Correa se reunió Nicolás Sarkozy en el Palacio del Elíseo.
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La gira europea del presidente de Ecuador, Rafael Correa, dejó en evidencia que la crisis que amenazó con desatar un conflicto militar en marzo pasado entre su país y Colombia está lejos de superarse.
España y Francia abogaron por que se calmen los ánimos en la región andina, en medio de renovadas críticas de Correa a su par colombiano, Álvaro Uribe, durante sus visitas a Madrid, Bruselas y París.
Pero analistas europeos estiman que los factores de fondo que tensaron las cosas tras el bombardeo colombiano a un campamento de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador siguen presentes.
Renée Fregosi, directora de investigación del Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad de la Sorbona de París, dijo que al problema de las FARC se suma "el antagonismo entre dos tipos de populismo" en la región.
A su juicio, un estilo populista está representado por Uribe y otro por el presidente venezolano Hugo Chávez y Correa. "Ambas partes usan a las FARC en esa confrontación", evaluó Fregosi.
Los dichos
Durante una entrevista con BBC Mundo en París, Correa planteó una "exigencia" y un "deseo" para que la crisis bilateral se resuelva definitivamente.
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Su demanda, dijo, es "que el gobierno del presidente Uribe cese su campaña mediática contra Ecuador" y su deseo es "que acepte la mediación de la comunidad internacional para buscar una salida pacífica a la guerra colombiana.
Correa dijo que Francia podrá contar con Ecuador para trabajar por la liberación de rehenes en Colombia.
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"(El) conflicto se está desbordando; ya es un foco de inestabilidad para toda la región", advirtió.
Correa reconoció que "es imposible controlar la infiltración de la guerrilla" en su país.
Colombia se ha negado a renunciar a nuevos ataques militares contra las FARC como el que desató la crisis con Ecuador, en el cual murió el número dos de ese grupo armado, Raúl Reyes.
Esta semana, Uribe visitó una zona del centro colombiano con fuerte presencia guerrillera y dijo: "Es bueno que oigan en Europa por qué las FARC es terrorista, aquí implantó un régimen de terror", con extorsiones, secuestros, asesinatos y minas antipersonas.
"Es lo que queremos que nunca sufran los hermanos pueblos de Ecuador y Venezuela", comentó Uribe.
"Difícil"
En medio del intercambio retórico entre Ecuador y Colombia, los anfitriones europeos de Correa procuraron poner paños fríos a la crisis.
El presidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que "el culpable son las FARC", mientras que el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, llamó al "apaciguamiento y al diálogo en la región".
Según Correa, Correa su país "no limita con Colombia, limita con las FARC".
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La presidencia francesa indicó que Sarkozy está dispuesto a aportar su apoyo al Plan Ecuador promovido por Correa para "corregir, mediante el desarrollo económico y social, el impacto de la situación de Colombia en la zona fronteriza".
Correa afirmó que su país "no limita con Colombia, limita con las FARC", algo que fue criticado por Carlos Malamud, principal investigador sobre América Latina del Real Instituto Elcano, con sede en Madrid, España.
"Está clara la ausencia de un discurso constructivo por parte de Correa", dijo Malamud. Agregó que "con declaraciones como esa es difícil encontrar una vía común" para superar la crisis.
En su entrevista con BBC Mundo, Correa reconoció la necesidad de "conversar con el presidente Uribe lo más pronto posible", pero al mismo tiempo dijo que "la confianza en él jamás será restablecida".
La duda que persiste es si las relaciones entre los dos países pueden volver a un cauce normal, pese a la subjetividad de sus líderes.