El fuel oil ha se ha estado retirando poco a poco hacia mar abierto.
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El derrame de combustible que se produjo en el Río de la Plata, luego de que chocaran dos buques cerca de Montevideo, comenzó a alejarse de las riberas de Uruguay y Argentina.
Si bien ambos países unieron esfuerzos para controlar y monitorear la mancha, sólo la naturaleza ha evitado un desastre ecológico de magnitud.
Según las autoridades de ambos países, que comparten las aguas del Río de la Plata, la corriente y el viento están llevando el fuel oil hacia el mar.
"En estos momentos la mancha se encuentra en el límite del río y el océano Atlántico, y por la dirección que está tomando seguirá alejándose de las costas", dijo a la prensa Marcelo Larrobla, jefe de Relaciones Públicas de la Prefectura uruguaya.
El derrame se produjo en la noche del martes, cuando el buque griego "Syros", que se dirigía a Buenos Aires, embistió al carguero maltés "Sea Bird" frente a la Isla de las Flores.
Temores
Al principio la mancha de combustible medía 20 kilómetros de largo por 30 de ancho.
Las autoridades uruguayas se movilizaron rápidamente para contenerla y no descartaban su desplazamiento hacia Buenos Aires, pero factores naturales cambiaron su rumbo.
Larrobla añadió que el combustible empezó a degradarse, lo que ha reducido la superficie del derrame.
Por su parte, el jefe de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay, Daniel Montiel, dijo que el accidente "no generará impacto ambiental" ni afectará a "los recursos acuáticos". No obstante, aclaró que algunos pescadores "pueden tener inconvenientes".
Por temor a que las condiciones favorables cambien, Argentina y Uruguay vigilan la mancha permanentemente.
Y esperan que la naturaleza siga estando de su lado para evitar mayores daños ambientales en la cuenca del Río de la Plata.