Las instalaciones de PEMEX necesitan modernizarse.
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Siete décadas después de que el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizara la industria petrolera, la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) está sumida en una fuerte crisis financiera y tecnológica.
Y también es parte de una lucha ideológica entre el gobierno, los empresarios, la opinión pública y los partidos de oposición, particularmente los que apoyan al ex candidato presidencial de izquierda, Andrés Manuel López Obrador.
Pero los problemas de la empresa petrolera mexicana son agudos desde hace años.
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La crisis del sector es producto de factores como el volumen de sus aportaciones al presupuesto nacional, las canonjías de que disfruta su poderoso sindicato y la descapitalización que la empresa sufrió durante los años en que funcionó como caja de los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
PEMEX siempre ha sido un tema delicado y controvertido en México.
El septuagésimo aniversario de PEMEX se conmemora en medio de un debate entre políticos que consideran a la empresa como base fundamental de la soberanía nacional protegida por la Constitución, y quienes proponen convertirla en una empresa autónoma del gobierno, con participación privada.
Pero unos y otros saben que, para que se produzcan cambios, hay que reformar la Constitución. Y eso es lo difícil.
Lo que muchos afirman es que PEMEX necesita modernizarse y hacer más eficientes sus procesos de exploración, producción y refinado, pues las importaciones de productos energéticos están creciendo a una velocidad cada vez mayor.
Fuertes necesidades
PEMEX entrega 40% de sus ingresos totales al presupuesto público del país. Esto es, más de US$60,000 millones anuales.
Otro aspecto que sangra las finanzas de la paraestatal son las importaciones de productos petrolíferos, que en el 2007 aumentaron 14.6%.
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Pemex en el mundo
11º en reservas probadas.
13º en producción de gas natural
13º en capacidad de refinación
Uno de los mayores proveedores de crudo a EE.UU.
Fuente: Pemex
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Por ejemplo, 40% de las gasolinas que se consumen en México son importadas debido al estancamiento en la capacidad de refinación de la paraestatal.
Esto provoca que PEMEX tenga pérdidas netas permanentemente. Sólo en 2007 sumaron US$1,484 millones, pese a que la empresa registró una utilidad operativa.
Las necesidades de inversión son crecientes, pues además de modernizar las plantas refinadoras de petróleo, requiere iniciar actividades de exploración en aguas profundas.
Las reservas probadas de crudo en México se han reducido drásticamente a sólo 9.3 años debido al agotamiento de algunos pozos petroleros.
Qué modelo seguir
El opositor más público a la participación privada en Pemex es el ex candidato presidencial de izquierda Andrés Manuel López Obrador, quien ha tomado como bandera la defensa del petróleo.
Este 18 de marzo, López Obrador convocó a una concentración en el Zócalo de la Ciudad de México para explicar la estrategia del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo.
Este fin de semana, en un acto masivo en Tabasco, su tierra natal y uno de los principales estados productores de petróleo en el país, López Obrador consideró "muy hipócrita el que se conmemore el septuagésimo aniversario de la expropiación petrolera con un proyecto de privatización impulsado por el gobierno del presidente Felipe Calderón.
"Los mexicanos no nos vamos a quedar con los brazos cruzados y no vamos a permitir que se reforme la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional, para que se lleven a cabo las asociaciones con empresas extranjeras, para compartir la renta petrolera", agregó.
Modernización
El gobierno de Felipe Calderón no ha presentado una propuesta formal de reforma energética, pero sí ha planteado la necesidad de modernizar a PEMEX mediante asociaciones con empresas privadas.
En una conferencia de prensa durante su gira a Estados Unidos, Calderón insistió en que el propósito es fortalecer a PEMEX.
"De ninguna manera habrá una privatización y ese es el punto de esto. Sí buscamos fortalecer a PEMEX y darle a PEMEX los instrumentos que le permitan ir por ese petróleo que es nuestro y que está enterrado en la profundidad del Golfo de México", dijo el mandatario.
"Y los legisladores, los secretarios de Estado en cumplimiento de sus funciones, tienen mi instrucción de platicar con la opinión pública, de aclarar, de participar en el entendido de que el diálogo sobre este tema se está dando y se dará, seguramente, en el Congreso, que es la institución democrática donde están representadas las voces de todos los mexicanos", declaró Calderón.
Tal vez en lo único que coinciden gobierno y oposición es que PEMEX necesita cambiar, pero no se ponen de acuerdo en la forma.
Y en ese debate podrían pasar otros 70 años.