Los productores rurales argentinos reanudaron este lunes su protesta contra el gobierno, realizando marchas con tractores y asambleas en varios puntos del país, aunque sin bloquear carreteras.
Los pequeños y medianos agricultores reclaman un plan nacional que les dé mayores beneficios y no descartaron la posibilidad de iniciar una nueva huelga como las que protagonizaron desde marzo.
El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, encabezó un "tractorazo" a la vera de una ruta en la provincia de Santa Fe, en el centro-este de Argentina.
Buzzi calificó la movilización como una "advertencia" a las autoridades para no tener que realizar "un nuevo paro rural".
"Los agricultores pierden plata, los tiempos se agotan", dijo. "Vamos a pedir al Congreso medidas concretas para mejorar las condiciones en las que se producen granos, carne y leche".
"Si no hay respuesta a fines de agosto, vamos a declarar la vuelta de la protesta a nivel nacional", advirtió.
Por su parte Alfredo de Angeli, uno de los líderes más duros del reclamo del campo, dirigió una asamblea de productores en la provincia de Entre Ríos, al norte de Buenos Aires, donde afirmó que, de no haber respuesta a sus pedidos, podrían retornar los bloqueos de carreteras.
Primera en un mes
Se trató de la primera movilización de los agricultores luego de que, hace un mes, el campo obtuviera una victoria frente al gobierno en el Congreso.
El gobierno de Fernández le ha otorgado subsidios a la producción de leche y carne.
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A mediados de julio, el Senado rechazó -con el sorpresivo desempate del vicepresidente de la nación, Julio Cobos- el polémico esquema de impuestos a las exportaciones de granos que desencadenó cuatro paros rurales en 130 días.
Estas huelgas, que incluyeron la suspensión de la comercialización de productos básicos y cortes de rutas, generaron desabastecimiento de alimentos e inflación en Argentina, y colocaron al país en riesgo de perder mercados externos.
El revés gubernamental en el Congreso provocó una crisis política que terminó con la sustitución de funcionarios clave, como el jefe de Gabinete y el secretario de Agricultura.
El regreso de la protesta rural se produce en momentos en que la mayoría de los argentinos daba por superado el conflicto agrario.
El gobierno criticó duramente la movilización. "No es saludable para los argentinos que los dirigentes del campo se sumen a la cabalgata deportiva de la crítica por la crítica misma", afirmó Ricardo Echegaray, titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).
Por su parte el vicepresidente Cobos, visto por los productores como un aliado, pidió a los líderes rurales "un poco de paciencia" para que las autoridades atiendan sus reclamos.
Motivos
Según los analistas, los dirigentes del campo -sobre todo los que representan a los pequeños y medianos productores- decidieron retomar la iniciativa porque el diálogo con el gobierno ha dado pocos resultados.
Los agricultores, que se sienten fortalecidos por el apoyo que les han brindado sectores políticos y sociales de la oposición, exigen la puesta en marcha de un programa que mejore su rentabilidad, que consideran baja.
Afirman por ejemplo que, a cambio de sus impuestos, no reciben suficiente ayuda estatal para adquirir maquinaria e insumos, bienes que deben pagar en dólares y a precios internacionales.
Asimismo, la mayoría de los productores arriendan tierras y temen sucumbir ante el avance de los llamados "pooles de siembra", grupos financieros que invierten en el redituable comercio de la soja y que, debido a su mayor poder de negociación, desplazan de las parcelas a los pequeños agricultores.
El gobierno de la presidenta Cristina Fernández asegura que ha tomado medidas para solucionar algunos de estos problemas, como otorgar subsidios a la producción de leche y carne.
Además decidió concederles un reintegro de impuestos a quienes siembran granos en pocas hectáreas.
Diferencias
Sin embargo, esta devolución ha sido de difícil aplicación porque buena parte de los agricultores trabajan "en negro".
Los observadores coinciden en que las diferencias que existían cuando estalló el primer conflicto rural se han mantenido.
Ahora pocos se atreven a predecir cuál será el desenlace del nuevo round en el enfrentamiento.
Las movilizaciones continuarán esta semana con asambleas de productores en varias provincias argentinas, entre ellas la de Buenos Aires, que es el principal centro agrícola del país.
Argentina es el tercer productor mundial de soja y en los últimos tiempos se ha beneficiado de los altos precios de las materias primas en los mercados internacionales.