Entre Chávez y Merkel hubo sonrisas, apretón de manos y palabras amables.
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La Cumbre de jefes de Estado y de gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, transcurrió el viernes en Lima sin que se diesen los incidentes de pirotecnia verbal entre los mandatarios que tanto se habían anticipado.
En medio de asfixiantes medidas de seguridad, los mandatarios siguieron el libreto diplomático de la cumbre, terminando en la noche del viernes con la aprobación de la llamada Declaración de Lima, mediante la cual se comprometieron a buscar soluciones a retos ambientales y de pobreza.
El sábado continuarán algunas reuniones técnicas entre funcionarios europeos y latinoamericanos, pero la mayoría de los mandatarios ya habrán regresado a sus países.
Si es que hubo desencuentros entre los dirigentes, éstos ocurrieron a puerta cerrada.
La prensa estuvo atenta a los encuentros que se temían más conflictivos.
Pero temprano en la mañana del viernes, el presidente venezolano Hugo Chávez buscó entre los asistentes a la cumbre a la canciller alemana Ángela Merkel, extendiéndole la mano y ofreciendo palabras amables.
Esto pese a que horas antes se temía una tormenta diplomática, luego de que Chávez respondiese a palabras críticas de la mandataria diciendo que ella pertenecía a la misma derecha alemana que alguna vez había apoyado a Adolfo Hitler.
Tampoco se produjeron enfrentamientos graves entre el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez y Chávez, pese a la tensión que han generado entre ambos países las versiones de supuesta ayuda venezolana a la guerrilla colombiana de las FARC.
Propuestas económicas
En cambio, los mandatarios de Europa y América Latina enfocaron sus declaraciones hacia la agenda oficial de la cumbre: la búsqueda de soluciones conjuntas a la pobreza y los retos ambientales.
La diplomacia ha prevalecido en Lima a pesar de las tensiones previas.
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El mandatario anfitrión, Alan García, propuso un impuesto al petróleo que iría a alimentar un fondo para la reforestación de la Amazonía.
"Con unos centavos por barril de gas líquido y petróleo, tendríamos unos US$20.0000 millones anuales que nos permitirían reforestar 10 millones de hectáreas por año", señaló.
García también propuso aumentar en 2% la productividad agrícola para superar la crisis alimentaria mundial.
A su vez, horas antes de llegar al evento, Hugo Chávez había ofrecido crear un fondo, alimentado a razón de US$1 millón diario, para combatir la pobreza en los países de menores ingresos.
Otro tema de discusión giraba en torno al comercio y la inversión entre los bloques regionales.
El presidente peruano Alan García ha venido reclamando "flexibilidad" de parte de la Unión Europea para la negociación de un eventual tratado de libre comercio entre la Unión Europea y la Comunidad Andina de Naciones.
Perú y Colombia, países que han adoptado una política económica basada en el libre mercado, parecen mostrar mayor interés en concluir con celeridad el tratado, comparados con Ecuador y Bolivia, países que han proclamado su adhesión a políticas económicas más intervencionistas y que desconfían más del libre comercio.
Benita Ferrero-Waldner, comisaria de relaciones exteriores de la Unión Europea, por su parte, pidió en Lima a los países latinoamericanos mayor seguridad jurídica para atraer inversiones europeas.
En declaraciones exclusivas a BBC Mundo, Ferrero-Waldner insistió en que, pese a la aparición de regímenes con sesgo anti-occidental en la región, no pensaba que la mayoría de los países latinoamericanos se estuviesen inclinando hacia posiciones anti-europeas.
Sin embargo defendió la necesidad de medidas de protección contra la expropiación de empresas europeas por parte de países en la región.
"Si no hay seguridad jurídica, no hay inversión extranjera, que crea empleo. ¿Cómo vendrá una empresa europea si no sabe si la van a expropiar sin indemnización?"
Los hombres de azul
En medio de la relativa tranquilidad en que transcurrió la primera parte de la cumbre, siguieron sobresaliendo las medidas casi obsesivas de seguridad en que transcurrió la reunión.
Los hombres de azul son parte del operativo de seguridad en la Cumbre de Lima.
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Los mandatarios permanecían ocultos tras una muralla de escoltas y retenes policiales.
Y entre tanto, en medio del bullicio imperante en la sala de prensa de la cumbre, dos hombres vestidos de azul caminaban sin prisa apuntando a diestra y siniestra un aparato que asemejaba un control remoto desproporcionado.
Los dos funcionarios, que resultaron ser del Instituto Peruano de Energía Nuclear, contaron a BBC Mundo que llevaban todo el día inspeccionando la sede del evento en busca de niveles inusuales de radiación en el edificio.
Y así, mientras los dos hombres de azul le aseguraban con una sonrisa a este periodista que no había indicio alguno de atentado con armas radioactivas contra la cumbre de Lima, transcurrían las horas del día crucial de este evento, sin que la temperatura política llegase tampoco a los niveles peligrosos que muchos habían anticipado.