Chávez inició una visita a Brasil este miércoles.
|
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, viaja hoy a Brasil a reunirse con su homólogo Inázio Lula da Silva. Entre otros temas, hablarán de Defensa, pero ¿cómo es la relación entre ambos mandatarios?
Cuando hace cinco años Luiz Inácio Lula da Silva llegó al poder en Brasil, muchos avizoraron la conformación de un eje Caracas-Brasilia, dentro de lo que se bautizó como la Ola Roja, los gobiernos de izquierda que se imponían en América Latina.
Lula venía a sumarse a esa tendencia cuyo mayor exponente era el presidente venezolano, Hugo Chávez, con quien lo unía un discurso de corte popular y una notable empatía personal, pese a que provenían de diferentes contextos políticos y sociales: el brasileño sindicalista, el venezolano militar.
En los primeros años de la gestión de Lula, Venezuela y Brasil protagonizaron un acelerado acercamiento, plasmado en una cantidad nunca antes vista de convenios comerciales, de desarrollo o de inversión.
Sin embargo, en los últimos tiempos, entre Brasilia y Caracas parecen haber surgido elementos que llevan a algunos a hablar del enfriamiento de esa relación.
Se trata de temas como el apoyo venezolano a la nacionalización petrolera en Bolivia que creó problemas a las inversiones de la estatal brasileña Petrobras en ese país; las críticas de Chávez al desarrollo de biocombustibles, del cual Brasil es uno de los principales productores mundiales, o la creciente tensión retórica entre Venezuela y Estados Unidos.
Diálogo fructífero
En un encuentro con corresponsales extranjeros, el martes, Chávez aseguró que las relaciones se encuentran en su mejor momento.
"En los seis años casi que tenemos ya (...) coincidiendo como presidentes Lula y yo, creo que nunca antes estuvo tan cálido y tan fructífero el diálogo entre nosotros", dijo.
"El tema de los biocombustibles, así llamado, ni el momento crítico alteró el diálogo y hoy mucho menos", añadió Chávez, en respuesta a una pregunta de BBC Mundo sobre ese supuesto enfriamiento del diálogo bilateral.
Chávez hizo sus declaraciones en vísperas de la visita que este miércoles empezó a Brasil, en la que supervisará el plan más ambicioso ejecutado por ambos gobiernos: la refinería Abreu de Lima, en Pernambuco, un proyecto conjunto Petrobras-PDVSA.
Petrobras ya arrancó el desarrollo de US$4.000 millones, sin haberse definido cómo será la participación de la estatal venezolana.
"Los términos de la asociación aún están en negociación y faltan algunos detalles", afirmó el portavoz de la presidencia brasileña, Marcelo Baumbach.
Fuentes del gobierno brasileño le confirmaron a la BBC que las conversaciones técnicas siguen con dificultades y que podrían necesitar un empuje presidencial.
Diferencias estratégicas
Desde el principio de la relación de Chávez y Lula, los grandes temas han sido energía, integración y seguridad hemisférica.
El gasoducto del sur, la integración de Venezuela al Mercosur, la creación de una Comunidad de Naciones Suramericanas y un sistema de seguridad regional que sea independiente de la Organización de Estados Americanos han sido algunos de los asuntos prioritarios.
Sin embargo, en esas áreas en las que originalmente hubo coincidencias hoy parece haber importantes "diferencias estratégicas", de acuerdo con a la analista Elsa Cardozo Da Silva, de la Universidad Metropolitana de Caracas.
"Para los brasileños, integración es comercio e inversión, mientras que para el presidente Chávez es un proyecto ideológico, político y defensivo", dijo Cardozo, quien afirma que la postergación del ingreso a Mercosur demostraría la inconformidad brasileña con el estilo venezolano.
Este ingreso espera por la aprobación del congreso brasileño, que aún resiente las críticas de "títeres del imperio" que el año pasado les hizo Chávez, precisamente por la demora la autorización, pendiente desde junio de 2006.
Pese a ello, el diputado Saúl Ortega, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional de Venezuela, le dijo a BBC Mundo que confía en la pronta solución de ese problema que, según él, sólo lo destacan analistas "superficiales".
"Una de las cosas que esos 'analistas' deberían ver con claridad es la señal que ha dado, no sólo la cancillería brasileña, sino el propio presidente Lula, quien prácticamente se ha puesto al frente para impulsar la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur", señaló.
Energía compleja
El gobierno de Chávez ha venido impulsando un plan de integración regional basado en la energía, con la firma de convenios de suministro petrolero a precio preferencial o el establecimiento de redes de distribución de gas natural, como el gasoducto del Sur.
Venezuela y Bolivia tienen las mayores reservas de gas de Sudamérica.
|
Caracas propuso la construcción del Gran Gasoducto del Sur para llevar gas venezolano a los mercados de Brasil y Argentina, sin embargo el proyecto ha sido considerado económica y ecológicamente inviable.
En los últimos tiempos parece haberse puesto también políticamente difícil de concretar, porque en ese tema también habrían visiones "completamente diferentes", según la evaluación de Elsa Cardozo.
"Para Chávez el Gran Gasoducto del Sur es el uso de la energía como recurso geopolítico, mientras que para los brasileños es la búsqueda de su autonomía energética y el esfuerzo por evitar que lo energético se convierta en mecanismo de control sobre la zona de influencia de Brasil", le dijo la analista a BBC Mundo.
Más negocios, menos política
Muchos consideran que la estrategia de Brasil es despolitizar su relación con Venezuela y manejarla en términos de negocios, lo que no significa necesariamente cerrar su posición privilegiada frente a Caracas.
Si algo ha crecido en estos cinco años de la "era Lula-Chávez" han sido los negocios, con un 486% de incremento en el intercambio comercial de 2003 a 2007, según cifras de la Cámara de Comercio Venezolano Brasileña.
En pocos años, Brasil se ha colocado en el tercer puesto entre los socios comerciales de Venezuela, apenas por debajo de Colombia, país que tradicionalmente ha ocupado el segundo lugar.
Al final, eso podría darles a los brasileños aún más ascendencia sobre el gobierno venezolano, una credencial en caso de que Brasilia quisiera presentarse, ante centros de poder mundial temerosos del "modelo Chávez", como un contrapeso regional necesario.
Esto es algo que habría querido demostrar la cancillería brasileña durante la reciente crisis andina, en la cual ignoró el protagonismo venezolano y centró sus consideraciones en el problema bilateral entre Ecuador y Colombia.
En el fondo, algunos consideran que hay una lucha de modelos en competencia en América Latina: el de Lula y la "izquierda pragmática", frente a Chávez y la "izquierda radical".