|
Patricia Mercado
Ciudad de México
|
Las paredes de la UNAM están llenos de carteles de protesta
|
¿Cuántos mexicanos estaban en el campamento de las FARC en Ecuador el sábado 1 de marzo, cuando ocurrió el ataque militar colombiano que dió muerte a Raúl Reyes, segundo comandante de las FARC?
Al principio se hablaba de tres, luego de diez, pero BBC Mundo pudo establecer que hasta ahora se ha confirmado que cinco mexicanos estaban en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Se trata de Lucía Andrea Morett, Juan González del Castillo, Verónica Natalia Vázquez y Fernando Franco Delgado, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Soren Ulises Avilés Ángeles, del Instituto Politécnico Nacional.
Sin embargo, hasta ahora sólo se sabe con exactitud qué pasó con tres de ellos. Lucía Morett fue herida y está hospitalizada en Quito y Juan González del Castillo y Fernando Franco Delgado fueron identificados por sus padres en una morgue de la capital ecuatoriana.
A Juan, sus padres lo identificaron por una pulsera y una camiseta, ya que su cuerpo quedó irreconocible, y las pruebas de ADN aún no han concluido.
A Fernando lo reconoció su padre apenas este miércoles. Más tarde dio una conferencia de prensa donde explicó: "Lo reconocí por su estatura, él era muy alto, y por las placas dentales''.
Pruebas de ADN
El tema de tertulia y debate es uno solo: los compañeros que estaban con las FARC
|
De los otros dos estudiantes, se sabe que sus familiares ya están en Ecuador.
Sin embargo, de acuerdo con el servicio forense de ese país, sólo hasta abril podrían concluir las pruebas de ADN.
Los familiares de los mexicanos están siendo asesorados legalmente por la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos.
Los cinco estudiantes viajaron a Ecuador el 31 de enero y asistieron al II Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana.
De acuerdo con informes de varios periódicos mexicanos, llegaron al campamento de las FARC el 29 de febrero por la tarde.
En un comunicado dado a conocer esta semana, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, aseguró que a partir de la información que recaben los gobiernos de Ecuador y Colombia podrá determinar la situación en que se encontraban los mexicanos involucrados, a fin de confirmar si se trataba de civiles ajenos al conflicto.
Por su parte, la Procuraduría General de la República anunció este jueves que abrirá una investigación sobre la relación que tenían con las FARC los mexicanos presentes en el campamento.
En 2002, el gobierno de Vicente Fox cerró una oficina que tenían las FARC en México.
Molestia y miedo en la UNAM
Mural en honor de Simón Bolívar
|
La Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM está llena de carteles pidiendo el regreso de Lucía Morett, y de pintas y murales reprobando la incursión de Colombia en Ecuador y el ataque contra las FARC.
Los estudiantes, en general, están molestos por cómo los han tratado los medios, y temerosos de la represión que pudiera venir, luego de los acontecimientos donde estaban cinco de sus compañeros.
Alejandro Cerezo, el único estudiante que aceptó dar su nombre y quién es fundador del Comité Cerezo, una "organización de derechos humanos, especializada en la defensa de los presos políticos y de conciencia", le explicó a BBC Mundo cómo se siente.
"Muy mal, porque primero han empezado a estigmatizar a la universidad, empiezan a tachar de delincuentes a quienes investigamos cualquier tema relacionado con movimientos sociales o movimientos armados".
"Estos niños (Lucía y Juan) se dedicaban a hacer actividades extracurriculares, proyecciones de documentales sobre América Latina, y está mal que estén criminalizando o intentando criminalizar a estudiantes que hacían trabajo de investigación"
Alejandro cuenta que a Lucía la conocía de vista. "Varias veces nos invitó a actividades de la cátedra (Simón Bolívar), tomábamos café; a Juan también (lo conocía). Tomábamos café, brevemente platicábamos sobre cómo está el mundo, cómo está América Latina".
"No somos criminales"
El auditorio Che Guevara: centro de debate
|
Estudiantes entrevistados por BBC Mundo y quienes prefirieron no dar sus nombres, se sienten indignados y temerosos por las repercusiones que pueda haber contra los movimientos ideológicos que hay en la Facultad de Filosofía y Letras en particular, y en la UNAM en general.
"No es válido que se criminalice y se intente tratar como terroristas a quienes simplemente estaban haciendo una investigación", comenta uno de ellos.
Su compañero considera que es indignante que se difame a la UNAM y se califique a los estudiantes con terroristas o guerrilleros.