El proceso constituyente ha estado acompañado de fuertes tensiones sociales.
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La controvertida Constitución de Bolivia se pone a prueba este miércoles con un paro cívico convocado por la oposición al presidente Evo Morales en seis de los nueve departamentos del país.
La protesta antigubernamental fue convocada por las autoridades y los líderes cívicos de Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, Chuquisaca, Beni y Pando, controladas por los detractores de Morales.
El paro cívico es para oponerse a la nueva Carta Magna, que fue aprobada el sábado en primera instancia por la Asamblea Constituyente dominada por el oficialismo, sin la presencia de los representantes opositores.
La aprobación unilateral de la Constitución, que tuvo lugar en un cuartel militar para evitar protestas, desencadenó tres días de disturbios en Sucre que dejaron tres muertos y 400 heridos.
Violencia y muerte
Según la oposición, el paro cívico también es para reclamar una mayor autonomía del poder central y rechazar la llamada "renta dignidad", un subsidio para ancianos que sería financiado con un porcentaje del impuesto petrolero y restaría fondos a los presupuestos de las prefecturas.
"No aceptamos"
"Vamos a demostrarle al gobierno que no aceptaremos jamás la Constitución aprobada el sábado", dijo a la prensa Branco Marinkovic, presidente del comité cívico de Santa Cruz.
Por su parte, el portavoz gubernamental Alex Contreras calificó el paro cívico de "antidemocrático": "No es más que otro intento condenado al fracaso de la oligarquía por frenar los cambios por los que lucha el pueblo".
Los departamentos occidentales de La Paz, Oruro y Potosí, donde los campesinos e indígenas tienen mayor peso político, parecían mantener un firme respaldo al presidente boliviano.
"Estamos en un país profundamente dividido, donde dos fuerzas contrarias tienen el mismo peso. Por eso, la idea que unos y otros tienen de vencer al rival es errónea. Bolivia sólo podrá salir adelante con el diálogo", comentó a BBC Mundo el analista político boliviano Carlos Toranzo.
La Asamblea Constituyente votó el índice de la Carta Magna por mayoría simple, pero ahora quedan dos pasos más: la aprobación de cada artículo y la revisión del texto.
"Por ley, las siguientes etapas deben contar con el respaldo de dos tercios del total de 255 constituyentes. Para alcanzar este apoyo, el oficialismo y la oposición deben ser más flexibles y llegar a un acuerdo. No hay otra opción", explicó Toranzo.
La Constitución debe estar lista para el 14 de diciembre, cuando vence su mandato, y luego será sometida a un referendo cuya fecha aún no ha sido determinada.
Sin embargo Toranzo cree que, "si las partes en conflicto persisten en su terquedad, la Carta
Magna está destinada al fracaso".
El documento
La nueva Constitución otorga a la mayoría indígena más poder político, además de contemplar asuntos como la reforma de la tierra, la nacionalización de los recursos naturales y la unidad nacional contra los proyectos autonómicos de departamentos como Santa Cruz, donde se concentra la riqueza de Bolivia.
Morales afirma que la Constitución intenta "refundar el país", mientras que la oposición sospecha que el mandatario quiere concentrar más poder.
El presidente boliviano dijo que esperaba que la Asamblea Constituyente fuera reinstalada pronto para concluir con la aprobación de la Carta Magna y aseguró que el documento será aprobado aunque los representantes opositores no asistan a las sesiones.
Pero sus detractores replicaron que ello le quitará legitimidad a la Constitución.
Entre tanto, la situación en la convulsionada Sucre iba camino a normalizarse. Las autoridades ordenaron el retorno de la policía a la ciudad, luego de que los efectivos se retiraran de la zona urbana al ser atacados sus destacamentos durante los disturbios.