Las relaciones se agravaron cuando Uribe despidió a Chávez como mediador ante las FARC.
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De "mafioso" y "peón del imperio" a "hermanazo". De "imperialista tropical" a "Señor Presidente".
Notables cambios retóricos en la relación colombo venezolana que se espera se cristalicen cuando los mandatarios se encuentren personalmente por primera vez desde la crisis andina de marzo pasado.
Este viernes, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, viajará a Venezuela, donde se reunirá con su homólogo venezolano, Hugo Chávez. Ambos líderes buscan recuperar la confianza perdida.
Apenas en marzo, un choque armado en la frontera colombo venezolana parecía inminente.
Era el punto álgido de un proceso que empezó bilateralmente en noviembre de 2007, cuando Uribe despidió a Chávez como mediador ante la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que hizo crisis regional a inicios de marzo de 2008, con el ataque colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador.
Pero con la misma súbita efervescencia con la que surgió, la tensión militar se desmontó una semana después, durante la Cumbre del Grupo de Río en República Dominicana.
Desde entonces, los intercambios peyorativos entre Caracas y Bogotá fueron perdiendo intensidad y eventualmente cambiaron a mensajes de distensión.
Negocios prósperos
Ambos gobiernos representan dos modelos políticos diametralmente opuestos y entre ellos está el importante papel de Estados Unidos, del que Uribe es el principal aliado en la región, mientras que Chávez le resulta el interlocutor más incomodo.
El comercio entre Colombia y Venezuela no se vio afectado por las tensiones políticas.
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Son propuestas antagónicas, entre las que no ha habido conciliación ideológica. Entonces ¿qué fue lo que cambió para que Uribe y Chávez decidieran reconciliarse?
Primero habría que referirse a lo que no cambió. Y lo que no ha cambiado es la relación comercial entre ambos países.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística de Venezuela, las importaciones desde Colombia aumentaron 60% en el primer trimestre del año 2008, justo en la etapa de mayor tensión política.
Para la analista en temas internacionales Beatriz de Majo, eso demuestra que, pese a la retórica altisonante, poco se ha hecho por desmontar lo que define como la "interdependencia cruzada" binacional.
"Quienes hacen los negocios, quienes ponen las mercancías en uno y otro lado de la frontera son los empresarios", le dijo De Majo a BBC Mundo, para explicar por qué "el componente económico de la relación funciona muy bien, pese a que el componente político funciona muy mal".
De Majo señala que los industriales y comerciantes colombianos, y los trabajos que generan, dependen de las ventas a Venezuela, mientras que este país depende de las importaciones colombianas, principalmente de alimentos, justo en una coyuntura internacional marcada por la escasez de estos.
Recuperar el modus vivendi
Pero no sólo de comercio viven los países: la presión bajó luego de que Chávez cambiara de opinión respecto a la lucha armada de la guerrilla colombiana, al decir que era "injustificada".
El analista Carlos Romero pone énfasis en esos cambios en el discurso para explicarle a BBC Mundo por qué Colombia y Venezuela superaron el "punto de no retorno".
Romero afirma que los presidentes "llegaron demasiado lejos en su enfrentamiento".
"El presidente Chávez se dio cuenta de que había perdido mucho de lo que había ganado en su función de mediador, que había sido desplazado como actor importarte en el canje humanitario colombiano", explicó.
Romero opina que "eso dio lugar a un cuadro más favorable a la necesidad de recuperar un modus vivendi que se había perdido", en un proceso que habría "empujado" el rescate de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y otros rehenes de las FARC.
El éxito del rescate de Betancourt, además, habría subido los puntos internacionales de Uribe, dejando mal parado a Chávez entre quienes recuerdan sus no lejanos días cuando le ofrecía apoyo moral a la guerrilla.
Estrategia electoral
También hay factores internos que determinan la dinámica binacional.
En Colombia está la preocupación expresada por el futuro de muchas empresas, como las ensambladoras de vehículos o el sector agrícola.
Los industriales han aconsejado al gobierno limar asperezas con Caracas por el bien de los negocios.
En Venezuela juega la proximidad de las elecciones regionales de noviembre, en las que, según Beatriz De Majo, conviene cortejar a los votantes de origen colombiano, una fuerza electoral importante que, en diciembre pasado, habría retirado su apoyo a Chávez en ocasión del referendo sobre la reforma constitucional, molesta por sus choques con Uribe.
"Lo que está sucediendo es que el presidente Chávez, como muy buen estratega que es, sacó a relucir algo que siempre tiene en su armario, que es su piel de cordero", dijo la analista.
Problema personal
La cumbre colombo venezolana habla de distensión, sin embargo los especialistas consultados por BBC Mundo concuerdan en que, por ahora, se trata de una normalización frágil porque las diferencias de fondo entre ambos gobiernos persisten.
Demostración de que el clima problemático persiste a nivel regional es que las relaciones entre Quito y Bogotá siguen suspendidas, desde la incursión colombiana en territorio ecuatoriano.
También hay problemas con Nicaragua, por viejas disputas territoriales, pero agravadas por los roces de Bogotá con Caracas y Quito, más cercanos al gobierno del sandinista Daniel Ortega.
En la dinámica colombo venezolana está el agravante adicional de que, durante el pico de la crisis, se dijeron cosas que -superadas pero no necesariamente olvidadas- quedarán latentes en el amor propio de dos presidentes que han mostrado que pueden imponer sus humores a la dinámica binacional.