Pese a que Colombia y Ecuador reabrieron esta semana sus embajadas, y que en las últimas horas se acordó una reunión de sus cancilleres, estos dos países andinos todavía tienen muchos y espinosos asuntos por resolver.
Ya se dijeron las palabras, ahora faltan los hechos.
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Se trata de temas como seguridad, tráfico de drogas, armas y explosivos, erradicación de cultivos ilícitos, participación de Ecuador en un acuerdo humanitario con la guerrilla, migraciones y comercio.
Si a lo anterior se suman las profundas diferencias ideológicas entre los presidentes Álvaro Uribe y Rafael Correa, el panorama se torna más complejo.
El gran asunto pendiente es reconstruir la confianza, que, en palabras del presidente ecuatoriano, se rompió como un cristal el pasado primero de marzo. Una confianza que, según expresa la canciller María Isabel Salvador, se recupera con hechos, no con palabras.
El primero de marzo tropas colombianas abatieron en Ecuador al jefe guerrillero Raúl Reyes, el tercero al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y se desató una crisis diplomática sin precedentes.
La muerte de Reyes y la controversia por los supuestos hallazgos en sus computadores demuestra que la seguridad es la principal y más evidente tensión entre estos países, que comparten una frontera de 586 kilómetros.
A lo largo de ésta hay guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes, así como cultivos ilícitos, laboratorios para procesar cocaína y rutas de drogas hacia el Océano Pacífico.
Plan Colombia y conflicto
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Cada gobierno, para hacerse entender, para ganar apoyos nacionales e internacionales, ha exagerado con relación a su vecino
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Es en esa frontera donde más se ha concentrado el conflicto interno y el Plan Colombia, la estrategia financiada por Estados Unidos para combatir la producción y el tráfico de drogas y cuyos fondos también sirven para luchar contra las guerrillas.
Desde cuando comenzó a aplicarse el Plan Colombia, a principios de esta década, las relaciones entre los dos vecinos comenzaron a deteriorarse, entre otras cosas por las fumigaciones aéreas con el herbicida glifosato, que originaron hace poco una demanda de Ecuador contra Colombia en la Corte de La Haya.
La profesora Socorro Ramírez, de la Universidad Nacional de Colombia, quien ha estudiado las relaciones colombo-ecuatorianas, le dice a BBC Mundo que luego de terminar el conflicto con Perú, "Ecuador se encontró con su frontera norte".
Como allí se aplicaban con intensidad las fumigaciones del Plan Colombia, las mismas "lograron unificar a ese país en su contra", añade Ramírez.
"Exageran"
Ahora, en medio de la crisis desatada por la muerte de Reyes, según Ramírez, "cada gobierno, para hacerse entender, para ganar apoyos nacionales e internacionales, ha exagerado con relación a su vecino".
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Colombia tiene una política de apertura hacia el mundo, a través de tratados de libre comercio, mientras que Ecuador tiene una política de desarrollo endógeno
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"Por un lado, en Colombia está la convicción absoluta de que todo lo que las FARC han logrado en Ecuador es parte de una alianza política. Y Ecuador no acepta que de alguna manera está involucrado (en el conflicto armado de Colombia), porque desde allá llegan la gasolina blanca, (y los guerrilleros) se nutren de ponchos, de botas, de explosivos y de armas", dice.
Pero además hay otras tensiones, como el comercio, que no obstante la crisis de los últimos meses creció un 9%, gracias, en buena medida, al esfuerzo de los empresarios.
Aunque Colombia le vende a Ecuador unos US$1.400 millones al año e importa de ese país unos US$650 millones, han surgido temas que generan preocupación.
Uno de ellos es la reciente decisión ecuatoriana de venderle sus excedentes de arroz a Venezuela, en lugar de Colombia, como lo venía haciendo.
Políticas comerciales opuestas
En declaraciones a BBC Mundo, Emilio Velasco, director de la Cámara de Comercio e Industria Colombo-Ecuatoriana, subraya que los dos países tienen políticas comerciales encontradas.
"Colombia tiene una política de apertura hacia el mundo, a través de tratados de libre comercio, mientras que Ecuador tiene una política de desarrollo endógeno", enfatiza y dice que eso también está incidiendo en la Comunidad Andina de Naciones.
Velasco cree que así ahora se hayan abierto los canales de comunicación diplomática las tensiones entre los dos países proseguirán, pero dice que lo importante es que haya respeto mutuo.
Hace menos de una semana, pocas horas después de anunciarse la decisión de reabrir embajadas, el gobierno colombiano le pidió al ecuatoriano que respetara el principio de no injerencia en sus asuntos internos, a raíz de unas declaraciones del presidente Rafael Correa a favor de un acuerdo humanitario con las FARC.
Socorro Ramírez prevé que el camino entre Colombia y Ecuador seguirá siendo difícil, porque "ambos presidentes tienen una idea de la diplomacia como si fuera un asunto del siglo XIX. Correa les dice (a los diplomáticos) 'las momias cocteleras' y Uribe prescinde de ellos".
Sin embargo, la experta guarda la esperanza de que, pese a las tensiones, "la relación tendrá que volver a un punto de acercamiento porque está es una vecindad perpetua".
Por ahora se espera que se concrete, como se anunció el martes en Washington, una reunión entre los cancilleres Fernando Araujo y María Isabel Salvador, probablemente antes de que termine este mes.