El Viking S-3B realizaba un operativo antidrogas en aguas internacionales, dice el Pentágono.
|
Podría ser el ingrediente ideal de una tormenta perfecta: en un momento de fuerte tensión regional, se podría esperar que la incursión de un avión estadounidense en el espacio aéreo venezolano hubiese despertado de inmediato la pirotecnia verbal que caracteriza a la relación entre Washington y Caracas.
Pero, al menos por ahora, las reacciones al incidente se han limitado a comunicados cruzados, comentarios medidos de algunos funcionarios y a un muy diplomático llamado a consultas del embajador de Estados Unidos en Caracas.
Las versiones del hecho --que Estados Unidos llama "accidental" y Venezuela califica de "una provocación"-- son distintas.
Lo que se sabe, por ahora, es que Estados Unidos reconoció que uno de sus aviones militares estaba realizando un operativo antinarcóticos en el Mar Caribe.
La aeronave sobrevoló el espacio aéreo de la Orchila, una isla venezolana donde se encuentra una base militar y una residencia presidencial, por sobre la cual está prohibido volar.
Problemas de navegación
Washington atribuye ese sobrevuelo a problemas de navegación que tuvo el avión, y dijo que la conversación de tres minutos entre los pilotos y la torre de control de Maiquetía fue, pese a dificultades idiomáticas, "respetuosa y profesional".
En La Orchila hay una base militar y una residencia presidencial.
|
Desde Washington, el vocero del Departamento de Estado dejó claro que su país respeta la soberanía venezolana.
El incidente ocurrió el sábado, sólo horas después de que un supuesto contingente de 60 soldados colombianos entró al departamento venezolano de Apure, en la frontera con Colombia, despertando fuertes críticas del gobierno venezolano.
También sucede días después de que el gobierno colombiano recibiera apoyo indirecto de la Interpol en sus alegaciones de que existen vínculos entre los gobiernos de Venezuela y Ecuador y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
El pasar de las horas dirá si el incidente de la aeronave estadounidense quedará como una anécdota o si se abrirá un nuevo capítulo negro de las borrascosas relaciones entre Washington y Caracas.