En el carnaval confluyen la poesía mundial y el folclor de Nicaragua.
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Diablitos y sirenas bailan por las viejas calles de Granada, detrás de un cortejo fúnebre.
Un carruaje negro, tirado por dos caballos, recorre esta ciudad colonial, una de las más antiguas del continente americano, hasta llegar al gigantesco lago de Nicaragua.
Le siguen bandas, algunas con tradicionales marimbas de madera, y comparsas de las diversas manifestaciones del folclor nacional.
En 11 esquinas de la ciudad el cortejo se detiene, cesa la fanfarria, y un poeta tras otro, como sumos pontífices de este carnaval, suben al "poeta-móvil", una florida tribuna itinerante, y declaman algunos de sus versos.
Se escuchan voces en español, eslovaco, inglés, portugués, alemán, sueco, italiano, finlandés, ruso.
Con gritos de ¡viva la poesía!, ¡viva la libertad!, ¡viva el amor!, ¡aquí está Granada!, sigue la fiesta y, al llegar al lago, sacan el ataúd del carruaje y lanzan las flores al agua.
Así concluye este entierro del pesimismo y la tristeza que, con el lema "La poesía es la esperanza", es una de las muchas actividades del IV Festival Internacional de Poesía de Granada, en el que participan escritores de unos 50 países.
Amante furibundo
"Hace cuatro años un grupo de poetas decidimos hacer un festival que saliera de nosotros, no del gobierno o de instituciones", le dijo a BBC Mundo la poetisa y novelista nicaragüense Gioconda Belli.
Gioconda Belli es fundadora y vicepresidenta del festival.
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Belli, quien acaba de ganar en España el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral por su novela "El infinito en la palma de la mano", nos explicó que en el primer festival participaron escritores centroamericanos y de habla española en general.
"Luego se ha ido ampliando y ahora invitamos a poetas de todo el mundo -vienen de lugares tan distantes para nosotros como China o Islandia- y realmente se ha convertido en un evento plural, cosmopolita".
"El festival ocurre en el marco de una ciudad bellísima como Granada, con lugares muy especiales para hacer los recitales, y ante un público como el nicaragüense, que es un amante furibundo de la poesía y puede pasar dos o tres horas seguidas escuchando versos, lo cual es muy raro en el mundo en este momento".
"Los poetas nicaragüenses tenemos la oportunidad de decir nuestros poemas y de escuchar lo que se está haciendo en otras partes; además, el festival es un foro de encuentro y de establecimiento de vínculos", señaló la escritora, quien también es vicepresidente del festival.
En la inauguración, Belli leyó su poema inédito "Nicaragua", escrito hace pocas semanas, que fue recibido con fuertes aplausos. La poetisa autorizó a BBC Mundo a ser el primero en publicarlo.
Tierra de poetas
Este año los organizadores decidieron dedicarle el festival a Salomón de la Selva (1893-1958), "un escritor, nacido en la ciudad de León, que tiene una enorme trascendencia en la poesía nicaragüense", según le dijo Gioconda Belli a BBC Mundo.
Cientos de personas acuden a escuchar a los poetas de todo el mundo.
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El reconocimiento incluye la publicación de un libro sobre su obra y una mesa redonda.
Entre los objetivos del festival también está convertir a Granada y a Nicaragua, en general, en destinos turísticos culturales en América.
La ciudad, situada a 42 kilómetros al sur de Managua, la capital, fue fundada en 1524 y aspira a que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la declare Patrimonio de la Humanidad.
Aquí nacieron varios importantes poetas nicaragüenses, entre ellos José Coronel Urtecho, Joaquín Pasos y Ernesto Cardenal.
En la Gran Sultana, como los granadinos llaman a su ciudad, también vivió brevemente, en su juventud, el príncipe de las letras castellanas, el más universal de los poetas nicaragüenses, Rubén Darío.
Patas arriba
El festival no se queda en Granada y los poetas invitados viajan a poblaciones pequeñas, como Nandaime, Niquinohomo, Catarina o Diriomo, a compartir sus versos.
Luis Enrique Mejía Godoy cantó poemas de Darío, De la Selva y Belli, entre otros.
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También los llevan a ciudades como Masaya, la capital del folclor nicaragüense, y a León, la antigua rival de Granada.
"Cuando cuento en el extranjero que miles de personas se reúnen a escuchar poesía en Nicaragua, un país donde todo está patas arriba y que de acuerdo a las estadísticas es el segundo más pobre de América Latina, después de Haití, no me lo creen", dijo en un concierto, la noche de la inauguración oficial, el cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy.
"¿Y cómo van a creerlo? ¿De dónde sale tanta riqueza?", prosiguió.
"Tal vez los poetas lo puedan explicar".