Después de la euforia tendrán que afrontar el trauma del cautiverio.
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Después de que pase la euforia, las dos mujeres liberadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y sus familias tendrán que afrontar el trauma que les han dejado los años de cautiverio, por lo que necesitarán asistencia sicológica.
Eso es lo que le explicó a BBC Mundo Dary Lucía Nieto, sicóloga de la Fundación País Libre, una organización que presta asistencia a más de 5.000 familias víctimas del secuestro en los últimos 15 años en Colombia.
Las dos liberadas por las FARC se han reencontrado con familias que cambiaron y que tuvieron que adaptarse durante su ausencia.
De hecho, la ex congresista Consuelo González de Perdomo perdió a su esposo, Jairo Perdomo, quien murió en 2003, dos años después de que ella fue raptada por la guerrilla de las FARC en el sur de Colombia.
Además, González de Perdomo acaba de conocer a María Juliana, su primera nieta, nacida hace un poco más de dos años.
"Desorden"
Nieto insiste en que "el secuestro no termina con la libertad" y dice que, por esa razón, los liberados y sus familias necesitan apoyo psicológico.
"Una familia que ha soportado el secuestro ha tenido que organizarse para funcionar sin él o ella. Y eso genera desorden en el grupo familiar", explica.
Según Nieto, "cuando llega el secuestrado (a la libertad) en muchas ocasiones encuentra un espacio que alguien ha llenado y eso genera un dolor especial".
"Después de la euforia, vienen unas claridades y los ex secuestrados se encuentran con unas realidades que se vuelven a veces pérdidas y duelos. Tienen que enfrentar deudas y ausencias o quizás una familia que se ha disgregado", añade.
La sicóloga explica que, según varios ex secuestrados, el reencuentro con la familia "es una etapa diferente, pero tan difícil como el cautiverio".
El ex secuestrado, además, ha sufrido afectaciones emocionales durante el cautiverio.
Pérdidas y temores
Nieto señala que una víctima de secuestro ha tenido "pérdida de confianza, de seguridad en las relaciones, en sí mismo, temores constantes de repetir el evento, pérdida de alegría, de valores y del significado de las cosas".
En los secuestros largos la recuperación puede tardar más tiempo.
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"Hay una multitud de cambios que requieren de un acompañamiento a nivel psicológico clínico, una reconstrucción de las relaciones familiares, una evaluación de significados, todo con la idea de que se asimile esa experiencia y se pueda generar un proyecto de vida común nuevamente", dice.
En esas condiciones, no sólo se necesita un apoyo psicológico para las víctimas, sino también para todo el grupo familiar.
Es importante, explica la experta, que las familias de los ex secuestrados entiendan sintomatologías, como "ciertos niveles de irritabilidad, deseos de aislamiento, de mucha conversación o miedo a la soledad".
La duración del proceso depende de cada caso. Nieto dice que, de promedio, la asistencia sicológica dura dos años.
Sin embargo, la experta afirma que en el caso de Clara Rojas y Consuelo González, como se trata de secuestros largos, la recuperación podría tardar más tiempo.
Y lo mismo aplica para los otros 44 canjeables que siguen en poder de las FARC, algunos de los cuales llevan diez años en poder de esa guerrilla.