La ceremonia tuvo lugar en Chimpay, un pueblo de la provincia patagónica de Río Negro.
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Más de 100.000 fieles participaron este domingo en la ceremonia de beatificación del indígena mapuche Ceferino Namuncurá, el primer aborigen argentino en llegar a los altares de la Iglesia Católica.
La ceremonia tuvo lugar en Chimpay, un pueblo de la provincia patagónica de Río Negro situado a más de 1.000 kilómetros al sur de Buenos Aires, y fue encabezada por el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone.
La misa se celebró sobre un enorme escenario. Fue en español y en el "mapudungun" (lengua de la tierra) de los mapuches, en reconocimiento al origen indígena de Namuncurá.
En el momento de la solicitud formal de beatificación subieron al altar una misionera y un representante de esa comunidad aborigen. Ella hizo la petición en idioma indígena y él la tradujo al español.
Luego Bertone leyó una carta del papa Benedicto XVI, en la que anunció la beatificación afirmando que "con su vida edificante, (Namuncurá) fue modelo para muchísimos jóvenes" por su compromiso con la fe, la educación y su pueblo.
Enseguida se desplegó una imagen gigante del indígena, de diez metros de alto por cuatro de ancho.
"Modelo de virtudes"
Ceferino Namuncurá nació en Chimpay el 26 de agosto de 1886. Era hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá, el "Rey de las Pampas" como le llamaban los indígenas.
A los 11 años le pidió a su padre que lo llevara a estudiar para ser más útil a su pueblo, que había sido doblegado por los blancos. Fue alumno de un colegio salesiano en Buenos Aires, en cuyo coro conoció al cantautor de tango Carlos Gardel.
Durante su padecimiento,"nunca se lamentaba ni pedía nada".
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Abrazó la fe católica y manifestó su vocación sacerdotal. Continuó sus estudios en Turín y Roma, donde cuentan que fue la sorpresa de estudiantes y profesores por su admirable conducta, profunda piedad y modelo de virtudes.
Llegó a reunirse con el papa Pío X, quien durante el encuentro se mostró muy interesado por la situación de los mapuches.
Namuncurá se enfermó de tuberculosis y, según los testimonios, durante su largo padecimiento puso de manifiesto su santidad.
Los enfermeros contaron que nunca se lamentaba ni pedía nada, sino que consolaba e infundía valor a otros pacientes. Falleció en Roma el 11 de noviembre de 1905.
Entre los invitados a la ceremonia de beatificación se encontraba Valeria Herrera, una joven que, según el Vaticano, experimentó la curación inexplicable de un cáncer de útero en 2000, tras rezarle a Namuncurá.
También estuvieron el jefe del Espiscopado argentino, Jorge Bergoglio; el vicepresidente de Argentina, Daniel Scioli, y el rector mayor de la orden de los salesianos, Pascual Chávez Villanueva.
Pueblo desbordado
El pueblo de Chimpay, de unos 5.000 habitantes, se vio desbordado por la cantidad de feligreses que llegaron allí para asistir a la beatificación del mapuche.
Muchos pasaron la noche en carpas instaladas alrededor del Parque Ceferiniano, el santuario donde se desarrolló la ceremonia religiosa, ubicado cerca del lugar natal del nuevo beato. Otros durmieron directamente en ese predio.
Es el segundo indígena americano que llega a los altares.
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El proceso de canonización de Namuncurá se inició en 1944 y la heroicidad de sus virtudes fue reconocida por el papa Pablo VI en 1972.
Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación en julio de este año, tras aprobar un milagro por su intercesión.
Durante el rezo del Angelus en el Vaticano, este domingo, el pontífice agradeció a Dios por el "testimonio extraordinario" de Namuncurá, quien "animado por su amor a Cristo, deseaba ser salesiano y sacerdote para mostrar el camino hacia el cielo a sus hermanos mapuches".
Además pidió que el nuevo beato interceda en favor de Argentina.
Namuncurá es el segundo indígena beatificado en América después del mexicano san Juan Diego. Para que sea canonizado debe probarse otro milagro realizado por su intercesión.