La declaración de Chávez se da luego de que Colombia capturara a supuestos venezolanos.
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Optimismo y cautela. Así se resumen las reacciones que produjo en Colombia el cambio de discurso del presidente venezolano, Hugo Chávez, frente a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Mientras lo dicho por Chávez fue bien recibido entre los analistas consultados por BBC Mundo en Bogotá, el gobierno colombiano fue cauteloso.
"Ojalá lo oigan (a Chávez) las FARC, ojalá lo oiga América Latina entera", expresó en una breve declaración el ministro de Interior y Justicia, Carlos Holguín, quien calificó lo dicho por el presidente de Venezuela como "sorprendente".
Los más optimistas creen que la exigencia de Chávez de liberar a todos los secuestrados a cambio de nada y su afirmación sobre que la guerrilla no tiene futuro podría allanar el camino hacia una salida negociada al conflicto armado que vive Colombia desde hace más de cuatro décadas.
La declaración de Chávez se produjo en momentos en que las autoridades judiciales colombianas tratan de establecer si dos de cuatro hombres capturados el fin de semana con 40.000 municiones -supuestamente para las FARC- son ciudadanos de Venezuela y si uno de ellos es miembro de la Guardia Nacional de ese país.
"Esperanzador"
El senador opositor Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo (PDA) de Colombia, quien fue guerrillero del desaparecido Movimiento 19 de Abril (M-19), le dijo a BBC Mundo que "es esperanzador" el nuevo discurso de Chávez.
"Es el reconocimiento de que se equivocó en lo que sucedió a principios de año (cuando propuso darle estatus de beligerancia a las FARC)", agregó Petro, uno de los precandidatos presidenciales del PDA para las elecciones de 2010.
Según Petro, "si la izquierda latinoamericana se une alrededor de la postura de Chávez y respalda que la lucha armada ya no es necesaria, habrá una presión muy grande para que las FARC opten por una salida política".
Sin embargo, admitió que "las FARC no van a cambiar de la noche a la mañana, porque han estado bastante aisladas desde que se cayó el Muro de Berlín".
Por su parte, la senadora Piedad Córdoba, del Partido Liberal, declaró a BBC Mundo que ella "comparte plenamente" lo dicho por Chávez.
A diferencia de Petro, Córdoba, que acompañó a Chávez en su intermediación con las FARC en 2007, cree que aún es posible que esa guerrilla consiga estatus de beligerancia.
La senadora afirmó que ella cree que si ese grupo libera a los secuestrados, eso "puede dar lugar a una actitud que les garantice no sólo estatus de beligerancia, sino la posibilidad de un proceso de paz".
Liberación por proceso de paz
Varias voces creen que la liberación de más de 40 secuestrados, entre ellos dirigentes políticos, militares, policías y contratistas estadounidenses, podría abrir las puertas a un proceso de paz, como sucedió hace 20 años con el M-19, cuando plagió al ex candidato conservador Álvaro Gómez Hurtado.
Después de que el M-19 liberó a Gómez Hurtado, se iniciaron conversaciones de paz que terminaron en 1990 con la reincorporación de ese grupo a la vida civil.
Alejo Vargas, profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, considera que la liberación de secuestrados en poder de las FARC podría darse, "pero amarrada a un proceso de paz, que es lo importante".
"Hay que liberar a esos secuestrados, pero hay que terminar esta guerra. Uno esperaría que Alfonso Cano -el nuevo jefe de las FARC- entienda esta nueva realidad política y se mueva en esta dirección (hacia una negociación). Lo otro sería un proceso de ruptura con Chávez y volverse a encerrar en una guerra sin ningún futuro", dijo Vargas.
Más cauteloso fue Carlos Lozano, director de Voz, el semanario del Partido Comunista.
"No sé hasta dónde las FARC estén preparadas para aceptar una propuesta tan audaz, pero se debe motivar la discusión", declaró a BBC Mundo.
Lozano dijo no saber si las FARC "acepten liberar a todos (los secuestrados) a cambio de nada", pero sí les pidió "que den más pasos, que cedan en algo, que se flexibilicen hacia el acuerdo humanitario".
Para Lozano, "estos temas ya están agotando al país y al mundo. Los inamovibles (las condiciones de las FARC y del gobierno para negociar un acuerdo humanitario) ya se convirtieron en algo antipático".