La jornada electoral transcurrió sin incidentes.
Los bolivianos se volcaron este domingo masivamente a las urnas para decidir la continuidad o no de la gestión del presidente Evo Morales, del vicepresidente Álvaro García Linera y de ocho de nueve prefectos del país, la mayoría de ellos opositores.
Más de cuatro millones de ciudadanos habilitados para votar fueron convocados a participar en el primer referendo revocatorio en la historia de la nación andina, en medio de un fuerte operativo de seguridad.
La jornada transcurrió con calma. El presidente de la Corte Nacional Electoral, José Luis Exeni, dijo a BBC Mundo: "Está todo tranquilo y nos va a ir bien".
Sin embargo, hubo algunas denuncias no confirmadas oficialmente de robo de urnas, campaña en medio de la veda electoral, intimidaciones y traslado de votantes de un departamento a otro para que sufraguen más de una vez.
Los puestos electorales abrieron a las 08:00 -hora local- (12:00 GMT) y cerraron a las 16:00 (20:00 GMT) aunque algunos continuaron recibiendo boletas, hasta más tarde. El sufragio es obligatorio en Bolivia.
El presidente Morales votó en la región del Chapare, en el departamento de Cochabamba, donde era dirigente cocalero.
Unos 350 observadores internacionales de las Naciones Unidas, la Unión Europea, Estados Unidos, el Mercosur y la Organización de Estados Americanos fueron desplegados en todo el territorio boliviano para monitorear el referendo.
Los resultados oficiales se conocerán el jueves, si bien las proyecciones de la votación no tardarán en difundirse.
Afluencia
BBC Mundo recorrió varios puestos electorales en la ciudad de El Alto, el bastión del oficialismo en el departamento de La Paz, y en el barrio paceño de Obrajes, un distrito de clase media-alta que hoy es principalmente opositor.
En el primer sitio, más pobre, se veían largas filas para sufragar en escuelas, mientras los grafitti de las paredes expresaba un respaldo incondicional a Morales.
Lorgio Campos, de 47 años, nos comentó: "He votado para que se quede este presidente y tengamos un país digno, y para que se vayan si es posible todos los prefectos. Así tal vez mis hijos no sean limosneros y puedan tener trabajo".
Por su parte, Denise Rosario Huanta (55), dijo luego de colocar su papeleta en la urna: "Apoyé al Evo porque es de nuestra sangre y estamos viendo el cambio que muchos presidentes no han hecho, como las nacionalizaciones. Debemos darle la oportunidad de que siga".
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Voté por el 'no'. Creo que Morales debe completar su mandato, pero pienso que el cambio puede ser mejor, sin tanta división de razas y conflicto
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Sin embargo, bajando del altiplano unos 600 metros, en Obrajes, un barrio de casas que reflejan la abundancia dentro del país más pobre de Sudamérica, las opiniones eran más favorables a la oposición.
"Voté por el 'no'. Creo que Morales debe completar su mandato, pero pienso que el cambio puede ser mejor, sin tanta división de razas y conflictos", expresó a BBC Mundo Luis Tejada (44) tras sufragar.
Susana Peñaranda (59), quien también se expresó en las urnas en contra del presidente boliviano, afirmó: "No creo que el referendo sea una medida correcta porque no está contemplado en la Constitución y sus resultados van a ratificar la polarización que hay en el país".
Desafío
La votación de este domingo fue el mayor desafío que ha enfrentado la gestión de Morales, quien al asumir su cargo en enero de 2006 se convirtió en el primer mandatario indígena de Bolivia.
Unos 350 observadores internacionales fueron desplegados en todo el territorio boliviano.
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Para ser confirmado en su cargo, el presidente necesita un mínimo del 53,7% de los sufragios (el porcentaje que logró en las elecciones de 2005), mientras que los prefectos deben obtener la mitad más uno de los votos.
El presidente socialista, que según las encuestas logrará su ratificación, tiene la esperanza de que el referendo ponga fin a la crisis política que vive el país. Sin embargo, los analistas coinciden en que la consulta probablemente no resolverá la polarización los bolivianos.
La oposición, movilizada tanto contra Morales, ha anunciado que tras la votación seguirá su campaña a favor de una mayor autonomía regional del poder central y contra reformas gubernamentales como la nacionalización de los recursos naturales, la redistribución de la tierra y la nueva Constitución.
Morales cuenta con el apoyo en los departamentos occidentales de La Paz, Oruro y Potosí, mientras que es resistido en los cuatro de la franja oriental que ya realizaron referendos autonómicos: Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija.
Mientras que en las regiones centrales de Cochabamba y Chuquisaca la población está dividida. Allí el presidente tiene detractores en las ciudades y defensores en las áreas rurales.
Prefectos a prueba
Los resultados oficiales se conocerán el jueves.
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Los prefectos puestos a prueba en el referendo son los opositores Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossío (Tarija), Ernesto Suárez (Beni), Leopoldo Fernández (Pando), José Luis Paredes (La Paz) y Manfred Reyes Villa (Cochabamba).
Entre los oficialistas figuran Alberto Luis Aguilar (Oruro) y Mario Virreira (Potosí).
La prefecta de Chuquisaca, Savina Cuéllar -ex militante indígena del partido de Morales y ahora opositora-, no participa en el voto revocatorio porque asumió el cargo muy recientemente, a mediados de 2008. Sin embargo, en esta región sí se somete a examen el mandato presidencial.
Según las encuestas, los prefectos de las cuatro regiones autonómicas tienen altas posibilidades de ser ratificados, mientras que los de Cochabamba y La Paz podrían sufrir un revés.
Aquellos funcionarios que sean revocados deberán renunciar y convocar a nuevas elecciones. Sin embargo, el cochabambino Reyes Villa advirtió que no dejará su cargo sino hasta completar su mandato en 2009, lo que hace temer incidentes en la región.
¿Solución?
El referendo revocatorio ha profundizado las divisiones entre los bolivianos y hay quienes creen que, después de este domingo, la situación no mejorará.
Por un lado, si Morales y los prefectos de las regiones opositoras son confirmados, se teme que persista el empate político y la polarización.
Por el otro, los analistas temen que la situación institucional de Bolivia podría complicarse aún más, porque esta consulta -al igual que los referendos autonómicos ya celebrados en los departamentos opositores- no ha contado con aval constitucional.
De modo que tanto el oficialismo como sus detractores podrían cuestionar los resultados o bien trenzarse en una guerra de interpretaciones.