El estatuto autonómico de Santa Cruz, Bolivia, recibió un respaldo del 85,82 por ciento de los votos emitidos en el referéndum del domingo, según el escrutinio del 77,65 por ciento de las mesas electorales publicado la noche del martes.
Los resultados casi definitivos dados por las autoridades electorales de Santa Cruz dan un índice de abstención del 34%.
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La Corte Departamental Electoral (CDE) de Santa Cruz informó que el 14,18 por ciento votó por el No y que el abstencionismo llegó al 34 por ciento.
Precisamente, este último dato es que el llevó al presidente Evo Morales a afirmar que el referéndum autonómico había sido un fracaso, porque sumó el abstencionismo y el voto por el No, además de los sufragios nulos y blancos.
Según la Ley del Referéndum, una consulta es válida si la participación supera el 50 por ciento de los inscritos para votar, algo que sucedió en el referéndum cruceño, según la Corte Electoral.
Ahondando diferencias
El domingo 4 de mayo, la próspera región boliviana de Santa Cruz realizó un referéndum para aprobar su estatuto autonómico, en franco desafío al gobierno de Morales, que, a su vez, antes había aprobado su proyecto de Constitución sin presencia de la oposición.
Los resultados del referéndum, en vez de abrir el camino al diálogo como esperaban algunos líderes políticos del país, ahondó las diferencias entre Evo Morales y cuatro prefectos opositores, que impulsan las autonomías en sus regiones.
Celebraciones y protestas
La situación se complicó, además, porque la máxima autoridad de la Iglesia Católica, el cardenal Julio Terrazas, acudió a votar en el referéndum en su calidad de ciudadano cruceño, lo que llevó al gobierno a desacreditarlo como posible mediador del diálogo.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, calificó ese voto como "un apoyo explícito a la ilegalidad".
El presidente Morales consideró la consulta como "anticonstitucional".
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"Nosotros esperábamos contar con la mediación de la Iglesia Católica para una negociación en los próximos días, pero lo cierto es que la Iglesia, por voluntad propia, ha dado un paso al costado y corresponde al Gobierno, a los prefectos y la oposición asumir la responsabilidad directa de gestionar el diálogo", dijo Quintana.
A tono con esa decisión, el presidente Morales convocó a los prefectos a dialogar, pero sobre unas autonomías que se enmarquen en la Constitución Política del Estado aprobada por su partido político en el Constituyente.
Los autonomistas, por su lado, pusieron sus propias condiciones. Pidieron que el presidente reconozca la victoria de la autonomía o no habrá ningún diálogo.
El presidente del Comité Pro Santa Cruz y principal impulsor de la autonomía, Branko Marinkovic, pidió este martes que los prefectos "no inicien ningún diálogo hasta que el presidente Morales no reconozca los resultados".
Calificó las declaraciones del presidente sobre el fracaso del referéndum, como "un ataque contra el voto del pueblo, contra el referéndum del pueblo, contra la democracia, contra la autonomía y contra los estatutos, convocamos a defender el voto".
Primeras decisiones
Con el diálogo más lejos que nunca, las autoridades de Santa Cruz empiezan a tomar decisiones relacionadas con su condición de autónomas.
Por ejemplo, la Prefectura anunció la creación de un seguro universal de salud y una negociación con los empresarios para incrementar el salario mínimo hasta 1.000 bolivianos (US$136). En todo el país se paga 575 bolivianos como salario mínimo.
Y, como respuesta a la victoria del Sí a las autonomías, el Movimiento al Socialismo (MAS) y los sectores sociales afines al Gobierno decidieron presionar para que el Congreso convoque a dos referendos para ratificar la Constitución Política del Estado aprobada por la Constituyente.
El líder de los campesinos de Bolivia y operador de las bases del MAS, Isaac Ávalos, dio "una o dos semanas" para que el Congreso haga la convocatoria.
Ese proyecto de Constitución es rechazado por los opositores y por los autonomistas, quienes consideran que no refleja la verdadera autonomía departamental.
Este panorama muestra que apenas termina el referéndum ya se avizora en Bolivia otro conflicto, esta vez, por la Constitución.