El gobierno mexicano desplegó 2.500 soldados para responder a la crisis crónica de violencia.
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La Operación Chihuahua, desplegada en el norte de México y en la que participan más de 2.500 elementos del Ejército Mexicano y de corporaciones federales y locales, es una respuesta del gobierno a una crisis crónica de violencia.
Ernesto López Portillo, director ejecutivo del Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde), explicó a BBC Mundo que en Chihuahua se está usando la mayor fuerza posible, ante una capacidad que el narcotráfico no había mostrado hasta ahora.
"Lo que tenemos es un estado débil, altamente penetrado por la delincuencia organizada, con un esfuerzo de reforma policial en ciernes".
Eduardo Buscaglia, consultor de la ONU sobre crimen organizado, comentó ante legisladores que México es uno de los cinco países con mayor delincuencia organizada del planeta.
Problemas
A pesar de que en el operativo en el norte de México se han incautado armas, drogas y se han detenido a presuntos integrantes de carteles del narcotráfico, se han registrado incidentes entre militares y policías locales.
El martes, elementos del Ejército tomaron las instalaciones de la secretaría de Seguridad Pública de ciudad Juárez, frontera con El Paso, Texas.
Ahí detuvieron a 23 agentes locales, de los cuales 15 fueron puestos a disposición de la Procuraduría General de la República para que determine su situación legal.
Sin embargo, esto ocasionó que policías locales y familiares protestaran por ese operativo y pidieran su liberación inmediata.
Otro incidente lo denunció el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes.
Según indicaron, un grupo de visitadores de esta comisión intentó entrar en una instalación militar para revisar la situación de los detenidos, pero el Ejército les negó el paso.
La CNDH informó que presentará una denuncia por este hecho.
Violencia
Para Ernesto López Portillo, el problema medular de la violencia en el país es la falta de información, tanto de inteligencia policial, como de los resultados que ha tenido el gobierno en su lucha contra la delincuencia.
"El punto de partida es aún deficiente, porque la medición del problema no es adecuada", comentó.
"Estamos en un estado de violencia descontrolada en algunas zonas del país, y el Estado lo que hace es utilizar al máximo su fuerza, como lo está haciendo en el operativo Chihuahua, porque todas las medidas previas no funcionaron".
"México está pagando el abandono histórico frente a un anuncio de muchos años atrás de que la delincuencia organizada se estaba empoderando", comenta López Portillo.
De acuerdo con declaraciones de Eduardo Buscaglia, la delincuencia organizada mexicana opera en, al menos, 37 países.
Sin embargo, López Portillo pide no perder el contexto histórico. No sólo no se hizo lo adecuado, sino que la delincuencia organizada en México nació al amparo del poder político mexicano, explicó.
"En este momento lo que tenemos es que el Estado parece que no puede controlar la violencia".
De acuerdo con Luis Astorga, especialista en crimen organizado y narcotráfico, lo que sucedió es que el Estado mexicano en el gobierno del PRI fue "el administrador del crimen".
"Ahora hay una construcción de ínsulas de poder a lo largo del país de grupos de delincuencia organizada de distintos tamaños, que parecen tener capacidad de fuego suficiente para enfrentar también al Ejército", dice López Portillo.
EE.UU. corresponsable
Un documento del centro de investigación Washington Office on Latin America (WOLA) considera que Estados Unidos es corresponsable de la violencia que existe en México.
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Estados Unidos debe aceptar que tiene una responsabilidad compartida para ayudar a su vecino en la lucha contra la violencia relacionada con el narcotráfico
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"Se enfrenta un serio y creciente problema de violencia, mucha de ella relacionada con el aumento del tráfico ilegal de drogas. Sin embargo, este no es un problema sólo de México".
La demanda de drogas y la facilidad para conseguir armas en Estados Unidos ayuda a incrementar la narcoviolencia en México, donde cifras oficiales calculan que 90% de las armas confiscadas provienen de ese país.
"Estados Unidos debe aceptar que tiene una responsabilidad compartida para ayudar a su vecino en la lucha contra la violencia relacionada con el narcotráfico", dice el documento de WOFA.
Para López Portillo, Estados Unidos está al frente del fracaso, pues hoy hay más droga, porque se castiga más a la oferta y no a la demanda.
"México no ha creado un modelo propio de combate a este problema", opina el también integrante del consejo ciudadano de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.
Dos estrategias
Para académicos como López Portillo y Ernesto Chabat, del CIDE, el gobierno de Felipe Calderón no tenía otra opción más que utilizar al Ejército para combatir la violencia.
El presidente Felipe Calderón, explica López Portillo, tiene una estrategia en dos frentes:
El primero, desarrollar un servicio profesional de las policías, para lo cual se buscan certificaciones y entrenamientos, y donde trabaja un grupo de jóvenes que tienen una nueva mística.
La segunda, enfrentar una reacción violenta del narcotráfico a través del Ejército Mexicano, lo cual provocará que los enfrentamientos continúen en el largo plazo.
La visión positiva de este problema, de acuerdo con López Portillo, es que se está viviendo una "etapa germinal de una gran reforma en la policía".
"Será larga, lenta, difícil y violenta", pero en algunos años se empezarán a tener cuerpos policíacos con estándares profesionales, finalizó.