La devaluación de la moneda hace muy atractivos los productos venezolanos.
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La balanza comercial entre Venezuela y Colombia en 2007 fue cercana a los $6.000 millones de dólares, una cifra que ha venido en aumento en los últimos años y que convierte a los dos países en sus segundos socios comerciales detrás de EE.UU.
El flujo favorece a Colombia, que exporta tanto productos agrícolas como manufacturas, particularmente automóviles ensamblados para el ávido y expansivo mercado automotor venezolano.
Venezuela exporta principalmente materias primas semielaboradas, lubricantes y químicos.
El 80% de ese comercio binacional se realiza por vía terrestre, y uno de los puertos de entrada más activos es el que conforman las ciudades fronterizas de San Antonio y Ureña en Venezuela y Cúcuta en Colombia.
Intercambio local
Más allá de las grandes cifras macroeconómicas, para la región lo más importante es lo que algunos definen como el "comercio fronterizo" y que le explicó a BBC Mundo el director de la Cámara de Comercio de Cúcuta, Pedro Sayago.
"El comercio fronterizo es producto de la libre movilización de personas y vehículos con los documentos nacionales y eso da origen a un comercio de consumo personal. Es un comercio que no está registrado y que se rige por el principio de la racionalidad económica", afirma Sayago.
Históricamente esa racionalidad económica permitía que los venezolanos aprovecharan la fortaleza del bolívar frente al peso colombiano y viajaran para "hacer mercado" en Cúcuta.
Hoy la tendencia es inversa, favorecida por la devaluación de la moneda venezolana y los controles de precios que hacen muy atractivos los productos y servicios venezolanos.
Aunque muchos venezolanos todavía siguen comprando en Cúcuta. En buena parte por el desabastecimiento de algunos productos básicos que se registra en Venezuela y en otra para usar los "dólares de Cadivi", la Comisión de Administración de Divisas que maneja el control de cambios establecidos hace 5 años y que permite acceder a los baratos dólares oficiales, en promedio a mitad de precio del dólar libre o paralelo.
Desabastecimiento
Pero el desabastecimiento venezolano está afectando el comercio fronterizo y no sólo porque no haya ciertas cosas, sino porque se dificulta el comprar las que sí hay.
Según el gobierno venezolano, una de las razones de la escasez de productos como la leche, harinas, carnes o huevos se debe a que son llevados a Colombia, donde se cotizan a precios más altos. Es lo que definen como "contrabando de extracción".
El gobierno venezolano ha establecido duros controles al paso de mercancías en la frontera.
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Muchos de esos productos son subsidiados por el gobierno venezolano. Por eso han establecido duros controles al paso de mercancías en la frontera, e incluso el transporte a los estados fronterizos, agravando el problema para los venezolanos que viven en esas regiones.
"Podríamos estar generando una situación contraria a la que se busca, que la gente pueda adquirir alimentos a precios solidarios. Cuando el subsidio es muy alto puede generar que todo el mundo lo busque para hacer negocios", le dijo a BBC Mundo el gobernador de Táchira, Ronald Blanco La Cruz.
Los controles pueden llegar a ser molestos, como el que testificó BBC Mundo en un mercado de San Cristóbal, capital de Táchira, donde exigían cédula de identidad venezolana para permitir el acceso.
O cuando un efectivo de la Guardia Nacional le preguntó a un ciudadano venezolano por la compra recién hecha y cuestionó que llevara "demasiada harina pan", producto esencial para preparar las tradicionales arepas.
Son excepciones, pero ilustran el grado de control y de discrecionalidad a la hora de ejercerlas, cuando se quiere evitar el llamado "contrabando de extracción".
Contrabando de extracción
Las autoridades venezolanas quieren cortar ese flujo ilegal de productos hacia Colombia y pusieron recientemente un plan llamado Patria Soberana que significó el reforzamiento de la supervisión en comercios, aduanas y carreteras.
San Antonio es una ciudad pequeña, pero tienen una gran red de comercializadoras o mayoristas que, según algunos, es desproporcionada para la población de 65.000 habitantes a la que se supone que atiende.
Las autoridades venezolanas quieren cortar el flujo ilegal de productos hacia Colombia.
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"Establecer cuantos alimentos se van para Colombia es muy complicado (...) pero la cantidad de alimentos que se pueden consumir en el sector de frontera por supuesto que es muchos mayor" afirmó el gobernador Blanco.
"Son lugares que están legalmente establecidos", le aseguró a BBC Mundo, Isabel Castillo quien criticó que las recientes acciones para controlar el contrabando significarán el cierre temporal de varios de esos negocios.
Castillo explicó que esas empresas "están autorizadas para vender al por mayor" y que la única manera de limitar su actividad es que sean prohibidas, aunque advierte que eso implicaría un gran costo social en la zona que redundaría en el aumento de los niveles de desempleo en una zona de por si con pocas fuentes de trabajo.
Para evitar enfrentamientos con las autoridades y nuevos cierres, la Cámara de Comercio sugiere a las comercializadoras que eviten vender productos de primera necesidad que escaseen o que tengan subsidios.
En todo caso, los comerciantes venezolanos afirman que hay un problema estadístico básico, porque en San Antonio y Ureña habría más gente que lo que dice el censo, ya que la población flotante puede llegar duplicar ese número.
Maleteros
Menos cuantificables aún son los "maleteros", transportistas informales que llevan productos venezolanos hacia Colombia.
Los "maleteros" utilizan las trochas o "caminos verdes" poco vigilados para el contrabando.
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Pueden verse en cualquier punto de San Antonio o de Ureña cargando enormes paquetes en difícil equilibrio en sus motos o bicicletas, o hasta a pié, casi siempre usando las trochas o "caminos verdes" poco vigilados.
Cargan desde fardos de harina hasta televisores. Sobre el puente fronterizo Simón Bolívar y señalando una de esas trochas, ciudadanos locales le aseguraron a BBC Mundo que han visto a alguno llevando un refrigerador en una motocicleta.
En las semanas de vigencia del Plan Patria Soberana las trochas han estado menos transitadas que de costumbre. La Guardia Nacional venezolana ha puesto controles en esas puntos que aunque todos conocen, suelen estar sin vigilancia.
En el extremo colombiano de uno de esos "caminos verdes" un maletero se quejó a BBC Mundo de "lo malo que anda el negocio", aunque dijo confiar en que la normalidad se reestablezca en las próximas semanas.
Mientras tanto, los pequeños abastos cucuteños que venden artículos venezolanos de contrabando empiezan a sentir que se les vacían los anaqueles.
"No hay problema, los llenamos con producción local", le dijo uno de ellos a BBC Mundo, aunque se lamentaba de que "la ganancia va a ser mucho más reducida".