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Martes, 19 de febrero de 2008 - 12:57 GMT
Los planes de Washington
Lourdes Heredia
Lourdes Heredia
BBC Mundo, Washington

Raúl Castro sucederá a su hermano Fidel en el poder.
El debate se inició cuando Fidel transfirió el poder a su hermano Raúl en julio de 2006.

Por décadas Washington ha llevado a cabo campañas en apoyo de un cambio democrático en Cuba. Ahora que Fidel Castro ha renunciado al poder ¿qué es lo que va a hacer el gobierno estadounidense?

Según los analistas entrevistados por BBC Mundo, no se trata de qué va a hacer, sino de qué puede hacer Washington.

La política que ha seguido EE.UU. durante todos estos años puede ser contraproducente y obstaculiza cualquier intento por mediar una transición política en la isla, según coinciden los expertos.

La verdad es que Washington no ha hecho mucho para prepararse para la salida de Fidel, señaló entre otros, Daniel Erickson, experto en temas cubanos del Diálogo Interamericano.

Este analista especificó que hay una "Comisión de ayuda para una Cuba Libre que tiene más de 400 páginas y que dice cómo va a ayudar EE.UU. a lograr una Cuba democrática, pero estos planes son poco realistas.

"A corto plazo vamos a tener a un líder en Cuba como Raúl Castro, u otro líder comunista, y EE.UU. no tiene un plan para mejorar relaciones", advirtió.

Una nueva era

Ashley Dalman, investigadora del COHA, el Consejo de Asuntos Hemisféricos, también opinó que "Washington no tiene ninguna posibilidad de ayudar en la transición porque todos estos años ha estado ignorando a Cuba".

El debate sobre el papel que puede jugar Washington se inició cuando Fidel, que gobernó la isla por casi medio siglo, transfirió el poder a su hermano Raúl en julio del 2006 tras caer enfermo.

Roger Noriega
Sería importante para él (Raúl Castro) pasar el poder a la gente y elegir un país de exilio"
Roger Noriega. Ex jefe de la diplomacia estadounidense.
Desde ese momento, dentro del Congreso de EE.UU. aumentaron las voces que pedían abrir el diálogo con el gobierno cubano, incluso si se trataba del hermano de Fidel.

Estas voces vienen pidiendo un cambio de leyes para que los ciudadanos estadounidenses puedan viajar a Cuba y sobre todo permitir que las empresas puedan invertir en la isla.

Ese grupo de legisladores, conformado tanto por demócratas como por republicanos, se oponen al embargo comercial establecido hace más de cuatro décadas y lo califican como una "reliquia de la Guerra Fría".

Es más, durante un viaje que hicieron varios congresistas estadounidenses a Cuba en diciembre de 2006, ya se habló sobre una nueva era y el inicio de la transición política en la isla.

Aunque la actitud de los congresistas contrasta con la posición del gobierno de George W. Bush que niega a hablar de un cambio o de una "nueva era" mientras un Castro, en este caso Raúl, esté en manos del poder.

Incluso, el encargado de la diplomacia de Estados Unidos para América Latina, Tom Shannon, rechazó la oferta que hizo Raúl el 2 de diciembre de 2006 para reabrir conversaciones bilaterales.

El funcionario, que no cambió de posición durante la larga enfermedad de Fidel, repitió hasta el cansancio que EE.UU. no va a negociar con el gobierno cubano, sea quién sea el líder, mientras no haya un verdadero compromiso de una "transición pacífica hacia la democracia", que incluya por ejemplo, la liberación de presos políticos.

Sin cambios... por ahora

EE.UU. y Cuba interrumpieron las relaciones bilaterales en 1961 y es claro, según las declaraciones de los funcionarios estadounidenses, que no habrá un cambio inmediato en las tensas relaciones de ambos países.

Así lo reflejan declaraciones como las de Roger Noriega, el que fuera encargado de la diplomacia estadounidense para América Latina antes que Shannon.

"Realmente la conversación que Raúl tiene que tener es con su agente de viajes. En mi opinión sería importante para él pasar el poder a la gente y elegir un país de exilio", señaló el ex funcionario cuando la BBC le preguntó sobre las conversaciones entre ambos países en la era post Fidel.

Aunque, más allá de estas declaraciones, también es claro que los gobiernos de ambos países tendrán, tarde o temprano, que aceptar el nuevo contexto político tras la renuncia de Fidel.

"Yo creo que es probable que Raúl será más flexible, más pragmático y espero también que más interesado en mejores relaciones con los EE.UU.", señaló a BBC Mundo el autor del libro "Después de Fidel" Brian Lattel.

Pero lo más importante para Washington, señala Lattel, quién también trabajó para la CIA por varios años como analista de Cuba, es evitar un estallido de violencia en la isla.

Incluso, el propio portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, así lo admitió cuando Fidel cayó enfermó en verano del 2006.

"Es importante en esta coyuntura decirle a la gente que se quede en el lugar en que se encuentra" señaló Snow a los periodistas ese verano.

Porque, la realidad es que la peor pesadilla para Washington es un exilio masivo de cubanos a Florida.



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