Según grabaciones hechas por el FBI el dinero iba destinado a la campaña presidencial que llevó al poder a la presidenta Cristina Fernández.
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La Fiscalía de Venezuela comunicó a través de una nota que se ordenó la detención del empresario Guido Antonini por el caso del maletín con casi US$800.000 incautado por agentes aduaneros en Buenos Aires en agosto de 2007.
Según el corresponsal de BBC Mundo en Caracas, Carlos Chirinos, para las autoridades venezolanas el delito de Antonini radicaría en haber sacado sin notificar a las autoridades una suma mayor a los US$ 10.000.
El tribunal al que se le asignó el caso ordenó la "captura y traslado" de Antonini para "imponerle los hechos por los cuales se le investiga".
Estado del caso
Chirinos explicó que adicionalmente muchos piden investigar el origen de los fondos, ya que en Venezuela rige desde hace cinco años un estricto control de cambios, que solo autoriza a los venezolanos a disponer de US$ 6.000 anuales que pueden gastar mediante sus tarjetas de crédito.
Sin embargo, el empresario llegó con semejante suma a Buenos Aires en un vuelo privado procedente de Caracas acompañado de diversos ejecutivos de Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) y la estatal petrolera argentina Enarsa.
Con anterioridad a la Fiscalía venezolana, la fiscal argentina María Luz Rivas acusó al empresario de "contrabando en grado de tentativa" y ordenó la captura internacional de Antonini.
Aún se desconoce el paradero de Antonini Wilson.
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Sin embargo, de acuerdo a versiones de la prensa venezolana, Antonini estaría todavía en libertad en Estados Unidos.
En ese país, concretamente en el estado de Florida, un juzgado relacionó con el caso al uruguayo Rodolfo Wanseele, así como a los empresarios venezolanos Carlos Kauffman, Moisés Maionica y Franklin Durán con Antonini, acusándolos de haber actuado como agentes del gobierno de Venezuela sin notificarlo a las autoridades estadounidenses.
La fiscalía estadounidense afirma que los acusados amenazaron a Antonini para que no revelara el origen y destino del dinero.
Según el FBI, tales amenazas fueron grabadas por sus funcionarios durante una serie de reuniones en las que participaron los acusados.