Morales cree que el texto constitucional será aprobado artículo por artículo.
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El presidente de Bolivia, Evo Morales dio su aval a la cuestionada Carta Magna cuya aprobación este sábado desató una ola de violencia en la ciudad de Sucre que se cobró cuatro muertos y al menos 130 heridos.
"La Constitución será aprobada en un referéndum por el pueblo, es es lo más democrático", dijo el mandatario en un mensaje transmitido en la noche del domingo por la televisión estatal.
Violencia y muerte
El mandatario prometió también una "investigación urgente e imparcial" sobre los disturbios que se iniciaron el viernes cuando el sector oficialista que domina la Asamblea Constituyente decidió seguir sesionando en un recinto militar para protegerse de las protestas.
Sin la presencia de la oposición, 136 de los 255 constituyentes se apresuraron el sábado a aprobar "en grande" (esto es en primera instancia y sólo con la lectura del índice, no del texto en particular), la carta magna que ahora desconocen los sectores contrarios al gobierno.
Precaria calma
La votación en el recinto militar coincidió con la muerte en las calles de Sucre de un abogado de 29 años, quien según algunas versiones habría fallecido por el impacto de una bala.
Nadie descarta más violencia cuando la Asamblea intente sesionar otra vez.
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Las protestas se extendieron hasta el domingo cuando falleció un carpintero, al parecer por el impacto de una granada de gas disparada por las fuerzas de seguridad.
Poco después, el comandante de la policía informó que uno de sus agentes fue linchado por una turba, mientras que otras versiones indican que unos 100 presos se fugaron de la cárcel aprovechando el ataque de los manifestantes.
Hacia las primeras horas de este lunes, la ciudad había recuperado una precaria calma luego de que se ordenara el repliegue de los agentes de la policía.
Poco más tarde, el jefe del consejo municipal de Sucre informó de la muerte de una cuarta persona este lunes como consecuencia de las heridas recibidas el sábado.
Durante su mensaje televisado, Morales no hizo referencia específica a las víctimas, pero lamentó "los hechos de sangre" y defendió a las fuerzas del orden, las que -sostuvo- nunca recibieron órdenes de usar armas de fuego en las manifestaciones.
"Papel higiénico usado"
El mandatario evitó hacer referencia a las denuncias de ilegalidad de la Constitución que hizo el líder del principal grupo opositor, el ex presidente conservador Jorge Quiroga.
El jefe de la alianza Poder Democrático y Social (Podemos), afirmó que lo aprobado el sábado "es un pedazo de papel que vale tanto como papel higiénico usado; no sirve absolutamente de nada".
Quiroga también denunció lo que llamó "cruel y sádica represión que han sufrido los sucrenses" y acusó al mandatario de insistir en su "retórica de guerra".
A sus comentarios se sumó el gobernador opositor de la región central de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, quien dijo que el referéndum no debe ser sobre el proyecto constitucional del Movimiento al Socialismo (MAS), "sino para preguntar al pueblo si quiere que Evo siga siendo presidente".
Indígena
Morales, al tiempo de subrayar que la legalidad de la Carta Magna quedará refrendada por la consulta popular, dijo que el problema de fondo detrás de estos hechos es que "algunos grupos no aceptan que un indígena sea presidente".
"Esos grupos han dicho que van a desgastar al indio. No aceptan que los pobres también podamos gobernarnos", añadió.
Mientras tanto, algunos corresponsales, recuerdan que al asumir, Morales, quien encabezó varias movilizaciones como dirigente sindical, prometió que durante su gestión no habría víctimas de choques producidos durante protestas sociales.
Sin embargo, con las de este fin de semana, se elevarían a 27 los muertos en los 22 meses su gestión y muy pocos garantizan en Bolivia, que la aprobación en detalle del texto constitucional y el mismo referéndum no vuelvan a quebrar la precaria calma que se vive en la mañana de este lunes.