El gobierno del presidente Evo Morales abrió el pasado martes la posibilidad de una revisión del texto constitucional de la reforma política que aprobó a puertas cerradas la Asamblea Constituyente.
Dicho marco legal es rechazado por varias regiones del país, que en respuesta han declarado su autonomía (aunque aún no la aplican).
El diálogo entre el gobierno y los prefectos (gobernadores) se reanudará este viernes y las posiciones parecen acercarse poco a poco hacia una vía de acuerdo que solucione la crisis.
¿Pero realmente, qué tan cerca se está de una solución? Juan Carlos Rincón, de nuestro programa radial BBC Enfoque, se lo preguntó al analista político Carlos Toranzo, investigador de la Fundación Friedrich Ebert, en Bolivia.
¿En dónde estamos en este momento?
Lo que enfrenta este gobierno es que el proyecto constitucional no sería legítimo en seis departamentos del país (quienes lo rechazan). Por ello, para legitimarlo, requiere de un acuerdo con las regiones autonómicas.
Y en el caso de los departamentos autonómicos, ellos entienden que no pueden llegar a un estatuto de autonomía sin pasar por un acuerdo con el gobierno central.
Por ende, hay una necesidad de acuerdo.
Además, las soluciones de fuerza, o de calle, tampoco solucionan nada.
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...el presidente da la impresión de que intuye que su constitución no puede ser legitimada sino mediante un pacto previo
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El gobierno puede movilizar a todo el occidente si quiere, pero no legitimará su constitución en los departamentos autonómicos; y las provincias no pueden forzar nada, lo cual les obliga a dialogar.
¿Es por eso que el presidente Evo Morales muestra un tono más conciliador y tal vez parece consciente de la necesidad de un acuerdo? ¿Por eso las autoridades empiezan a hablar de una revisión de la reforma constitucional?
La paradoja es que sus colaboradores no han sido muy llanos en este tema, más bien han sido muy duros.
Pero el presidente da la impresión de que intuye que su constitución no puede ser legitimada sino mediante un pacto previo. Y eso implica unificar la letra de la actual constitución con lo que buscan los proyectos autonómicos, para luego reabrir la asamblea (constituyente) y cambiar los textos.
Este es el escenario optimista.
En la última reunión, el presidente (Morales) sugirió crear una comisión para hacer dicha revisión, pero los prefectos prefieren mantener esto en reuniones de primer nivel.
Ahora, en lo que sí han quedado es en reunirse este viernes para definir aspectos del tema económico, específicamente de la distribución del impuesto de los hidrocarburos.
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...hay una luz de optimismo, pese a que los escenarios negativos siempre son posibles por las posiciones radicales que hay de lado y lado
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¿Puede ser este el primer paso para restablecer la cordialidad del diálogo entre los prefectos y el presidente Evo Morales?
Creo que hay una luz de optimismo, pese a que los escenarios negativos siempre son posibles por las posiciones radicales que hay de lado y lado.
Pero, si no se llega a un acuerdo pierden todos.
Porque simplemente no se avanza para nada con relegitimar una constitución, pues aunque se haga un referéndum está claro que seis departamentos no van a acatarla.
Y tampoco es una solución un referéndum de revocatoria de mandato, porque al final ratificaría a los prefectos y al propio presidente.
¿Descarta usted un escenario de fraccionamiento o enfrentamiento en Bolivia?
No se puede descartar nada.
Hay un escenario de conflicto, lo cual no quiere decir que sea un escenario de guerra civil o secesión. Simplemente un escenario de desencuentro y de la inercia política de estos dos años.
Esto perjudica tanto al gobierno central como a las regiones autonómicas.
Dos siglos hemos estado hablado de separatismo y de secesión y no ha ocurrido nada.
Si hay un escenario negativo será de conflicto focalizados y de una inercia de confrontación que no llegará a una guerra civil, pero que en todo caso le hace daño a los interlocutores políticos.