La violencia y el despliegue militar altera la vida de Tijuana.
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El gobierno del presidente mexicano Felipe Calderón, reforzó los operativos de seguridad en la norteña ciudad de Tijuana, tras el último recrudecimiento de la violencia relacionada con las bandas de narcotraficantes.
El sábado pasado, un espectacular tiroteo entre aparentes grupos rivales dejó un saldo de al menos 15 muertos y unos ocho heridos, todos supuestos miembros del cartel de Arellano Félix.
Estos últimos fueron internados en el Hospital de Tijuana, que según informa el corresponsal de la BBC en México, Duncan Kennedy, ha sido virtualmente copado por efectivos del ejército y la Policía Federal.
"Todos los servicios de atención a pacientes externos han sido cancelados y el edificio está rodeado por soldados camuflados armados de ametralladoras y con el apoyo de vehículos blindados", indicó Kennedy.
Agregó que, de este modo, las autoridades intentan evitar que se repita un incidente similar al de un año atrás, cuando un grupo de sicarios entró al mismo hospital para rescatar a un narcotraficante herido y terminó matando a tres personas.
Miles de efectivos y de muertos
Los efectivos sólo permiten el ingreso de casos excepcionales al hospital.
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El plan de refuerzo de la seguridad en Tijuana que consiste en el envío de 3.000 soldados y 650 policías, fue presentado por el subsecretario de inteligencia policial de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, Facundo Rosas.
"La muestra de los hechos del sábado pasado deben poner en alerta a todas las autoridades en el estado de Baja California", expresó.
"No permitamos que una minoría se imponga en Baja California, somos mayoría", agregó a su tiempo el jefe de los operativos en Tijuana, el general Sergio Aponte.
Se calcula que en lo que va del año, al menos 190 personas murieron en esa ciudad cercana a la frontera con Estados Unidos en hechos de violencia relacionados con el narcotráfico.
El plan de seguridad, por otra parte, responde al objetivo que se trazó el presidente Felipe Calderón a fines de 2006 de combatir a los poderosos carteles de la droga en todo el territorio del país.
Desde entonces, los asesinatos, y los choques entre fuerzas de seguridad y miembros del narcotráfico, e incluso entre bandas rivales, se cobró casi 6.000 vidas en diferentes zonas de México.
Polémico plan
El gobierno central dispuso el envío de 3.000 soldados y 650 policías.
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Los efectivos que comienzan a llegar a Tijuana se suman a otra fuerza ya enviada a la ciudad en enero pasado para apoyar en el combate al crimen organizado en la ciudad que es baluarte del cartel de los hermanos Arellano Félix.
Según los expertos en narcotráfico, la organización se disputa con otras bandas (especialmente la dirigida por Joaquín "Shorty" Guzmán, en el estado de Sinaloa en el Pacífico), el control de las principales puertas de ingreso de drogas hacia Estados Unidos.
A esta competencia se han sumado las disputas internas en el cartel que se ha visto debilitado en los últimos años tras el asesinato de uno de sus principales cabecillas, Ramón Arellano Félix y la detención de su hermano Benjamín.
La violencia, destacada en parte como consecuencia de estos vacíos de poder dentro de las organizaciones criminales, ha dado argumentos en México a quienes se oponen al plan de Calderón para acabar con el narcotráfico, indicando que está logrando el efecto contrario.
El mandatario admitió que esta "guerra" no logró hasta el momento su objetivo de reducir la violencia y que tomará años hasta que las autoridades y la ley puedan retomar el control de grandes partes de México aún dominadas por los carteles.