas terrestres.
Los militares colombianos tienen amplia experiencia en la desactivación de minas y artefactos explosivos, ampliamente usados por los grupos rebeldes para proteger campos, vías de paso y laboratorios de drogas.
Lavado de cara
Diversos analistas consideran que el envío de tropas colombianas a Afganistán forma parte de una campaña de los militares dirigida a romper con su pasado, cuya reputación está opacada por las acusaciones de abusos de derechos humanos.
De este modo, los militares colombianos pretenden ganar aceptación y definirse como un cuerpo profesional capaz de colaborar con las fuerzas de la OTAN.
Oficiales del ejército se desplazaron al territorio afgano a principios de mes para estudiar la llegada de este contingente militar.
Aparte de la desactivación de minas, se espera que las fuerzas colombianas participen también en maniobras de lucha contra el narcotráfico.
Colombia ya desde hace dos años presta asesoría al gobierno afgano en el combate al tráfico de estupefacientes y en la erradicación de los sembradíos de amapola, a partir de los cuales se elabora el opio.
Afganistán es el mayor productor mundial de opio. Este cultivo ilegal provee un importante ingreso de dinero a las fuerzas insurgentes del Talibán que combaten al gobierno de Hamid Karzai.