El Nuncio Apostólico Antonini comunicó la decisión del Papa al presidente electo Fernando Lugo.
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El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, dejó oficialmente de ser obispo de la Iglesia Católica este miércoles, según dio a conocer el Nuncio Apostólico en Asunción, monseñor Orlando Antonini.
El Papa Benedicto XVI tomó personalmente la decisión en un caso que no tiene precedentes.
El Pontífice respondió así al deseo de Lugo, quien en diciembre de 2006 solicitó formalmente la pérdida de su estatus clerical para postularse a la presidencia.
Lugo era obispo emérito de San Pedro, una de las regiones más pobres de Paraguay, pero su condición de sacerdote le impedía participar en política, según las normas de la Iglesia Católica.
En un comunicado de prensa, el cardenal Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación de los Obispos, dice que "habiendo examinado cuidadosamente todas las circunstancias, Su Santidad Benedicto XVI ha concedido para él la pérdida del estado clerical, con la consiguiente pérdida de los derechos inherentes al mismo".
El comunicado agrega que se dispensa a Lugo de "los votos religiosos hechos en la Sociedad del Verbo Divino, de la obligación del celibato y de las demás obligaciones que el estado clerical comporta".
Inédito
Lo inédito del caso de Lugo habría llevado al Vaticano a tomarse su tiempo para llegar a esta decisión, no sin antes intentar persuadirlo para que abandonara el camino de la política.
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...habiendo examinado cuidadosamente todas las circunstancias, Su Santidad Benedicto XVI ha concedido para él la pérdida del estado clerical, con la consiguiente pérdida de los derechos inherentes al mismo...
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El mismo cardenal Giovanni Battista Re escribió una carta a Lugo en 2006 en el que lo conminaba "en el nombre de Jesucristo" a reconsiderar su postulación a la primera magistratura del país.
Cuando Lugo confirmó sus intenciones, no sin antes pedir disculpas a la Iglesia, el Vaticano lo suspendió a divinis.
La sanción implicaba que no podía ejercer funciones de sacerdote como la administración de algunos de los sacramentos.
La elección de Lugo como presidente el pasado 20 de abril puso al Vaticano en la incómoda situación de tener un obispo "rebelde" al frente del gobierno de un estado con el que tiene relaciones diplomáticas.
La dispensa del Papa tenía ya cierto carácter de urgencia porque Lugo tomará posesión de su cargo el próximo 15 de agosto.
Tras conocer la decisión, el mandatario electo se mostró satisfecho.
"Yo quisiera agradecer sinceramente a Su Santidad Benedicto XVI por una decisión que no ha sido fácil. Es una noticia esperada por mucho tiempo", dijo Fernando Lugo.
La medida papal es definitiva. Para volver a ser sacerdote, Lugo necesitaría una autorización especial del Pontífice.
Futuro
Esto es algo que Lugo no descarta. El mandatario electo ya señaló que gobernará hasta el 15 de agosto de 2013 y después analizará la posibilidad de volver al sacerdocio.
Sin embargo falta un largo camino no exento de escollos en la relación con la Iglesia Católica.
Lugo ha estado asociado a figuras de la Teología de la Liberación como el obispo ecuatoriano Leónidas Proaño, con quien trabajó en Ecuador a finales de los años setenta.
Proaño, quien murió en 1988, se destacó por su dedicación a los pobres y a los indígenas. Fue reconocido incluso por el Papa Juan Pablo II con el título de Obispo de los Indios.
La cercanía con otros representantes de esta corriente teológica como el ex sacerdote brasileño Leonardo Boff podrían no ser del agrado de la jerarquía católica.
Boff estuvo esta semana en Asunción y después de reunirse con Lugo afirmó que el nuevo gobierno paraguayo pondrá en práctica la Teología de la Liberación al seguir la opción por los más pobres.
El teólogo, al que el Vaticano silenció en 1985, repitió sus críticas contra el gobierno de la Iglesia.
Sin embargo, hasta ahora no hay nada en concreto que indique que Lugo no mantendrá buenas relaciones con la jerarquía eclesiástica.