Según datos brindados por monseñor José Félix Pérez, en Cuba funcionan entre 400 y 500 templos.
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Diez años después de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, se ha establecido un diálogo que permitió mejorar las relaciones Iglesia-Estado. Sin embargo, en el mismo período, la cantidad de fieles que practican su fe no parece haber crecido.
La cúpula católica cambió a los obispos que se mostraban más críticos con el gobierno, como es el caso de monseñor Pedro Meurice, Arzobispo de Santiago de Cuba, que se hizo famoso por las duras opiniones que vertió durante la visita del pontífice, en 1998.
El gobierno también suavizó su postura. Facilitó el ingreso de más sacerdotes extranjeros, aprobó la labor pastoral en las cárceles, permitió las procesiones públicas, y en ocasiones, les dió acceso a medios de comunicación.
Tampoco se ponen obstáculos a la obra social que desarrolla la Iglesia Católica, concretamente en los hospitales, con los jóvenes marginales en los barrios y con el desarrollo de un sistema de educación paralelo en las parroquias.
Contentos pero no satisfechos
Monseñor Juan de Dios Hernandez afirma que la Iglesia está contenta por el diálogo con el gobierno.
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"Estamos contentos por lo que hasta ahora hemos podido avanzar en nuestro diálogo", le dijo a BBC Mundo monseñor Juan de Dios Hernández, secretario general de la Conferencia de Obispos de Cuba.
Sin embargo, aclaró que "no estamos totalmente satisfechos". "Hay áreas en las que la Iglesia tiene aspiraciones como son el área de las comunicaciones, aunque en los últimos años hemos logrado más presencia en los medios, en concreto en la radio".
Uno de los temas más debatidos entre el gobierno y la jerarquía católica es la autorización para fundar escuelas católicas. "La Iglesia tiene derecho a que ese área sea también contemplada en su hacer", explicó Hernández.
Por ahora sólo han logrado implementar en las parroquias un sistema de enseñanza paralelo en los que se dan cursos -desde sociología hasta computación- dirigidos a aquellas personas que por una u otra razón no pueden acceder al circuito educativo oficial.
Monseñor hizo especial hincapié en la autorización para hacer labor pastoral en las prisiones y en las mayores facilidades para el ingreso al país de más religiosos extranjeros.
"Ahí tiene usted un dato que confirma que las relaciones van caminando", le dijo a la BBC.
Los laicos olvidados
La percepción de algunos laicos es un poco diferente. El Secretario de la Comisión para el Estudio de la Iglesia Católica en América Latina, Enrique López Oliva, asegura que "la situación aún deja mucho que desear".
"Han mejorado las relaciones de la jerarquía católica con el gobierno y eso se plasma en que nuevos obispos con una posición más conciliadora hacia el régimen sustituyeron a otros obispos con una posición más critica", le dijo a la BBC.
Pero aseguró que eso no se extiende a los laicos. "Es significativo que en las elecciones del 20 de enero no hubo ningún laico católico nominado como candidato ni ningún sacerdote", ello a pesar de que si hay pastores evangélicos y un babalao afrocubano.
López Oliva cree que la Iglesia Católica está perdiendo fieles por "la posición del actual Papa".
"Yo creo que no está haciendo mucho porque el catolicismo se expanda más en América Latina. Se han abandonado las teologías más avanzadas como la de la Liberación o el diálogo macro ecuménico".
La influencia de la Iglesia
Es muy difícil saber a ciencia cierta cuantos católicos hay en Cuba. Ninguna de las autoridades eclesiásticas quiso dar una cifra o un porcentaje que refleje la cantidad de personas que se puedan considerarse creyentes practicantes.
Es muy difícil saber a ciencia cierta cuantos católicos hay en Cuba.
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Es aún más complicado porque una parte de los que acuden a la iglesia son santeros, como es el caso de Yamila Despaigne, a quien encontramos en medio de una misa en la iglesia de la Caridad del Cobre realizando ritos afrocubanos.
Según datos brindados por monseñor José Félix Pérez, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal, en Cuba funcionan entre 400 y 500 templos y a las misas del domingo acude un máximo de 600 personas por parroquia.
Esta vía de cálculo da una cifra de menos de 300.000 católicos practicantes.
Otra de las pautas por las que se podría medir la fuerza de la fe católica en la sociedad es la cantidad de cubanos que se convierten en sacerdotes, los cuales son en la actualidad poco más de 150 en todo el país, según le dijo a la BBC monseñor José Félix Pérez.
Además de sus propias contradicciones, la Iglesia Católica se debe enfrentar a las religiones evangélicas que -gracias a su activismo social- crecen rápidamente en el país y sobre todo a la santería afrocubana que tiene profundas raíces culturales.