La presidenta Kirchner pidió a los agricultores que levanten el paro para iniciar un diálogo.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dijo este jueves que sólo dialogará con dirigentes del campo, en huelga desde hace dos semanas, si suspenden los bloqueos de carreteras que han generado escasez de alimentos en los mercados.
"Quiero convocar al sector que todavía corta caminos, le pido humildemente como presidenta de todos los argentinos, que levante el paro para entonces sí sentarnos a hablar", afirmó.
"Las puertas de la Casa de Gobierno están abiertas. Pero, por favor, suspendan la medida contra el pueblo".
La mandataria hizo estas declaraciones en un acto que encabezó en Buenos Aires junto a miembros del gabinete, gobernadores e intendentes oficialistas. El mitin fue organizado por su esposo y ex presidente Néstor Kirchner como una demostración de fuerza frente al reclamo del campo.
El discurso de Fernández era muy esperado luego de que dirigentes agrarios acordaran abrir un canal de diálogo con el gobierno.
Luego de varias horas de debate, las principales entidades rurales emitieron un comunicado en el que se solicitaron a la mandataria iniciar negociaciones "para lograr la reconciliación de los argentinos".
Y prometieron que si se llegara a cumplir sus expectativas, se suspenderían todas las medidas de fuerza.
En varias provincias se levantaron los cortes de rutas como gesto de buena voluntad, a la espera del discurso de Fernández. Pero las palabras de la presidenta irritaron a varios grupos de agricultores, que volvieron a bloquear carreteras.
En cambio, se informó que la cúpula de las principales organizaciones rurales está evaluando la posibilidad de reunirse con el gobierno e incluso suspender temporalmente el paro.
Dos visiones
La huelga de los agricultores es contra la decisión de la presidenta Fernández de aumentar los impuestos a las exportaciones de soja y girasol hasta el 45%.
La jornada estuvo marcada por tensiones entre productores rurales y camioneros que querían pasar.
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La medida se tomó, según el gobierno, para aumentar la recaudación fiscal, redistribuir la riqueza y ayudar a combatir la inflación, que en los últimos meses ha estado fuera de control.
Sin embargo, los medianos y pequeños productores del interior del país se quejan de que las llamadas "retenciones" reducen significativamente su ya limitada rentabilidad y no reciben ayuda estatal a cambio de sus tributos.
En su discurso, Fernández defendió el incremento de las llamadas "retenciones" afirmando que "no se trata sólo de una medida anti-inflacionaria, sino que además tiene un fuerte efecto de redistribución de la riqueza desde los que más tienen hacia los que menos tienen".
Y añadió: "Este gobierno popular siempre va a contemplar los intereses de los pequeños productores; que no le quepa duda a nadie. Nosotros les otorgamos compensaciones para poder sostener el precio de la carne, la leche y el pan en el mercado interno".
"Hablemos con sinceridad. Detrás del reclamo por los que trabajan la tierra con sus propias manos se encuentran, también, los intereses de los grandes conglomerados agropecuarios", completó. Fernández ya se había referido al paro como el "piquete de la abundancia".
Contra los cacerolazos
La presidenta argentina habló además de los cacerolazos que han realizado en las principales ciudades del país aquellos que simpatizan con el reclamo del campo y se quejan de la escasez de alimentos y la inflación.
El precio de la soja ha registrado alzas en el mercado de Chicago como consecuencia del conflicto.
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"Soy consciente de que parte de las cacerolas del otro día en Buenos Aires eran en contra de nuestra política de derechos humanos. Bastaba ver las caras; había defensores de los genocidas (en referencia a los jerarcas del último gobierno militar)".
La jornada estuvo marcada por tensiones entre productores rurales que bloqueaban carreteras y camioneros que querían pasar. En la provincia de Córdoba, en el centro del país, hubo graves incidentes.
Conductores de camiones que llevaban días atrapados en el bloqueo de una ruta nacional arremetieron con sus vehículos contra una carpa donde se encontraban agricultores en protesta y dieron vuelta una camioneta después de que les lanzaran petardos.
También en la provincia de Santiago del Estero, en el centro-norte de Argentina, hubo forcejeos entre productores rurales, por un lado, y camioneros y pasajeros de ómnibus y automovilistas varados, por el otro.
Asimismo, las empresas de transporte cancelaron 600 servicios de ómnibus de pasajeros hacia o desde el interior del país.
Desabastecimiento
En medio del paro de campo, a la falta de leche, carne y aceite en algunos comercios se sumó la escasez de harina en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.
"Hay algunas panaderías que se están quedando sin pan", advirtió el presidente del Centro de Industriales Panaderos (CIP), José Álvarez, quien además pidió a los agricultores que dejaran pasar a los camiones con harina.
En la provincia de San Luis, en el centro de Argentina, tamberos debieron desechar 27.000 litros de leche que, al no poder ser transportada por los bloqueos, se puso en mal estado. Un mar blanco se veía en medio del campo.
El gobierno anunció el miércoles que las fuerzas de seguridad liberarían las carreteras cortadas por manifestantes rurales, aunque se esperaban precisiones sobre cómo se concretaría el operativo.
Argentina es el tercer productor de soja del mundo, y el enfrentamiento entre la presidenta Fernández y el campo ya ha tenido repercusiones internacionales. El precio de esa oleaginosa ha registrado alzas en el mercado de Chicago como consecuencia del conflicto.