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(Estos protocolos) están amparados por nuestro ordenamiento jurídico nacional y particularmente, por la obra y trayectoria de la Revolución Cubana en materia de Derechos Humanos
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El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, firmó hoy en Nueva York el pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales y el pacto internacional de derechos civiles y políticos de las Naciones Unidas.
El pasado 10 de diciembre, día de los Derechos Humanos, el gobierno cubano había anunciado que suscribiría estos pactos internacionales como "compromiso de Cuba con los postulados de ambos instrumentos".
En un artículo que aparece en el periódico oficial Granma, se explica que estos protocolos están "amparados por nuestro ordenamiento jurídico nacional y particularmente, por la obra y trayectoria de la Revolución Cubana en materia de Derechos Humanos".
Con reservas
Los activistas por los derechos humanos dentro del país valoran como positiva esta firma pero creen que aún queda un largo camino por recorrer antes de que pueda hablarse de mejoras en este terreno.
¿Vendrán cambios?
Los cubanos necesitan un permiso especial del gobierno para tener conexión a internet.
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La firma de los Pactos de la ONU y su posterior ratificación obligaría a Cuba a hacer importantes reformas en términos jurídicos ya que algunas de las libertades que garantizan estos protocolos están penalizadas en el país.
La posibilidad de organizarse políticamente está tan limitada en la isla, que ninguna de las decenas de grupos opositores y de derechos humanos que existen ha logrado que el ministerio de Justicia lo legalice.
Respecto de la libertad de prensa, la situación es que todos los medios son oficiales u oficiosos, varios periodistas disidentes se encuentran en la cárcel y las restricciones para el uso de internet o de antenas satelitales son estrictas.
Otro de los problemas que se enfrentará es con los trámites de viaje, ya que los cubanos deben tener permiso del gobierno para poder salir al exterior y algunos como los médicos lo tienen prohibido salvo que sean enviados oficialmente.
De hecho, el propio Fidel Castro sugirió en una de sus reflexiones -publicadas en toda la prensa nacional- que el tratado debería firmarse manteniendo reservas en los temas de la educación y de la libre organización sindical.
Es un contrasentido
El presidente de la opositora Comisión de Derechos Humanos de Cuba, Elizardo Sanchez, le dijo a BBC Mundo que la firma de los acuerdos era "un hecho positivo y satisfactorio", para su organización.
Sin embargo, aclaró que "bastaría con que el gobierno empezara a aplicar la constitución y el código penal vigente para que inmediatamente mejoraran los derechos humanos dentro de la isla".
Explicó que la política de "deportar cubanos de La Habana hacia las provincias orientales es anticonstitucional, como también lo es prohibir el ingreso de nacionales a los hoteles turísticos".
Finalmente calificó de "contrasentido que el gobierno cubano firme estas pactos de la ONU y a la vez mantenga encarcelados a 57 presos de conciencia adoptados como tales por la comunidad internacional".
Sin presiones
Los médicos cubanos, como esta doctora, sólo pueden salir al exterior en misión oficial.
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Sin lugar a dudas la firma de estos pactos es un paso importante para La Habana, un paso que, según el canciller Pérez Roque, se dio cuando "cesó el trato discriminatorio al que era sometida Cuba".
La firma de estos acuerdos implica que La Habana acepta que la isla se someta a una revisión en el año 2009 por el nuevo Consejo de derechos humanos de la ONU, algo a lo que se había negado repetidamente.
La antigua Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas había tratado de enviar a un Relator Especial pero el gobierno cubano, durante años, le cerró la puerta por considerarlo un trato discriminatorio.
El ministro de Exteriores cubano afirmó que se había avanzado en este terreno a partir de que EE.UU. dejó de manipular a la ONU contra su país y recalcó que "Cuba no ha actuado ni actuará bajo presiones".