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Martes, 8 de julio de 2008 - 00:25 GMT
Hablan los estadounidenses libres
Lourdes Heredia
Lourdes Heredia
BBC Mundo, Washington

Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes junto al personal militar estadounidense que participó en su traslado
En su primera conferencia de prensa no se les permitió responder preguntas de los periodistas.

"Hace más de 5 años desaparecimos de la faz de la tierra y sólo sobreviví gracias a la ayuda de mis compañeros", recordó este lunes Thomas Howes, uno de los tres estadounidenses liberados por el Ejécito colombiano junto con Ingrid Betancourt el pasado 2 de julio.

Estas son las primeras palabras a los medios de comunicación desde que los tres fueran trasladados a una base aérea en San Antonio Texas, tras pasar cinco años en la selva en manos de las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

(Los que quedaron)... mañana tendrán que levantarse temprano, tendrán que cargar una pesada mochila en sus espaldas y tendrán que caminar atados, mientras un guerillero los lleva como si fueran perros, con la cadena en el cuello.
Marc Gosalves, ex rehen de las FARC
Otro de sus compañeros, Marc Gonsalves, mando un mensaje a sus carceleros: "No digan que no son terroristas, su palabra no tienen ningún valor. Demuestren que no lo son con acciones y liberen a todos los demás secuestrados".

Los tres estadounidenses se mostraron muy preocupados por aquellos que no tuvieron la misma suerte que ellos al ser liberados.

"Mis compañeros fueron los que me ayudaron a sobrevivir en condiciones muy difíciles y no puedo dejar de pensar en la gente que se quedó", señaló Howes.

Pesar por los que quedaron

Gonsalves, quién habló de un bebé nacido en cautiverio, dijo que se le rompe el alma al pensar en la madre y los otros muchos que aún están en manos de las FARC, que tendrán que pagar por su liberación ya que previsiblemente sus condiciones podrán empeorar tras el rescate de ellos.

Thomas R. Howes y Marc D. Gonsalves levantan una bandera estadounidense
Los estadounidenses trabajaban como contratistas del Pentágono en la detección de sembradíos de coca.
"Ahora mismo, ahoritita mismo, están sufriendo lo que nosotros sufrimos. Mañana tendrán que levantarse temprano, tendrán que cargar una pesada mochila en sus espaldas y tendrán que caminar atados, mientras un guerillero los lleva como si fueran perros, con la cadena en el cuello", dijo Gonsalves en medio de un silencio de incredulidad en la sala, donde no faltaron las lágrimas de algunos familiares ahí reunidos.

Keith Stansell, por su parte, agradeció a todos aquellos que "no nos olvidaron" mientras agarraba la mano de su prometida, la colombiana Patricia Medina, quién voló a Texas para presentarle a sus dos hijos gemelos de cinco años por primera vez.

Medina estaba embarazada cuando Stansell fue secuestrado y él se enteró del nacimiento de sus hijos, Nicolás y Keith, durante su cautiverio.

Los tres trabajaban en Colombia como contratistas del Pentágono, directamente para Northrop Grumman Corp y fueron secuestrados el 13 de febrero del 2003, cuando se estrelló la avioneta en que viajaban durante una operación de reconocimiento para detectar drogas.



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