Los asistentes dejaron a un lado sus aguerridos discursos para discutir soluciones a la crisis.
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El presidente de Bolivia, Evo Morales, propuso este lunes a los nueve prefectos del país un acuerdo nacional para conjurar la crisis que recrudeció en el último medio año.
Los nueve prefectos cinco de los cuales son opositores dijeron estar de acuerdo con avanzar hacia un pacto nacional, pero las negociaciones apenas comenzaron.
"Dignificar al país"
"Quiero plantear un acuerdo nacional por el nuevo país", dijo Morales en la primera intervención, que fue secundada por los nueve gobernadores regionales.
Una comisión trabajará ese acuerdo sobre los siguientes temas: defensa de la unidad del país, respeto a la democracia, primacía de la legalidad, estatización de la economía, adhesión al proceso de cambio social, autonomías departamentales, renta dignidad para los ancianos, transparencia de la gestión, respeto a la propiedad privada y referéndum revocatorio.
Sobre la mesa
García Linera destacó primero cuáles son los asuntos en los que hay consenso.
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Los prefectos, antes de acudir al diálogo, pidieron debatir sobre lo que consideran la ilegal aprobación de la Constitución Política del Estado en la Asamblea Constituyente, el respeto a la autonomía departamental y el recorte de los ingresos petroleros de las regiones para el pago de una renta a los mayores de 60 años.
El presidente aceptó esos temas para el debate, para lo que se crearon tres subcomisiones.
Luego de escuchar las intervenciones de todos los invitados, el vicepresidente Álvaro García Linera, elaboró una lista de seis consensos que resumen los principios que rigen la vida nacional y que no entran en los temas de divergencia.
Según García Linera, hay acuerdo para respetar la unidad del país, defender la democracia, reconocer la estatización de la economía, adherirse al cambio, respetar las autonomías departamentales y pagar la renta "Dignidad" a los ancianos.
Como Mandela
Sin embargo, los prefectos opositores pidieron adecuar sus decisiones y medidas a esos principios. Por ejemplo, se trata de analizar si la Constitución del oficialismo y los estatutos autonómicos de la oposición están en el marco de la ley.
El anuncio de un diálogo fue recibido con gran expectativa por diferentes sectores de la sociedad.
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En respuesta a la propuesta a la propuesta de Morales, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, pidió "un desarme espiritual, repetir lo que hizo (Nelson) Mandela en Sudáfrica, pues se necesita el perdón, para construir un país sin odios" y de esa manera llegar al pacto nacional.
El prefecto de Tarija, Mario Cossío, cuestionó la legalidad de los actos del Gobierno, sobre todo, en la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado y en al recorte del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a las prefecturas.
La Carta Magna fue aprobada por el oficialismo sin presencia de la oposición y, las revueltas que intentaban impedir las sesiones de la Asamblea Constituyente, causaron tres muertos en Sucre.
Choques
El recorte de los ingresos petroleros también se aprobó sin la presencia de la oposición en el Congreso.
Un Evo Morales conciliador resaltó que el país quiere ver unida a la dirigencia política.
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El partido de Morales cercó las instalaciones del Parlamento con los sectores sociales y sustituyó a algunos legisladores opositores con suplentes para hacer quórum.
En respuesta, cuatro de los nueve departamentos se declararon autónomos y aprobaron sus estatutos, aunque aún no aplican ese sistema de gobierno.
Tanto la Constitución que impulsa el oficialismo como los estatutos autónomos serán sometidos a referendos populares para su legalización.
Además, se perfila otro referendo para definir la continuidad o revocatoria del mandato del presidente, vicepresidente y prefectos.
Armados con popuestas
Precisamente porque la crisis se iba profundizando en el país, el anuncio de un diálogo fue recibido con gran expectativa por diferentes sectores de la sociedad boliviana.
Finalmente, la noche de este lunes se instaló la primera reunión. Los asistentes dejaron a un lado sus aguerridos discursos y los insultos al oponente para hablar, por primera vez, de la posibilidad de llegar a un acuerdo.
"El país nos quiere ver juntos", dijo un Evo Morales conciliador y con propuestas. Sus opositores también bajaron las armas verbales y acudieron con ideas para resolver la crisis.
Más de siete horas de debate fueron transmitadas por televisión abierta y, para afinar los anuncios y elaborar la metodología, los medios fueron invitados a abandonar el salón.