Las repercusiones políticas y militares de la aprobación por parte de la Asamblea Constituyente de Ecuador de una ley que prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en su territorio, ya se hacen sentir.
Aunque el texto constitucional que incluye la medida deberá ser ratificado por votación popular, esta ley ya se percibe como una señal de que no se renovará a Estados Unidos el contrato para usar la base militar de Manta que vence en 2009.
Por un lado, el almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur de EE.UU., dijo que las negociaciones para renovar la permanencia en Manta están en curso, pero no se mostró muy optimista al respecto
Por otra parte, la ONG Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA por sus siglas en inglés) estima que existe la impresión de que una buena parte de los ecuatorianos está en desacuerdo con la existencia de la base.
Ivan Briscoe, de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), habló con BBC Mundo sobre la estrategia político y militar que en este momento acompaña a la dinámica latinoamericana.
¿Cuál es el significado político de la aprobación de esta ley?
El tema de Manta ha estado cerca del corazón de la política ecuatoriana desde hace varios años porque ha sido un símbolo extremadamente fuerte de lo que podemos llamar el resurgimiento de las fuerzas populares, sociales, más de izquierda representado por la victoria electoral de Rafael Correa.
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La sospecha del gobierno de Ecuador es que la información de inteligencia que utilizaron las fuerzas armadas colombianas (en el ataque en territorio ecuatoriano) venía de los aviones mandados por la base militar en Manta.
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Manta ha cobrado una relevancia enorme después del ataque de las fuerzas armadas colombianas contra la base de las FARC en territorio ecuatoriano.
¿Por qué es tan importante? Porque la sospecha del gobierno de Ecuador es que la información de inteligencia que utilizaron las fuerzas armadas colombianas venía de los aviones mandados por la base militar en Manta.
Hay muy poco control del gobierno ecuatoriano sobre el vuelo de esos aviones y muy poca cooperación. Esto fue repetido por el ministro de Defensa, Wellington Sandoval, hace unos días en una entrevista cuando decía que la inteligencia que tienen los estadounidenses desde su base de Manta no es compartida con las fuerzas armadas ecuatorianas.
Esa es una diferencia más que contribuye en una larga historia de complicaciones entre el gobierno y EE.UU.
¿Qué implica para EE.UU. a nivel de estrategia militar si tuviera que abandonar Manta en 2009?
La importancia es relativa porque (EE.UU.) tiene otras bases y unas relaciones extremadamente fuertes con Colombia.
El tema es que poco a poco (EE.UU.) está perdiendo el derecho a hacer trabajos de vigilancia, de recopilación de informaciones en varias partes de América Latina.
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Washington va a tener que tomar un nuevo rumbo en la región
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Pero al mismo tiempo sí está ganando aliados en puntos estratégicos. Tiene Colombia, su aliado más fuerte en todo el continente. Tiene relaciones que no son tan malas con Perú.
Con Argentina tiene relaciones complicadas y con Brasil las relaciones son de cordialidad, pero Brasilia no está dispuesta a jugar en nombre de una posible estrategia de Washington de desestabilizar regímenes que le parecen peligrosos.
Obviamente es un problema más para EE.UU. que viene perdiendo presencia e influencia en América Latina, y ese tema va a ser de gran interés para el próximo presidente y Washington va a tener que tomar un nuevo rumbo en la región.
¿Significa esto que la base podría trasladarse a Colombia o a Perú?
Es una posibilidad. Otra sería alguna isla cerca o alguna base en América Central. También el trabajo se puede retirar hacia el Comando Sur, hacia Miami y controlar América Latina desde allí dependiendo de las relaciones con los militares que son afines.
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La presencia fuerte de EE.UU. en los países directamente, presencia militar o por medios de bases, está cambiando
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Es evidente que cada año, EE.UU. contribuye con algo como US$700 millones al esfuerzo contra insurgentes y contra el narcotráfico en Colombia y eso fortalece inevitablemente las relaciones con las fuerzas armadas colombianas.
En este contexto América Latina está intentando fortalecer sus propias alianzas militares con esta propuesta de Brasil de un Consejo americano de Defensa, que sería una especie de OTAN americana pero sin la presencia de EE.UU.
Hay todo un juego de ajedrez estratégico militar en este momento que acompaña la dinámica política del continente y es difícil saber cuáles van a ser las consecuencias, pero la presencia fuerte de EE. UU. en los países directamente, presencia militar o por medios de bases, está cambiando.
Hay una resistencia cada vez mayor a la presencia estadounidense cuando esta presencia no se justifica por su cooperación y colaboración constante con el gobierno en nombre de los intereses del pueblo.
EE.UU. dijo que iba a continuar negociando hasta el final para quedarse en Manta. ¿Es realista una negociación en ese sentido?
Yo creo que sí hay una posibilidad para EE.UU. La razón es que Ecuador es supuestamente parte del grupo bolivariano o de países más radicales de izquierda, pero el gobierno de Rafael Correa es bastante más moderado que los de Hugo Chávez, Daniel Ortega o Evo Morales.
Correa podría acercarse a EE.UU. si se le ofrecen opciones, si se le ofrece algo. Correa tiene una política económica que es seguramente bastante nacionalista y ofende a los mercados financieros, pero creo que EE.UU. si plantea una negociación un poco más abierta y de colaboración podría rescatar algún tipo de presencia.