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Jueves, 27 de marzo de 2008 - 15:11 GMT
Crisis Andina: temor a las recaídas
Carlos Chirinos
Carlos Chirinos
BBC Mundo, Venezuela

Hugo Chávez
Hugo Chávez ha estado en el centro de la polémica.

"A veces las recaídas pueden ser peores que la enfermedad", advertía esta semana el presidente venezolano Hugo Chávez ante un grupo de periodistas extranjeros en el Palacio de Miraflores al referirse sobre la persistente tensión que hay entre Colombia y Ecuador, y más allá, Venezuela.

La reflexión del mandatario venezolano ilustra hasta qué punto la llamada crisis andina que se vivió a principios de marzo entre esos dos países y, en la que participó Venezuela y poco después Nicaragua, está lejos de haber sido resuelta.

Muchos pensaban que los abrazos y las manifestaciones de buena voluntad que se vieron al cierre de la cumbre del Grupo de Rio en Santo Domingo diluiría las tensiones y abriría el camino al entendimiento.

Sin embargo la región parece seguir siendo "una pradera seca" como la dibujó el presidente Chávez, y en esas circunstancias cualquier chispa puede arrasarla.

Y chispas ha habido. Primero, en la forma de intercambio de declaraciones entre Bogotá y Quito, y últimamente con el descubrimiento de la muerte de un ciudadano ecuatoriano durante el ataque colombiano en el que murió el líder guerrillero Raúl Reyes.

Crisis permanente

¿Por qué el "espíritu" de la cumbre en Santo Domingo no ha podido eliminar las desconfianzas?

"La crisis andina, tanto en lo político como lo económico es una crisis permanente. Lo que se logró en Santo Domingo fue una tregua que no podemos confundir con la solución de los problemas" explicó a BBC Mundo, el internacionalista Carlos Romero.

La crisis andina, tanto en lo político como lo económico es una crisis permanente. Lo que se logró en Santo Domingo fue una tregua
Carlos Romero, analista internacional
Para Romero la causa de esa diferencias hay que buscarla en las contradicciones de dos modelos de desarrollo y de la relación con EE.UU. que representan por un lado la Colombia de Álvaro Uribe y la Venezuela de Hugo Chávez.

Esa rivalidad se habría intensificado en los últimos años por la regionalización del conflicto colombiano, la llamada política de seguridad democrática y las acusaciones desde Bogotá sobre falta de colaboración de los países vecinos en la lucha anti insurgente.

La salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, y el lanzamiento de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, que considera "una puñalada para la CAN".

Relación triangular

Además está el "anti imperialismo" venezolano que, según Romero, tras formar alianzas con Bolivia y Ecuador, promueve alternativas políticas dentro de Colombia y Perú en lo que en Caracas se ha llamado un "proceso de liberación" contra las élites que tradicionalmente controlan en el poder en esos países.

Venezuela niega que esté apoyando financieramente a grupos políticos o movimientos subversivos, aunque desde Caracas se ha hablado en más de una ocasión de apoyar "movimientos sociales" en la región.

Álvaro Uribe y Hugo Chávez
¿Un acercamiento que no durará?
En los momentos más tensos de la primera semana de marzo el presidente Chávez expresó varias veces su deseo de ver en Bogotá un gobierno "popular" e incluso habló de la necesidad de repetir la gesta emancipadora del siglo XIX para "liberar" a Colombia.

"Ya la relación bilateral con Colombia no es una relación bilateral en sí, sino que está vinculada al tema de los EE.UU., no sólo desde el punto de vista comercial (...) consideran que Colombia forma parte de un triángulo que sería EE.UU.- países andinos-Colombia", afirma Romero.

"La lucha continúa, esta tregua fue una tregua de naturaleza militar", asegura Romero, quien afirma que las tensiones económicas, políticas e ideológicas seguirán inalterables confrontando a Venezuela y sus aliados con Colombia.

¿Una confrontación inevitable?

Pese a aquellas declaraciones de buena voluntad y hermandad surgidas de Santo Domingo, muchos analistas no se atreven a descartar del todo una eventual confrontación final entre estos "modelos" en la que podría estar presente un componente militar.

Guillermo Aisalia (der.) padre de Franklin Aisalia
La muerte de un ecuatoriano en ataque a campamento de las FARC reavivó la polémica.
Eso a pesar de que fuentes militares venezolanas han afirmado a BBC Mundo que los escenarios de guerra entre Venezuela y Colombia -los dos ejércitos más poderosos de la región- no serviría para solucionar las contradicciones entre Caracas y Bogotá.

Ningún país estaría en capacidad de neutralizar al otro y a lo sumo podrían lograr ganancias territoriales marginales en las zonas fronterizas, lo que implicaría un conflicto de gran desgaste para ambos ejércitos.

Además, el apoyo irrestricto que ha ofrecido Washington a su principal aliado sudamericano debería servir de disuasivo suficiente para cualquier país que intente atacar a Colombia.

Pero más allá de las divergencias ideológicas o económicas, hay un problema fundamental en el hecho de que el gobierno del presidente Álvaro Uribe -a juzgar por declaraciones de algunos de sus voceros- no parezca dispuesto a renegar de la doctrina del ataque preventivo que empleó para matar a Raúl Reyes.

Mientras Colombia sigue quejándose de la "falta de colaboración" de los vecinos, permanece latente la posibilidad de repetir su uso. Las consecuencia sería una grave recaída.



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