La Asamblea Legislativa aprobó por unanimidad la ley del 'bien morir'.
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Los enfermos desahuciados que radiquen en la Ciudad de México ya cuentan con una ley que les permitirá rechazar tratamientos médicos que alarguen su padecimiento, para morir de forma natural.
Así lo determinó el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), que aprobó por unanimidad la denominada Ley de Voluntad Anticipada o del "bien morir".
Esta nueva ley permite a cualquier ciudadano de la capital del país, que esté en pleno uso de sus facultades mentales y padezca una enfermedad incurable, suscribir un documento notarial en el que decida suspender el tratamiento que no mejore su estado de salud y que sólo esté destinado a mantenerlo con vida.
"El concepto sobre el cual versa esta iniciativa es el de ortotanasia, que en pocas palabras significa 'entre curar y cuidar' (...); no estamos hablando de terminar con la vida de nadie sino de la calidad que quiere tener al término de su vida", dice la diputada Paula Soto, del derechista Partido Acción Nacional (PAN) en la ALDF.
Cuando se trate de enfermos impedidos, la petición podrá ser redactada por familiares de primer grado con la presencia de dos testigos.
El documento se suscribirá en cualquier institución de salud pública y privada.
Donación de órganos
Los enfermos que se acojan a esta legislación podrán también manifestar su decisión de donar sus órganos y tejidos.
El presidente de la Comisión de Gobierno del órgano legislativo, el izquierdista Víctor Hugo Círigo, aseguró que "a la par de que favorece la muerte sin sufrimiento innecesario cuando éste es inevitable, (la ley) ayuda a dar esperanza a quienes necesitan de un donador".
Entre otras medidas, la nueva ley también contempla la aplicación de cuidados paliativos y la asistencia psicológica a enfermos y familiares.
Asimismo, reconoce la objeción de conciencia del personal sanitario que no quiera intervenir en la disposición de la ley.
No a la eutanasia
Se establece que bajo ninguna circunstancia se podrán suministrar medicamentos o tratamientos médicos que provoquen la muerte del enfermo en etapa terminal, es decir, la llamada eutanasia.
Con esta aprobación, se incluyeron reformas para evitar que quienes intervengan en el proceso puedan ser acusados por homicidio, ayuda al suicidio u omisión de cuidados.
Esta legislación, que contempla reformas a la Ley de Salud y al Código Penal del Distrito Federal, deberá ser promulgada por el alcalde de la ciudad, Marcelo Ebrard, para que entre en vigor en unos 90 días.
Hasta el momento, la Iglesia Católica mexicana ha preferido no opinar sobre el tema.
La ALDF se ha caracterizado por la aprobación de polémicas leyes, consideradas como progresistas, para atender a las minorías, tal es el caso de las uniones civiles entre homosexuales y la autorización del aborto antes de las 12 semanas de gestación.