El gobierno central está en La Paz
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Cuando uno mira el actual conflicto boliviano en torno a las autonomías, pareciera que se está hablando de un conflicto nuevo que está poniendo en riesgo la unidad de ese país. Sin embargo, esta lucha por la autonomía o federalismo tiene una historia de algo más de un siglo.
A fines del Siglo XIX comenzaron en el país los primeros intentos de impulsar un sistema federal y, desde entonces, con mayor o menor fuerza, la discusión siempre estuvo en la arena política.
Haciendo un poco de historia, Bolivia nació como un Estado unitario y centralista, sus diferentes constituciones siempre establecieron un régimen central.
En la práctica esto significó que las decisiones políticas, administrativas, económicas y sociales siempre se manejaron desde el gobierno central. Primero desde la ciudad de Sucre y luego -en 1899- desde La Paz, cuando el gobierno central trasladó su sede a esta ciudad justamente luego de un conflicto entre federalistas y unitarios.
Si bien fueron los federales los que se impusieron en principio, fue el sistema central el que quedó y todo el Siglo XX boliviano ha estado marcado por este centralismo.
El ascenso cruceño
Santa Cruz es la abanderada de las autonomías
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A medida que la región de Santa Cruz fue ganando pujanza económica, el impulso autonómico empezó a adquirir más fuerza.
Nuevamente entrando un poco en la historia, el desarrollo de Santa Cruz empezó a partir de la década de 1940 y alcanza su apogeo en la década de 1970.
Para los años 90, Santa Cruz ya era la región más próspera del país y la exigencia de autonomía fue creciendo.
Quienes defienden este proceso afirman que lo que se busca es romper con el férreo centralismo que ha caracterizado al Estado boliviano.
A favor y en contra
Los llamados autonomistas argumentan que incluso cosas tan simples como el pago a un maestro parten desde La Paz, lo que ha generado un sistema burocrático poco eficiente.
El gobierno central estuvo primero en Sucre
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La élite política cruceña afirma que lo que se está buscando es que las regiones, en este caso, Santa Cruz, puedan administrar sus recursos y tener control en las decisiones político-administrativas. Es decir, poder elegir a sus representantes y determinar las políticas para el desarrollo regional.
Afirman que no buscan separarse y que la política exterior, ejército, policía, etc, siguen bajo el control del gobierno central.
Para los opositores, las autonomías sólo llevarán a la atomización del país.
Los defensores del centralismo afirman que ha sido por esta vía que se ha logrado que regiones deprimidas puedan salir adelante.
El actual gobierno afirma que sí tiene que haber autonomía, como lo señaló en una entrevista con BBC Mundo el presidente Evo Morales, pero ésta debe ir más allá e incluso alcanzar a las comunidades indígenas.
Hasta ahora, el régimen centralista no ha logrado sacar a este país de la pobreza en que vive y por ello, muchos promueven un régimen de autonomías. Sin embargo, cómo llevar adelante este proceso o simplemente ponerlo en práctica está poniendo a Bolivia nuevamente al borde de un precipicio.