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Viernes, 4 de julio de 2008 - 15:38 GMT
Operaciones de rescate históricas
Luis Fajardo
Luis Fajardo
BBC Mundo, Miami

Soldado de fuerzas especiales filipinas
Las operaciones tipo comando presentan altos niveles de riesgo.

La operación que logró el rescate de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, tres rehenes estadounidenses y 11 soldados y policías, pasará a la historia gracias a una perfecta ejecución en la que no se derramó una sola gota de sangre.

Frecuentemente este tipo de rescates inspiran la realización de grandes producciones cinematográficas, ya que pocas operaciones militares capturan de tal manera la imaginación del público como estos dispositivos "quirúrgicos", milimétricamente calculados para salvar la vida de personas inocentes en situaciones extremas.

Sin embargo, una reseña de algunas de las más notorias operaciones en los últimos años deja ver también la otra cara de la moneda: el riesgo permanente y las consecuencias trágicas que resultan de los fracasos en esas acciones.

El mismo presidente colombiano Álvaro Uribe experimentó uno de esos fracasos.

En mayo de 2003, durante su primer año en el poder, ordenó una misión de rescate militar de otro grupo de secuestrados de las FARC en las selvas colombianas y el resultado no pudo ser más distinto al que hoy celebran los colombianos.

Los guerrilleros advirtieron la llegada de las tropas y procedieron a ejecutar a la mayoría de los rehenes, entre ellos al ex ministro de Defensa Gilberto Echeverri, al entonces gobernador del departamento de Antioquia, Guillermo Gaviria y a ocho militares que habían caído en poder de las FARC.

"El que se atreve gana"

Policías durante la toma a la embajada japonesa en Lima.
Autoridades peruanas rescataron a 71 de los 72 rehenes en la embajada japonesa en 1997.

En cambio, algunos medios han comparado la reciente exitosa operación colombiana con las acciones que en otros momentos han realizado comandos especiales israelíes.

Y tal vez el modelo por excelencia para este tipo de acciones lo constituye la operación israelí de rescate en Entebbe, Uganda, en 1976.

El 27 de junio de ese año un grupo de secuestradores palestinos y alemanes habían capturado un avión comercial de Air France que volaba de Atenas a Paris desviándolo hacia la ciudad ugandesa, donde liberaron a los pasajeros de distintas nacionalidades pero retuvieron a cerca de 100 que viajaban con pasaporte israelí.

Los israelíes pasaron varios días en un edificio del terminal aéreo, donde sus captores amenazaban con ejecutarlos.

El 4 de julio, fuerzas especiales del ejército de Israel aterrizaron sigilosamente en el aeropuerto de Entebbe y en cuestión de 90 minutos liberaron al grueso de los rehenes.

En el tiroteo murieron dos de los rehenes civiles, siete secuestradores y el jefe de los comandos israelíes, el coronel Yonatan Netanyahu.

Otra operación destacada fue la que adelantaron comandos británicos el 5 de mayo de 1980 en la embajada iraní en Londres, cuyos ocupantes habían sido secuestrados por seis militantes.

Conocido comos Special Air Service (SAS), los comandos británicos tienen como lema el de "El que se atreve, gana".

En una operación que fue televisada en directo, los soldados se tomaron el edificio poco después de que los secuestradores hubieran asesinado a un rehén.

Las tropas rescataron con vida a 19 de los 20 secuestrados restantes y mataron a cinco de los seis secuestradores.

La operación de Fujimori

Policías durante la toma a la embajada japonesa en Lima.
El entonces presidente Fujimori ordenó rescatar a los rehenes de la embajada japonesa en Lima.

En América Latina, tal vez la más espectacular operación de rescate antes de la que tuvo lugar en Colombia el pasado miércoles fue la llevada a cabo en 1997 por el ejército peruano bajo órdenes del entonces presidente Alberto Fujimori, para rescatar a los rehenes de la embajada japonesa en Lima.

El 17 de diciembre de 1996, rebeldes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) asaltaron una recepción diplomática de la delegación japonesa en Lima, secuestrando a más de 400 personas, muchos de los cuales fueron liberados en los días posteriores.

Luego de cuatro meses de dramática espera, el 22 de abril de 1997 Fujimori ordenó una operación militar para rescatar a 72 rehenes que aún permanecían en la embajada.

Los comandos peruanos ingresaron al complejo residencial, rescatando con vida a 71 de los rehenes y matando a los 14 secuestradores.

Desastre en el desierto

Fuerzas especiales rusas durante operación en Nalchik, en 2005.
Las operaciones de rescate, incluso las consideradas exitosas, frecuentemente terminan con la muerte de algún rehén.

Sin embargo, junto con esas operaciones consideradas exitosas, están las que fallaron, causando además de la pérdida de vidas humanas, graves consecuencias políticas para los que las ordenaron.

Muchos estiman que una de las razones por las que Jimmy Carter vio frustrada su reelección a la presidencia de Estados Unidos en 1980 fue su decisión en abril de ese año de lanzar una fallida acción militar para rescatar a 53 rehenes capturados por radicales en la embajada de Washington en Teherán.

La compleja misión requería que cientos de soldados elite estadounidenses llegaran secretamente por avión y helicóptero a un desierto en las afueras de Teherán, de donde seguirían por carretera para tomar por asalto la embajada.

Sin embargo, cuando llegaron al desierto, cuatro de los nueve helicópteros que participaban en la operación se averiaron, por lo que se decidió cancelar la operación.

Lo que hasta ese momento parecía una embarazosa muestra de ineptitud se tornó en tragedia minutos después.

Cuando despegaban de la pista iraní para regresar a sus bases, uno de los aviones estadounidenses se estrelló contra otro de los helicópteros que participaba en la operación, y murieron ocho soldados.

Los estadounidenses tuvieron que emprender una humillante retirada de Irán, sin haberse aproximado siquiera a la liberación de los rehenes.

Una lista larga

Otras operaciones fallidas incluyen la de Beslan en Rusia el 3 de septiembre de 2004, donde los soldados gubernamentales que sitiaron una escuela por tres días no pudieron evitar la muerte de 186 niños entre cerca de 1.000 personas que habían sido secuestrados por separatistas chechenos.

De esta lista resulta notorio que, incluso operaciones consideradas un éxito resonante como la de Entebbe y la de la embajada iraní en Londres, implicaron la muerte de por lo menos algunos rehenes, así como de personal de las fuerzas de seguridad y secuestradores.

La operación llevada a cabo por los militares colombianos es notoria por haberse logrado sin haber disparado un tiro, gracias en buena parte a la profunda infiltración que habían logrado las fuerzas de seguridad en las FARC.

Al respecto, Gustavo Morales, experto español en temas de seguridad de la Universidad de San Pablo, aseguró a BBC Mundo que "tiene una parte muy interesante este operativo y es la función de la inteligencia, quizás la parte más interesante y en lo que destaca totalmente de los demás operativos de rescate que hemos visto en los últimos años, sea fundamentalmente ese hombre que estaba infiltrado en la cúpula de las guerrillas colombianas".

Sin embargo, como asegura el mismo Morales, la suerte también jugó un papel en el éxito de la llamada "Operación Jaque".

El alto nivel de riesgo que implican estas operaciones requiere, antes que nada, de gran voluntad política del gobierno para autorizarlas y asumir las consecuencias si las cosas salen mal.






 

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