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Miércoles, 18 de junio de 2008 - 21:03 GMT
Colombia: ¿más o menos coca?
Hernando Salazar
Hernando Salazar
BBC Mundo, Bogotá

Según la Organización de las Naciones Unidas, el área sembrada en coca en Colombia en 2007 aumentó un 27%, aunque la producción de cocaína se redujo un 2%. Hay polémica por las cifras.

Fumigación de un cultivo de coca en El Catatumbo, Norte de Santander, Colombia, AP

La oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) calificó como un "serio y preocupante retroceso" que el área de coca sembrada en Colombia haya subido un 27% durante 2007.

Naciones Unidas no sabe si ese aumento de áreas cultivadas es pasajero o si se trata de una tendencia. Lo cierto es que es la primera vez en cuatro años que esas áreas monitoreadas satelitalmente, suben.

El gobierno cree que no se ha revertido la tendencia a la reducción. El director de la Policía Nacional, general Oscar Naranjo, respondió que 2007 significó "el mayor esfuerzo" en erradicación de cultivos ilícitos y afirmó que los resultados "no tienen precedentes".

El director de la Policía Nacional de Colombia, general Oscar Naranjo
La Policía sostiene que 2007 significó "el mayor esfuerzo" en erradicación de cultivos ilícitos.

Según Naranjo, en 2007 se asperjaron con el herbicida glifosato 153.000 hectáreas de coca y se erradicaron manualmente otras 66.800 hectáreas.

No obstante, las mediciones satelitales de UNODC señalan que a lo largo de 2007 hubo 65.000 hectáreas de nuevos cultivos y que al terminar el año el área sembrada de coca llegaba a 99.000 hectáreas.

El informe de UNODC destaca que a pesar del aumento de las áreas cultivadas la producción de cocaína en Colombia disminuyó un 2% y llegó a 600 toneladas métricas en 2007. Esto quiere decir que el país produce el 60% de la cocaína que se consume en el mundo.

En vista de que los narcotraficantes tuvieron que utilizar una mayor área para producir casi la misma cocaína, el crecimiento de los cultivos de coca significó la deforestación de unas 25.000 hectáreas de bosque, de acuerdo con UNODC.

Polémica

Francisco Thoumi
Francisco Thoumi dice que las cifras del gobierno sobre áreas cultivadas son inconsistentes.

Para algunos expertos consultados por BBC Mundo, como Francisco Thoumi, de la Universidad del Rosario, las cifras sobre áreas cultivadas "no cuadran".

"En principio, parecen inconsistentes. Si se tenían 78.000 hectáreas de coca al comenzar el año, no se pueden 'erradicar' 220.000 hectáreas", declaró a BBC Mundo.

Según Thoumi, del observatorio de drogas y delito de la Universidad del Rosario, "lo que pasa es que hay una contabilidad doble o triple y la misma hectárea se fumiga varias veces. Eso, en el fondo, es trampa".

Pero, en declaraciones a BBC Mundo, el director de UNODC en Colombia, Aldo Lale-Demoz, no cree que haya una manipulación.

"Todo se debe a que hay una resiembra de coca muy rápida", dice, y añade que también hay que evaluar en detalle los resultados de los programas de aspersión aérea.

Aldo Lale-Demoz
Otros expertos dicen que hay interpretar de manera correcta las cifras del gobierno.

Lale-Demoz explica que "la tasa de resiembra es muy alta cuando hay aspersión aérea, más baja cuando hay erradicación manual y casi cero cuando la erradicación manual es voluntaria".

Thoumi añade que "lo que ocurre cuando se fumiga es que los campesinos hacen unas podas muy fuertes y, si logran hacerlas antes de que el glifosato llegue a la raíz de las plantas, estas retoñan".

El aumento en las áreas reportadas también se debe a que las tecnologías de monitoreo satelital se han refinado y que ahora estén apareciendo sembradíos que antes no se detectaban.

"Incentivos perversos"

Otro experto, el economista Ricardo Rocha, que ha estudiado el fenómeno, le dice a BBC Mundo que los resultados entregados por Naciones Unidas demuestran que "no han logrado cambiarse los incentivos perversos que existen en las zonas productoras".

"Yo creo que las mediciones de áreas sembradas están bien hechas, tanto las de Naciones Unidas como las de la Policía. Y lo que se ve es que el énfasis en la erradicación es insuficiente", explica.

Ricardo Rocha
La presencia del Estado en las zonas cocaleras no puede ser el ruido de una avioneta que fumiga o la llegada de un helicóptero con una cuadrilla de erradicadores
Ricardo Rocha, economista

Rocha considera que el Estado colombiano no está haciendo todo lo que debería hacer "para cambiar definitivamente las expectativas de vida de las gentes que viven en las zonas cocaleras".

Según Rocha, ese cambio de expectativas implica adoptar políticas públicas intensivas en cuanto a la presencia del Estado en todas sus modalidades.

"La presencia del Estado en las zonas cocaleras no puede ser el ruido de una avioneta que fumiga o llegada de un helicóptero con una cuadrilla de erradicadores", señala.

Y Lale-Demoz dice que para obtener resultados sostenibles se necesitan esfuerzos en materia de mejoras en el desarrollo, la seguridad, la justicia y la cultura de la legalidad.

También advierte que el esfuerzo contra las drogas no sólo tiene que ser hecho por los países productores, sino por los consumidores.

Contrario a lo que sucedió con la coca, el noveno censo de cultivos ilícitos que presenta UNODC en Colombia reportó una disminución del 30% en las hectáreas cultivadas con amapola, base para la producción de heroína.



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